Sábado, 25 de Mayo de 2019

Patrimonio: un concepto que cambió radicalmente

ChileEl Mercurio, Chile 25 de mayo de 2019

Seis expertos explican cómo se ha ampliado este concepto, incorporando lo inmaterial y movilizando a la ciudadanía. A poco del Día del Patrimonio, la ministra de las Culturas, Consuelo Valdés, da una clave contingente: "La creciente revalorización de las lenguas originarias es un nítido ejemplo del cambio social respecto del concepto de patrimonio, y de la comprensión de que las lenguas son un vehículo privilegiado de transmisión de saberes" .

En los últimos 25 años ha habido un profundo cambio de lo que entendemos por patrimonio cultural y natural. Antes, cuando el mundo académico e institucional se refería al patrimonio, estaban pensando en edificios con una significación histórica-política o religiosa. Los hitos reconocidos por el Estado chileno básicamente tenían que ver con la Colonia, los inicios de la República y una élite política social económica, pero los movimientos obreros y populares no aparecían.
En los años 90 me tocó participar en las comisiones de Cultura del Mercosur, y una de ellas era sobre patrimonio cultural. En ese contexto habría sido imposible entender que el Canto a lo Humano y a lo Divino era un patrimonio cultural muy relevante. Mucha de la obra de Violeta Parra no era reconocida como una expresión patrimonial profunda; tampoco la cerámica y artesanía.
Ese concepto de patrimonio entra en crisis a mediados de los 90, y después se pasa de la idea de que un grupo experto define lo que vamos a entender por patrimonio cultural, a reconocer el derecho de las personas y las comunidades a realizar ejercicios de memoria colectiva y definir aquellos bienes, lugares, saberes y prácticas que tienen un valor excepcional, que viniendo del pasado se hacen presentes y se proyectan al futuro. Esto tiene que ver con el concepto de la democracia, pues implica el reconocimiento de que cada persona y cada comunidad es sujeto cultural.
El cambio ha sido radical; en 2006, cuando me tocó estar en el Consejo de Monumentos, se pidió la declaratoria de Monumento Nacional para la Fiesta de Cuasimodo. Legalmente, era imposible, así que declaramos seis objetos tangibles para así poder reconocer una práctica que era patrimonio inmaterial. También es impactante lo que ha ocurrido con las Zonas Típicas, !hoy existe una asociación a nivel nacional¡
Presidente ICOMOS ChileMario FerradaHa habido un cambio significativo y cualitativo en los últimos años, con dos grandes momentos. Fue fundamental la modificación de la Ley de Monumentos de 1970, que permitió la definición de las Zonas Típicas, considerando así al monumento en la relación que establece con su entorno. Fue emblemática la declaratoria del entorno de la Iglesia La Matriz en Valparaíso, en 1971, y esto ha crecido; la ciudadanía se ha empoderado, toma acciones para proteger su entorno, y recién después viene el Estado a declarar una Zona Típica.
El segundo hito tiene que ver con la incorporación de la variable social y económica al patrimonio, y la Carta de Nara, que declara que hay muchos tipos de patrimonio y que cada expresión debe ser valorada por las propias comunidades que la han construido. En los 90 en el mundo se habla de desarrollo sostenible de los recursos patrimoniales, y en Chile eso coincide con la recuperación de la democracia y la promoción de las prácticas de la comunidad en torno a su patrimonio. En el terremoto de Punitaqui, en 1997, por ejemplo, el plan de reconstrucción considera la relación de las comunidades aymara y quechua con el territorio.
Existen dos grandes desafíos. Primero, conservar la categoría de nuestros seis sitios de Patrimonio Mundial, y ahí estamos en deuda, pues los sitios de Valparaíso, las iglesias de Chiloé y el Qhapac Ñan no tienen instrumental para desarrollar planes de gestión. Segundo, debemos dejar de pensar que el patrimonio es un sacrificio y entenderlo como un factor de desarrollo.
Subsecretario del PatrimonioEmilio de la CerdaLas primeras declaratorias que hace el Estado de Chile están vinculadas a bienes coloniales o a edificios muy característicos de fines del siglo XIX o comienzos del siglo XX, pero eso representa solo una parte de nuestra historia, y hay un montón de bienes culturales, y de períodos que quedan invisibilizados. Se debe equilibrar la balanza y mirar por ejemplo el patrimonio industrial. También el patrimonio moderno: !el edificio Oberpaur es de 1929; entonces son 90 de los 200 años de historia republicana que están subrepresentados.
Hoy, 50 años después de la Ley de Monumentos que fijó nuestras categorías de protección, estamos con un nítido desbalance entre lo que la sociedad exige como protección de patrimonio y lo que Chile ha ratificado como instrumentos internacionales, y un cuerpo legal que ya cumplió un ciclo. Este es uno de los ejes que recoge el proyecto de Ley de Patrimonio, que modifica la Ley de Monumentos, y que ingresará próximamente al Congreso. Debemos transitar, con urgencia, a una visión que tenga que ver con la planificación y la compatibilización entre valores patrimoniales y desarrollo futuro. El patrimonio no es un lastre del desarrollo.
Premio Nacional de Humanidades 2013Sonia MontecinoLa participación de Chile como Estado miembro de la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, ratificándola en 2009, trajo una ampliación del concepto de patrimonio incorporando aquellas construcciones sociales ligadas a los saberes tradicionales, prácticas rituales, artesanías, sistemas simbólicos, lenguas, cocinas, entre otros, con las cuales las distintas comunidades humanas se identifican.
Un hito en estos cambios fue la inclusión de los Bailes Chinos en la Lista Representativa Mundial de la Unesco, que puso en escena el patrimonio cultural inmaterial en Chile. Desde ese momento nuestro país comenzó a desarrollar desde el Estado políticas relativas a estos patrimonios.
Los saberes, prácticas y cosmovisiones de los pueblos indígenas que antes eran tenidos como algo menor, sin valor cultural, hoy día son entendidos como manifestaciones patrimoniales, lo mismo las cocinas populares, algunas artesanías, la paya, el Canto a lo Poeta. Sin embargo, aún hay que tomar conciencia de cómo muchas de esas formas de patrimonio cultural inmaterial nos han moldeado los imaginarios a pesar de que las hemos negado como parte de la cultura chilena.
Director Revista Universitaria UCMiguel Laborde D.En el siglo pasado, el cuidado del patrimonio era un mensaje para hacer las paces con el pasado, mientras todo lo demás se demolía.
En este siglo, el péndulo avanzó en la dirección contraria; ante un futuro incierto, se le pide ayuda al pasado. Los grandes íconos han perdido su brillo, el dolor que hizo posible los palacios quedó a la vista, y el patrimonio se volvió modesto; indagó en la historia de la vida privada, en la sencillez de lo cotidiano, lo que todos -y no solo algunos- compartimos.
En esta nueva percepción del patrimonio, el rescate de la Cervecería Ebner hace recordar cuántas otras industrias cayeron demolidas; los mercados de todos los días, como la Vega Central, adquirieron relevancia, y ahora vemos que Providencia recupera el suyo; un lugar asociado a un oficio, como la Peluquería Francesa, se acepta como un valor patrimonial indiscutido. Son las realidades cotidianas de las personas que cuando se perciben amenazadas, se leen en su verdadera dimensión y se celebran en el espíritu de "Gracias a la vida".
Directora Dibam 1993-2000Marta Cruz-CokeEl patrimonio vive de su relación con las personas; cuando lo aman, lo cuidan y lo colocan en un lugar preferencial, el patrimonio vive, y es más fuerte cuando es una comunidad de personas; por ejemplo, en las iglesias de Chiloé declaradas Patrimonio de la Humanidad.
Estamos presenciando un cambio fundamental, está emergiendo una civilización nueva. Las relaciones humanas ya no son lo mismo; el whatsapp , por ejemplo, ha reemplazado a las llamadas telefónicas, a las declaraciones de amor, a casi todo. Se ha perdido el lenguaje, que es uno de los primeros patrimonios que existen. Hoy, la gente no exactamente ladra, pero emite sonidos. Se ha perdido completamente el significado del idioma castellano y hoy no se enseña gramática propiamente.
Pero soy optimista, porque todo lo que es valioso para los humanos es patrimonio. Además de que hay cosas muy bonitas que antes eran ignoradas, por ejemplo, las décimas del Canto a lo Humano, y que hoy son muy valoradas.