Domingo, 23 de Septiembre de 2018

La primera red social

ColombiaEl Tiempo, Colombia 23 de septiembre de 2018

Luis Felipe Chávez G

Luis Felipe Chávez G.*
En 1510 un joven monje Sajón visitaba la ciudad de Roma, como era la costumbre de las órdenes eclesiásticas, sobre todo en aquellos monjes que subían de cargos prolíficamente. Según la historiadora Lyndal Roper, el intrépido monje Martín Lutero describiría a Roma como una ciudad llena de colinas y catacumbas, donde edificios como el Coliseo y otras ruinas antiguas estaban siendo utilizadas para construir la iglesia más importante de la cristiandad: San Pedro. Lutero venía estudiando las tesis de la filosofía clásica, por lo que valoraba extremadamente los edificios antiguos. A Lutero, le sorprendía también la velocidad con la que jóvenes y viejos sacerdotes de la ciudad dictaban sus misas, puesto que, según Roper, a estos clérigos les pagaban por la cantidad de misas dictadas en un día, mientras que al monje le importaban más la retórica basada en la fe de las escrituras, y esto tomaba su tiempo. Después de esta visita, Lutero decide ir a la ciudad de Erfurt y doctorarse en ese lugar con el apoyo de su tutor, amigo y fiel debatiente Johann Von Staupitz. Allí, estudiaría todas las teorías del teólogo Duns Scoto, quien practicaba la escolástica por medio de la oratoria y la evangelización doctrinal. De regreso a Wittenberg, su ciudad base, el profesor Lutero se dedicaría a dar clases sobre sagradas escrituras y salmos, encontrando una limerencia hacia los padres de la Iglesia como Agustín de Hipona y a su vez, criticaría la venta mancomunada de indulgencias papales en toda Europa. Estas buscaban conseguir recursos para terminar de construir la gran iglesia de San Pedro, pues Lutero se había enterado de que Roma carecía de fondos para su finiquito. Lo anterior, motivó a Lutero, en el otoño de 1517, a escribir sus famosas 95 tesis, en las que insistía en el arrepentimiento y la penitencia como acto único de fe, cuestionando la raíz de la teología romana que buscaba convertir el perdón como un mecanismo explícito de recaudo financiero y económico para la santa sede. De una forma inefable, Lutero conocía muy bien del poder de la imprenta moderna como una herramienta de difusión y comunicación, mandando a imprimir y a distribuir sus tesis por todas partes. Inicialmente escritas en latín, pero llevadas, con la ayuda de traductores, a jergas populares, sus teorías se reprodujeron rápidamente por todo el territorio Sajón haciendo parte de una colectividad revolucionaria en contra de las indulgencias y otras teorías de la santa sede. Lutero, por miedo, desmintió sus propias teorías, pero también las defendió frente a grandes jefes de Estado como Carlos V y Federico III, ocasionándole la expulsión de la Iglesia. Estos documentos y otros más que escribió, llegarían directamente al corazón de muchos cristianos que terminarían en desacuerdo con las teorías de una institución religiosa y poderosa que, por un adecuado uso de la difusión, sentarían las bases de una renovada manera de vivir la fe llamada hoy ‘protestantismo’. Actualmente, aparte de herramientas de difusión de la información como la imprenta, también se encuentran las redes sociales, que al igual que en la edad media pueden informar o desinformar, provocando despidos institucionales, estatales o mundiales. ¿Desinforman o informan?
*HIstoriador / lfch1978@yahoo.com