Jueves, 16 de Agosto de 2018

Credibilidad en duda

ChileEl Mercurio, Chile 15 de agosto de 2018

Maduro tiene temor de que la oficialidad le dé la espalda.

Cuando Luis Almagro, secretario general de la OEA, dice que la "nula credibilidad (del gobierno de Nicolás Maduro) impide saber la verdad de lo ocurrido" en el supuesto atentado en Caracas el fin de semana, interpreta a gran parte de la comunidad internacional, que no se conforma con una información a medias y contradictoria de parte del régimen venezolano.
Resulta sorprendente que, inmediatamente después de las explosiones que sucedieron durante los actos militares del sábado, el presidente haya culpado "sin dudas" a su colega colombiano, Juan Manuel Santos, del incidente, y, a las pocas horas, el fiscal venezolano tuviera detenidos, acusados y procesados a los "responsables". Antes de mandar una protesta formal, Santos calificó el relato de "insólito".
No es la primera vez que Maduro acusa a fuerzas "externas" e "imperialistas" aliadas de los opositores de algún ataque en su contra, sin entregar nunca ninguna evidencia sobre los casos, que después resultan archivados sin más investigación, pero con algún presunto culpable en la cárcel sin derecho a defenderse. Esta vez puede ser diferente, pero es imprescindible que la justicia muestre pruebas convincentes sobre las responsabilidades de quienes acusa y, en todo caso, les permita ejercer el derecho a una legítima defensa.
En las imágenes del sábado llamó la atención, además, la reacción de los militares ante el ruido de las explosiones. Por una parte, la guardia de seguridad de Maduro lo "blinda" dejando de lado a su mujer (según hicieron notar fuentes militares al diario opositor El Nacional), y en la avenida Bolívar las tropas que marchan ordenadamente se desbandan. Maduro se enorgullece de la lealtad de los militares y de su eficiencia, pero en el acto no parecieron mostrar esas características.
El gobierno de Maduro -y antes Hugo Chávez- ha procurado mantener la fidelidad de los militares. En una Venezuela con una aguda crisis económica, la tropa no puede padecer la escasez, y para ello, se ha establecido la "Misión del Negro Primero", un programa social que entrega todos los bienes necesarios a los miembros de las fuerzas armadas. En periódicos operativos regionales se reparten enseres, artefactos eléctricos, comida y medicina, porque se "busca garantizar la protección socioeconómica de la familia del soldado venezolano". Además, reciben una remuneración muy superior al promedio de la población. Un coronel gana el equivalente a 75 dólares en el mercado paralelo, mientras un profesor universitario o un médico reciben el equivalente a cinco dólares. Las enfermeras, que están en paro desde hace 43 días, reclaman porque su sueldo es varias veces menor que el de un recluta.
Maduro tiene temor de que la oficialidad le dé la espalda, aunque para ello se ha protegido depurando sistemáticamente a los altos mandos que expresen críticas o disidencia. En marzo nueve oficiales fueron arrestados y 24 degradados y expulsados por manifestarse en contra de medidas del gobierno. Cada cierto tiempo se sabe de descontento castrense y el gobierno toma rápidas medidas para desarticular cualquier subversión.
En la incertidumbre, es probable que Maduro tome represalias contra la oposición, y es ahora más que nunca cuando esta necesita del apoyo y solidaridad internacional para hacer frente a la represión.