Jueves, 18 de Octubre de 2018

La Iglesia se abroqueló y asumió el desafío

ArgentinaLa Nación, Argentina 17 de octubre de 2018

La custodia policial en la Catedral y en otros sitios emblemáticos de la Iglesia, como la Nunciatura y la sede del Episcopado, durante el debate en el Senado, resume la alta temperatura que rodeó la discusión del aborto en los últimos meses

La custodia policial en la Catedral y en otros sitios emblemáticos de la Iglesia, como la Nunciatura y la sede del Episcopado, durante el debate en el Senado, resume la alta temperatura que rodeó la discusión del aborto en los últimos meses.
A diferencia de otros temas, donde la propia Iglesia admite matices en las posiciones, la discusión sobre el aborto y la defensa del niño por nacer abroqueló a los referentes del universo católico, desde obispos y sacerdotes que se mueven en poblaciones de clase media y alta hasta los curas villeros, que reclamaron "propuestas de vida digna y protección hacia los más débiles".
Ese bloque homogéneo, que revirtió en dos meses la derrota en la Cámara de Diputados, no se vio en otras instancias. Los memoriosos recordaban el histórico debate sobre el divorcio, hace 30 años, cuando algunos obispos marcharon a la Plaza de Mayo con la imagen de la Virgen de Luján, sorteando el territorio de otras diócesis porque éstas no se plegaban a la protesta.
Frente a esta muestra de unidad, extendida a las iglesias evangélicas, y sostenida desde Roma por Francisco, los matices y las posiciones divergentes se dieron esta vez en los actores políticos, como el Gobierno y el peronismo, lo que le quitó fuerza a la embestida final de quienes impulsaban la ley. A la luz de los resultados y del rechazo de María Eugenia Vidal antes de la votación, cobra sentido recordar y desentrañar la visita que la gobernadora hizo en la mayor reserva a Francisco.
En lo inmediato, se espera que la Iglesia enfatice la necesidad de atender con planes de salud efectivos y contención a los más débiles, especialmente a las mujeres que enfrentan situaciones de riesgo o embarazos no deseados. Incluso habrá alguna autocrítica por no advertir situaciones dolorosas que existen, más allá del debate político.
Son conscientes los obispos de que en la vereda de enfrente habrá planteos para reclamar la separación de la Iglesia y el Estado. En el Gobierno admiten que esa demanda surgirá de sectores abortistas militantes, pero aseguran que el Presidente no se anotará en esa carrera. "Cualquier cosa que hagamos en ese sentido, será en acuerdo con la Iglesia", confió anoche un funcionario, poco dispuesto a abrir otro frente de tormenta con el Papa.