Sábado, 18 de Agosto de 2018

Con la guardia arriba

ColombiaEl Tiempo, Colombia 18 de agosto de 2018

Tras la advertencia del Ideam, con respecto a la presencia de vientos fuertes en el territorio colombiano hasta comienzos de septiembre, no faltaron los llamados a la prudencia por parte de las autoridades

Tras la advertencia del Ideam, con respecto a la presencia de vientos fuertes en el territorio colombiano hasta comienzos de septiembre, no faltaron los llamados a la prudencia por parte de las autoridades. Tampoco faltó el comentarista que se preguntó en voz alta si la alerta relacionada con las ráfagas huracanadas debería extenderse a Ecopetrol, en donde se avizoran nubes de tormenta. El motivo es el comienzo formal de las negociaciones de la convención colectiva en la empresa de mayoría estatal, que tendrá lugar la próxima semana. Aunque la voz cantante por parte de los cerca de 9.400 trabajadores le corresponde a la Unión Sindical Obrera (USO), debido a su alto número de afiliados, las conversaciones cobijan a decena y medio de sindicatos, algunos con posturas divergentes, que se expresan en siete pliegos distintos. La discusión nunca ha sido fácil, debido a que las exigencias van más allá de temas estrictamente laborales. Asuntos como la política petrolera o el propio modelo económico también se ponen sobre la mesa, dejando en claro que hay posturas ideológicas en juego. No obstante, el núcleo del debate siempre acaba siendo el económico, lo cual se traduce en niveles de remuneración y beneficios que superan con creces el promedio de lo que gana un empleado en Colombia. En la presente ocasión, la lista de solicitudes es extensa. Los cálculos preliminares sugieren que si la administración de la compañía aceptara todos los planteamientos de la USO, la cuenta ascendería a dos billones de pesos. Algunas de las ‘perlas’ son el pago de un bono de cuatro millones de pesos por trabajador a la firma de la convención; un aumento del 15 por ciento en los salarios, seguido de otro de 10 por ciento en seis meses; ampliación del beneficio de salud de padres e hijos de crianza y dependientes hasta los 35 años de edad; o permisos para la actividad sindical que equivalen a 105 años de jornadas y se sumarían a los 149 años ya existentes. Igualmente, se solicita la recompra de las acciones de Ecopetrol que están en manos del público e inversionistas institucionales; la designación de un representante de la USO en la junta directiva o eliminar los contratos de asociación con otras firmas. Mención aparte merece el requerimiento de extender la convención a 25.000 personas que se desempeñan en compañías contratistas y afiliadas. Todo lo anterior va en contravía con la política de mantener los costos a raya que se ha adelantado con éxito, para mejorar los resultados del conglomerado. No hay que olvidar que la buena salud de las finanzas públicas depende, en gran parte, de lo que Ecopetrol paga por impuestos y dividendos. Debido a ello, hay que defender los intereses de la mayoría, que en este caso es la población colombiana. En tal sentido, hay que hacerle un llamado a la dirigencia sindical para que actúe con plena sensatez. No estaría de más que sean los representantes de los trabajadores los que den ejemplo de transparencia y moderación, en lugar de pedir más gabelas de todo tipo, comenzando por mayores viáticos y más pasajes. Especialmente clave es que las negociaciones se adelanten sin caer en las vías de hecho. Todavía hay quienes recuerdan lo que sucedió en el 2004, cuando se presentaron saboteos y desmanes, además de un cese de actividades que fue declarado ilegal. Debido a ello, no solo la empresa está obligada a tener listos planes de contingencia para evitar sucesos lamentables y garantizar el debido suministro de combustibles a lo largo y ancho del territorio nacional, sino que el Gobierno debe subir la guardia. Lo que no le puede suceder a la administración Duque es que la tomen desprevenida, a sabiendas de que no faltará quien aspira a ‘medirle’ el aceite. Y eso, en lo que atañe a Ecopetrol, tiene más de un significado.