Miércoles, 17 de Octubre de 2018

Megaobras deportivas agonizan sin haber nacido

Costa RicaLa Nacion, Costa Rica 17 de octubre de 2018

Dos grandes obras de infraestructura deportivas anunciadas en la anterior administración están frenadas en el presente Gobierno.

Las obras se anunciaron en un evento de gala. La anterior ministra de Deportes, Carolina Mauri, reunió en el cubo de cristal del Estadio Nacional a deportistas, jerarcas de federaciones, políticos y al entonces presidente, Luis Guillermo Solís, quien dio un discurso lleno de optimismo.
En aquel espacio había maquetas e imágenes de dos enormes obras, que en pocos años se alojarían en el parque de la Paz y La Sabana.
Esa mañana del 11 de julio del 2016, Mauri anunció la construcción del Pabellón Deportivo y el Centro Acuático, dos megaproyectos en los que se invertirían $38 millones.
La novela dio un giro radical en dos años. Alrededor de ambos recintos se creó un ambiente crispado, con marcadas posiciones a favor y en contra. Lo que fue presentado como el 'proyecto estrella' del deporte en la pasada administración, hoy muere a paso lento.
¿Qué pasó? La nueva infraestructura pretendía llenar un vacío en el deporte tico, que resiente la ausencia de espacios para entrenar y competir con las mismas condiciones que se exigen en los eventos internacionales.
El BCIE (Banco Centroamericano de Integración Económica) le aprobó un préstamo a largo plazo al Icoder (a 20 años).
Henry Núñez, presidente del Comité Olímpico Nacional (CON), fue un opositor acérrimo de los recintos, a los que desde un principio consideró lejanos a nuestra realidad.
Entonces, se generó un ambiente pesado alrededor de las obras, con federaciones a favor y en contra, el crédito aprobado y todo listo para licitarlas.
El Instituto Costarricense del Deporte y la recreación (Icoder) nombró una unidad ejecutora que se encargó de cumplir los requisitos y le asignó a la Universidad de Costa Rica (UCR) el diseño y el presupuesto del enorme inmueble.
Panorama cambió. En plena campaña, el hoy presidente, Carlos Alvarado, anunció a Hernán Solano como la carta elegida para comandar el Ministerio del Deporte. Desde entonces, el nuevo jerarca se mostró reacio a la idea de gastar tanto dinero en los megaproyectos. Él quiere invertir en gimnasios de menor costo y en zonas rurales, en vez de centrar la inversión en San José.
Las obras se volvieron una piedra en el zapato para Solano, pues el financiamiento con el BCIE ya estaba aprobado y recién iba a salir a concurso la licitación del Pabellón.
En ese momento, apareció otro freno para los proyectos: los resultados de la licitación pública. Concursaron dos empresas interesadas en asumir la construcción: Volio y Trejos y EDIFICAR.
En ambos casos, las ofertas superaban los $30 millones solo por el Pabellón (a falta de la licitación del Acuatorio), cuando el presupuesto definido por la Universidad de Costa Rica, encargada de diseñarlo, era de $15 millones, es decir, la mitad.
Ante este panorama, la unidad ejecutora contrató a dos ingenieros para determinar si las ofertas de las compañías estaban infladas o, por el contrario, hubo un error en lo presupuestado por la UCR.
Según el análisis de los ingenieros, se concluyó que las propuestas de las compañías constructoras se acercaban a la realidad del mercado. O sea, que el hecho de que las ofertas fueran de $30 millones y no de $15 millones se debió a una falla en el cálculo de la UCR.
Frente a esta realidad financiera, se reajustó el diseño del Pabellón para bajar los costos. Al mismo tiempo, se redujo el precio del Centro Acuático para que se ajustara al presupuesto inicial. Como el préstamo del BCIE es por ambos proyectos, el cambio en el precio afecta la segunda obra, pese a que aún no sale a licitación.
Solano se ha reunido con el representante tico ante el BCIE, Ottón Solís, en dos oportunidades. El Banco tiene un contrato de préstamo que debe ejecutar, pero el Icoder aún no confirma (ni descarta oficialmente) que se vayan a realizar los proyectos.
Están a la espera de unos informes financieros y legales solicitados a distintos órganos dentro de la institución para analizar las recomendaciones y determinar si prosiguen o no con el Pabellón, pues, en la teoría, debe salir a licitación de nuevo.
Y mientras esto se resuelve, el ministro frenó en seco el proyecto del Centro Acuático, a la espera de lo que sucede con la otra obra.
Ottón Solís confirmó que no pueden mantener el dinero para el Pabellón y eliminar el presupuesto solicitado para el Acuatorio, pues el préstamo se pidió para ambos proyectos.