Martes, 20 de Noviembre de 2018

Legislarán Zonas de Oportunidad criollas

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 20 de noviembre de 2018

El gobierno apostará a las Zonas de Oportunidad como modelo de desarrollo económico por los próximos 10 años, y aprobará legislación que, si pasa por todos los cedazos fiscales, añadirá una serie de incentivos locales a los individuos o entidades que inviertan su dinero en negocios en Puerto Rico

El gobierno apostará a las Zonas de Oportunidad como modelo de desarrollo económico por los próximos 10 años, y aprobará legislación que, si pasa por todos los cedazos fiscales, añadirá una serie de incentivos locales a los individuos o entidades que inviertan su dinero en negocios en Puerto Rico.
Con la reforma tributaria federal de diciembre de 2017, se estableció el beneficio contributivo de las Zonas de Oportunidad. Estos son lugares económicamente deprimidos en los que las ganancias que generan las inversiones no pagan impuestos hasta el 2026. Es decir, el dinero que se genera con la venta de una casa, un edificio o un negocio no paga impuestos siempre que los fondos continúen reinvirtiéndose.
"Lo estamos viendo como la herramienta de desarrollo económico más importante en Puerto Rico por la próxima década. Es un proyecto amplio y técnico, pero permite que los inversionistas puertorriqueños tengan los mismos beneficios que el foráneo", dijo Raúl Maldonado, secretario de la Gobernación y principal oficial financiero del gobierno.
El 95% de Puerto Rico es considerado una Zona de Oportunidad. Solo porciones del Condado y Miramar, en San Juan, no se benefician de este incentivo federal. De ordinario, los estados pueden pedir que se denomine hasta un 25% de su territorio como una Zona de Oportunidad. El caso de Puerto Rico fue trabajado como una excepción.
El nuevo proyecto de ley, para establecer una versión criolla de las Zonas de Oportunidad, busca extender este beneficio contributivo para aquellos inversionistas que viven en Puerto Rico y que, por lo tanto, no tienen acceso a ese incentivo. Para efectos tributarios, Puerto Rico es considerado como una jurisdicción foránea por el gobierno estadounidense.
La idea es que individuos con capital en Puerto Rico puedan establecer fondos que sean invertidos en nuevos negocios como la creación de establecimientos comerciales, fábricas, hoteles o viviendas, entre muchos otros. Del mismo modo, se busca que aquellos puertorriqueños con inversiones en el exterior tengan razones tributarias para traer ese dinero e invertirlo en la economía boricua. El beneficio, a nivel local, sería por unos 15 años.
Al menos, los presidentes de las comisiones de Hacienda de la Cámara de Representantes y el Senado, Antonio "Tony" Soto y Migdalia Padilla, respectivamente, favorecen la medida.
"Es una herramienta para crear un mecanismo de inversión", dijo Soto.
"No creo que sea algo que nos tome demasiado tiempo en aprobar, como la reforma contributiva", dijo. por su parte, Padilla.
De hecho, Padilla indicó que, dependiendo del parecer de los presidentes legislativos, la medida (Proyecto de la Cámara 1887) hasta podría ser considerada por el pleno del Senado hoy mediante un mecanismo conocido como "descargue". Ese mecanismo permite la discusión de una medida sin el estudio previo de una comisión legislativa. Hoy, es el último día para aprobar medidas en esta sesión legislativa.
Maldonado dijo que es consciente de que presentarán el proyecto de ley muy tarde en la sesión legislativa, por lo que no hay seguridad de que se apruebe en lo que queda de sesión. Afirmó, no obstante, el deseo de la Rama Ejecutiva de que la Asamblea Legislativa evalúe el proyecto "lo antes posible".
Aval de la JSF
Maldonado expresó que han presentado el proyecto ante los equipos técnicos de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), y no anticipan mayores problemas para conseguir el aval del organismo fiscal, una vez pase el cedazo legislativo. Por tratarse de una medida que altera el esquema en que tributarían las ganancias de capital en Puerto Rico, la JSF, por virtud de la Ley Promesa, tiene la última palabra en el asunto.
El secretario de la Gobernación explicó que esta iniciativa, más que un cambio contributivo, debe ser considerada como un proyecto de desarrollo económico debido a que trae dinero nuevo a la economía puertorriqueña. De ordinario, en Puerto Rico, los inversionistas tributan un 15% de sus ganancias de capital.
"Esto no se puede ver como un proyecto contributivo, sino como uno de desarrollo económico. Son proyectos para mover la economía, para potenciarla… Estamos compitiendo con otros estados y nuestra oferta debe ser tan amplia y atractiva como en otros estados", dijo Maldonado. El funcionario reiteró que hay fondos de inversión con hasta $600 millones disponibles para invertir en la isla en los próximos años.
De hecho, esa competitividad también se buscaba afianzar a través de la reforma contributiva, cuya versión inicial reducía significativamente las contribuciones sobre ingresos corporativos. Esta baja, sin embargo, había menguado en la última versión del proyecto. Actualmente, la tasa máxima que paga una corporación en contribución sobre ingresos es de 39%. La más reciente versión del proyecto ponía esa tasa máxima en 37.5%.
Maldonado indicó que la competitividad con las demás jurisdicciones estadounidenses se marcará con unos beneficios a nivel local que recibirían los inversionistas. Por ejemplo, los negocios nuevos que se establezcan bajo el proceso de las Zonas de Inversión pagarían una contribución del 20% sobre los ingresos netos, no tendrían que pagar tributos sobre los dividendos, arbitrios de construcción y disfrutarían una exención parcial en las patentes.
Padilla, entretanto, indicó que este beneficio contributivo puede combinarse con la Ley 20, que fomenta la exportación, y el Código de Incentivos Industriales local.
Hasta el 2006, la economía de Puerto Rico estaba cimentada en un beneficio contributivo que recibían las multinacionales estadounidenses con operaciones en la isla al momento de repatriar su dinero a sus matrices en EE.UU. Ese beneficio fue conocido por el número de la sección en el Código de Rentas Internas Federal que lo habilitaba: 936.
La eliminación de los beneficios de la Sección 936 se considera uno de los factores que provocaron que la economía boricua cayera en una depresión económica de la que no se ha salido.
Muchas manufactureras con operaciones en la isla cambiaron su esquema legal y funcionaron bajo el régimen contributivo de las multinacionales foráneas. Los beneficios de este esquema tributario, sin embargo, se redujeron con la reforma tributaria estadounidense de 2017, que puso a tributar a las multinacionales por sus activos intangibles en el exterior.