Domingo, 16 de Diciembre de 2018

¿Hay que cambiar el pago por despido de los trabajadores?

UruguayEl Pais, Uruguay 16 de diciembre de 2018


Pasaron casi 60 años y la brecha de ingreso de América Latina respecto a Estados Unidos no se redujo un ápice


Pasaron casi 60 años y la brecha de ingreso de América Latina respecto a Estados Unidos no se redujo un ápice. El Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de la región era el 20% del de EE.UU. en 1960 y en la actualidad es 26% en el caso de Uruguay es el 29%, según el informe "Instituciones para la productividad. Hacia un mejor entorno empresarial" de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina que se presenta hoy en Bogotá.
En el mismo tiempo, países como España o Corea del Sur redujeron "ostensiblemente" su brecha de ingreso respecto a Estados Unidos.
¿Por qué América Latina se muestra prácticamente estancada en este aspecto? De acuerdo al informe, "el grueso de la brecha del producto por habitante de la región responde a su baja productividad". La productividad total de los factores en la región es el 37% de la de Estados Unidos esa relación es de 41% para Uruguay.
En el informe, CAF señala que el mal desempeño regional "se debe tanto a la baja productividad de las empresas como a la mala asignación de recursos dentro de los sectores". En ello influyen temas de competencia, de acceso a insumos, características del mercado laboral y posibilidades de financiamiento.
La redacción del capítulo de empleo fue responsabilidad de dos uruguayos: el director (de licencia) de Investigaciones Socioeconómicas de CAF y actual jefe de Asesoría Macroeconómica, Christian Daude, y el economista en Investigaciones Socioeconómicas de CAF, Guillermo Alves.
La brecha en el PIB per cápita "entre los países de América Latina y los países desarrollados no se explica ni por menos trabajadores ni por menos horas trabajadas: el problema es que la productividad de cada hora trabajada es sustantivamente menor. Pero ¿por qué?", se preguntan.
Entre otros aspectos, Daude y Alves hacen hincapié en la regulación en materia de contratación y despidos y la negociación colectiva.
La "legislación sobre protección al empleo" es la que "regula los despidos (motivos y procesos, incluyendo notificación e indemnización), la modalidad de contratación (temporal o tiempo indeterminado), los periodos de prueba y la subcontratación", sostienen.
Al respecto, el informe de CAF señala que "varios países de la región con protección frente a despidos de nivel medio, como Brasil, Ecuador o Uruguay, tienen regulaciones altamente restrictivas en relación a las contrataciones".
¿Cómo afecta esto? "En la medida en que las decisiones de contratación son más difíciles de revertir, las empresas pueden no contratar a trabajadores con alta productividad y a su vez tener que retener trabajadores en la situación inversa. Asimismo, los mayores costos de ajuste también podrían reducir la entrada y la salida de empresas".
"Dado que se espera que las empresas que salgan sean menos productivas que el promedio y que las empresas que entren traigan innovaciones en productos y procesos, trabas a este proceso de creación y destrucción de empresas afectarían negativamente el nivel agregado de productividad. Por último, al encarecerse el factor trabajo, es probable que se incentive a las empresas a realizar una mayor inversión en capital", explican Daude y Alves.
El reporte afirma que si bien las regulaciones sobre despidos son necesarias "para que las empresas internalicen los costos de los despidos sobre los trabajadores", tienen "limitaciones". Entre ellas destaca que "pueden impactar negativamente a la productividad, en especial en aquellas industrias que requieren mayores flujos de empleo para funcionar" y que "las indemnizaciones por despido no constituyen el mejor instrumento para proveer ingresos a los trabajadores que quedan desempleados".
Por eso, Daude y Alves sugieren que los países deberían priorizar "el fortalecimiento de sus regímenes de seguro de desempleo, moderando los montos de las indemnizaciones por despido y limitando regulaciones que lleven a costosos procesos judiciales".
Sobre este último aspecto, sugieren algo innovador (al menos en el caso de Uruguay): que los seguros de paro deberían "financiarse idealmente con aportes de las empresas al seguro de desempleo en los tiempos buenos, contemplando ajustes graduales de estos aportes al alza o a la baja según las empresas despidan o no trabajadores".
Este "mecanismo tendría la ventaja de que llevaría a las empresas a internalizar el costo de sus despidos sobre las finanzas del seguro de desempleo". Además "tendría la ventaja asignativa de que no recargaría a las empresas que no despiden trabajadores con los costos sociales que generan las que sí despiden", añaden.
De todas maneras, aclaran que "el seguro de desempleo no sustituye completamente el rol de las indemnizaciones por despido" aunque "puede sustituirlo en parte, proveyendo ingresos a los trabajadores despedidos mientras están desempleados, y reduciendo el monto necesario de las indemnizaciones".
"Desde el punto de vista de la productividad, otra ventaja del seguro de desempleo es que, al disminuir el impacto negativo que tienen los despidos sobre el bienestar de los trabajadores, favorece la viabilidad social y política de despidos que conducen a una reasignación de trabajadores a puestos más productivos", concluyen.
Según la CAF, "la negociación colectiva de salarios entre trabajadores y empresarios es una regulación relevante para la determinación de los salarios en América Latina, en particular en Argentina y Uruguay" y "si bien en general la cobertura de la negociación colectiva es mayor en los países con alta tasa de sindicalización, varios países, entre los que se incluyen Brasil y Uruguay, tienen una alta cobertura de negociación colectiva sin mostrar una alta sindicalización".
Desde el punto de vista de condiciones laborales dentro de la empresa, el informe expresa que "los países de América Latina con mayor cobertura de acuerdos de negociación colectiva, como Uruguay, Brasil y Argentina, son los que tienen menor adopción de sistemas de pago por desempeño y menor porcentaje de trabajadores reportando autonomía en decisiones como la secuencia de tareas, ritmo de trabajo y horarios. Esto podría sugerir que las negociaciones colectivas en estos países actúan principalmente como un salario mínimo por sector de actividad, con escasa tendencia a incluir aspectos orientados a mejorar la productividad".