Domingo, 16 de Diciembre de 2018

Francia en el marco del G-20

ColombiaEl Tiempo, Colombia 16 de diciembre de 2018

Rafael Herz*
En Buenos Aires se reunieron los líderes de las 20 naciones más influyentes del mundo

Rafael Herz*
En Buenos Aires se reunieron los líderes de las 20 naciones más influyentes del mundo. Hubo escenas que señalan el nuevo orden. El abrazo y saludo cariñoso entre dos líderes cuestionados en lo moral: el príncipe de Saudí Arabia y el presidente de Rusia. Una escena que muchos interpretaron como cinismo ante las acusaciones a ambos lideres de propiciar, según lo indican los servicios secretos en Estados Unidos y Gran Bretaña, asesinatos y ataques violentos a sus opositores. Y Rusia habiendo atacado, una vez más, a Ucrania, con la débil protesta de Estados Unidos rechazando un encuentro bilateral en Argentina. O la cena entre el líder chino Xi Jinping y el presidente Donald Trump, evitando el desenlace inmediato de una nueva ronda de la guerra comercial. Una escena que cada uno interpretó como una victoria, pero que por ahora solo postergó en seis meses, lo que podría ser el nefasto desenlace de una nueva subida de aranceles de prohibiciones a la importación. Quedó claro que el problema de fondo no se ha solucionado y que la espada de Damocles continúa amenazando a la economía mundial. Y ahí estaba el presidente de Francia, Emmanuel Macron, que hasta hace poco era considerado el líder que se oponía a ese nuevo ‘orden mundial’ y llamaba a una postura más centrada en los valores liberales y democráticos. Así, ha sido el defensor de los acuerdos para reducir los efectos del cambio climático, de una economía mundial abierta, y de una política migratoria pragmática y cautelosamente abierta. Pero Macron llegó al G-20 debilitado. Los llamados ‘chalecos amarillos’ han creado un amplio movimiento de oposición a su gobierno en Francia. En un inicio, el objetivo era impedir el aumento del precio de la gasolina y el diésel. Con manifestaciones de más de 100.000 personas en varias oportunidades y desmanes violentos por infiltrados, este fenómeno de base fue adquiriendo cada vez más fuerza. Después de las masivas marchas en Francia, el fin de semana pasado, con quema de automóviles, robos a almacenes y muertos en las calles, el Gobierno anunció posponer el alza de los combustibles para el 2019 como estaba inicialmente previsto. Pero los voceros de dicho movimiento de base ya anunciaron, bajo el lema de "muy poco-muy tarde", que seguirán las manifestaciones solicitando ajustes a la política tributaria y la lucha contra la pérdida del poder de compra de la clase media. Otros movimientos, incluyendo estudiantes que solicitan reforma al sector universitario y agricultores que se oponen al política en el marco de la Unión Europea, han anunciado que se unirán a estas protestas. Después de más de un año en el poder, la administración Macron ha llegado a su nivel más bajo de popularidad en Francia. El carismático líder, que se consideraba el ‘antiTrump’ y había consolidado una alianza firme con Alemania para contrarrestar las fuerzas antiglobalistas, ha perdido una batalla importante en su propio país. Se trata de un presidente joven, con limitada experiencia, con un gabinete técnico de muy alto nivel (estamos hablando de Francia), pero que ha sufrido las consecuencias de su distancia frente a la realidad cotidiana de su país, el precario manejo del Congreso y la falta de capacidad de medir la protesta social como mecanismo de presión. No va a ser fácil enderezar el camino a nivel nacional y retomar la fuerza en el escenario mundial. Difícilmente, Macron podrá volver a ser un líder fuerte como contrapeso al nacionalismo reinante en la actualidad.
*Vicepresidente Ejecutivo de la ACP rherz@acp.com.co