Domingo, 20 de Enero de 2019

Una nueva relación trae varios kilos de más y la clave para perderlos es trabajar juntos

ChileEl Mercurio, Chile 20 de enero de 2019

Entre cinco y ocho kilos se suelen ganar cuando se encuentra una pareja, según indican estudios. Para bajarlos, ambos deben mantener una mirada positiva sobre la pérdida de peso y actuar en equipo.

"Un día nos miramos al espejo juntos y fuimos corriendo a pesarnos a una farmacia", cuenta Rina Durán (30) sobre el día en que cayó en cuenta de los kilos que había ganado junto a su pololo David Tello (29) en menos de un año de relación.
"Cuando empezamos nuestro tiempo juntos se basó en hacer cosas relajantes como comer o ir al cine, por ende, nos volvimos muy sedentarios y engordamos", cuenta Rina.
Según la ciencia, esta historia no es un caso aislado. Tener una nueva pareja engorda.
Así lo demuestra una investigación estadounidense publicada en noviembre pasado, la cual encontró que tres de cuatro parejas aumentan aproximadamente ocho kilos durante el primer año de relación.
A partir de entrevistas a 15 mil personas, otro estudio publicado en 2018 en la revista Plos One arrojó que quienes se emparejan engordan una media de 5,8 kilos.
Al principio del pololeo, Rina aumentó cuatro y David siete. Ahora, seis años después y casados, ambos tienen casi 15 kilos de sobrepeso.
"Nos pasa que para celebrar cualquier cosa lo que decidimos es comer", cuenta David.
El estudio estadounidense también indagó sobre las razones de sus resultados y el 41% de los participantes los atribuyó a comidas en restaurantes durante citas y a los momentos de ver películas en casa, los cuales incluían dulces y bebidas.
"Esto también puede estar relacionado con una conducta que uno ve desde niño, que es demostrar el afecto con comida", opina Ximena Martínez, nutricionista de la Red de Salud UC Christus.
De hecho, estudios previos han demostrado que los hombres divorciados aumentan de peso al encontrar una nueva pareja. "Y es probablemente por lo mismo, porque la mujer le demuestra el amor con comida. Esa mirada debe cambiar y empezar a disfrutar del afecto con tiempo de calidad".
Influencia positiva
Al intentar perder los kilos, las relaciones pueden sufrir una tensión, según sugiere una investigación realizada este año por la Universidad de Texas (EE.UU.), que encuestó a 389 personas y a sus parejas para descubrir las estrategias más comunes de pérdida de peso.
El trabajo identificó que existen duplas "sincronizadas" que comparten una mirada positiva sobre adelgazar y se apoyan constantemente, "luchadores solitarios" que no reciben aliento del otro, "parejas polémicas" que viven conflictos e "individuos autónomos" que se apoyan esporádicamente.
El resultado fue claro: quienes estaban sincronizados fueron más efectivos en su pérdida de peso. Además, cada uno era más receptivo a los consejos, elogios y hasta críticas del otro.
"Cuando las parejas trabajan por un objetivo en común, se entiende que la crítica tiene una base en el cariño y no en el castigo. Por eso esta estrategia funciona", explica sobre el hallazgo Yael Lehmann, psicóloga clínica del centro de nutrición y cirugía bariátrica de la Clínica Las Condes.
Estar sincronizados significa que cada uno tome la meta como un proyecto en común y acepte y valide lo que le pasa al otro, añade.
"Esto implica mucha solidaridad", asegura.
Concuerda Valeria Francesetti, psicóloga especialista en obesidad del Hospital Sótero del Río.
Un ejemplo, dice, es evitar tentar a la pareja con alimentos no recomendados en su dieta o con haber cocinado su comida favorita si esta es hipercalórica.
Otra forma de ser una influencia positiva es propiciar situaciones que aumenten la motivación, como ir juntos al supermercado, acompañarse a las citas médicas o planificar salidas para ejercitarse juntos.
En la diabetesEl apoyo mutuo también parece funcionar para las parejas que luchan contra la diabetes tipo 2. Un estudio publicado esta semana por la Universidad Estatal de Nueva York realizó una intervención a varios grupos de matrimonios, y pidió a uno de ellos que la pareja del paciente participara activamente para promover su salud. El resto debía mantener su vida normal. Al final, descubrieron que las parejas del grupo que trabajó en equipo presentaron menor angustia por la enfermedad, mayor satisfacción conyugal y mejores niveles de presión arterial. Los resultados acaban de aparecer en la revista Diabetic Medicine.