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MéxicoEl Universal, México 17 de junio de 2019

(Material transmitido por el Servicio Sindicado el pasado 4 de enero) San Pablo, la calle bicicletera Susana Colin Moya EL UNIVERSAL Casi llega el 6 de enero y por las calles de la ciudad es posible encontrar a los Reyes Magos buscando los regalos que han de entregar en esta fecha tan importante para los niños chilangos

(Material transmitido por el Servicio Sindicado el pasado 4 de enero)



San Pablo, la calle bicicletera



Susana Colin Moya

EL UNIVERSAL



Casi llega el 6 de enero y por las calles de la ciudad es posible encontrar a los Reyes Magos buscando los regalos que han de entregar en esta fecha tan importante para los niños chilangos. Como cada año, una de las zonas más concurridas por estos personajes es San Pablo. Ubicada entre las estaciones del metro Merced y Pino Suárez, esta calle es reconocida, además de la prostitución, por la venta de bicicletas y sus derivados en la urbe.

Luisa Cortés, promotora cultural y habitante del barrio de la Merced, nos introduce a la histórica relación que ha tenido la bicicleta con el intenso comercio de este lugar.

Ya sean los carniceros, cremeros, periodiqueros o panaderos, todos usan este vehículo para repartir sus productos en esta zona.

A inicios de la década de los años 80, las tiendas de bicicletas no se concentraban en San Pablo; se repartían por Corregidora, Regina (a la altura de Cruces) y Bucareli. Crispín Rodríguez, vendedor desde 1980, cuenta que la empresa pionera en la zona fue Benotto, en el cruce de Jesús María y San Pablo, donde aún permanece.

Por esos años los comercios de esta avenida eran farmacias, tiendas de cosméticos, cristalerías, zapaterías, ferreterías y bodegas de legumbres, frutas y chiles secos, productos que se comerciaban en la Merced.

Sin embargo, en 1982, cuando el comercio de mayoreo pasó a la recién creada Central de Abastos en Iztapalapa y el mercado de la Merced se convirtió en un mercado de zona, se prohibieron estas bodegas.

"La gente ya no pudo tener mercancía que se le echara a perder porque no la podía ni guardar. Lo que se descargaba del camión es lo que se debía vender en el día. Ahí empieza una transformación importante de productos perecederos a no perecederos" comenta en entrevista la historiadora Cecilia Barraza.

Tras esta prohibición y posteriormente el sismo de 1985, la zona quedó muy afectada. Las bodegas y otros negocios fueron traspasados a las tiendas de bicicletas que, como competencia de Benotto, comenzaron a protagonizar el comercio de la calle.

El giro comercial creció durante los años 90. El señor Crispín afirma que una de las causas de esta bonanza fue el aumento del costo del transporte y la devaluación de aquellos años. Anselmo, trabajador de bicicletas Monk, comenta que este comercio nunca va a la baja; "hace 20 años eran como 12 tiendas, ahora son cerca de 55".

Por su parte, Adriana Cedillo, dedicada al negocio desde los 15 años, afirma que el impulso que el gobierno le ha dado a la bicicleta se traduce en una mayor demanda y por tanto, en más competencia.

Lugar de Reyes. Desde noviembre y hasta el 6 de enero las ventas en San Pablo se incrementan exponencialmente. La llegada de los Reyes Magos se adivina por las bicicletas y triciclos expuestos en las marquesinas de las tiendas y en las propias banquetas.

En entrevista, algunos Reyes Magos mencionaron que acuden a este lugar por recomendación de sus padres, quienes al igual que ellos compraban los regalos para el 6 de enero aquí. Sólo uno de ellos se enteró de este lugar gracias a Google.

A la pregunta del por qué se venden bicis en este lugar, responden con sus teorías: será porque el comercio es bueno, porque es lo más pedido, porque como cada calle en el centro se dedica a algo, a ésta le tocó ser de bicicletas o por tradición.

En efecto, esta ciudad está llena de tradiciones, como la de celebrar el 6 de enero comiendo rosca de Reyes y jugando con el triciclo nuevo traído de San Pablo: calle bicicletera desde hace casi 30 años.