Sábado, 23 de Marzo de 2019

La guerra de las bacterias

Costa RicaLa Nacion, Costa Rica 22 de marzo de 2019

Sin llegar a considerarme un obsesivo-compulsivo con la limpieza del hogar, en los últimos años me he convertido en una persona más cuidadosa con el aseo doméstico, conducta que se llegó a acentuar con la paternidad

Sin llegar a considerarme un obsesivo-compulsivo con la limpieza del hogar, en los últimos años me he convertido en una persona más cuidadosa con el aseo doméstico, conducta que se llegó a acentuar con la paternidad. Por eso, no es de extrañar que los paseos por las góndolas del supermercado donde se ofrecen desinfectantes, atomizadores, limpiadores, toallas y otros artículos similares sean cada vez más prolongados (también más costosos).
Este pasaje de mi vida, tan cotidiano como frívolo, resulta que podría ser una pieza importante dentro de la secuencia de eventos que explican el desarrollo de la leucemia infantil.
Mel Greaves, especialista del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres, ha dedicado 30 años de su labor científica a desentrañar las causas de esta enfermedad. Tal parece que ya tiene una respuesta: una donde, además de la genética, intervienen los hábitos de aseo y las rutinas de socialización del hogar.
Según Greaves, la leucemia linfoblástica aguda es causada por la sucesión de dos eventos biológicos. El primero, una mutación genética (no hereditaria) que ocurre en el útero durante la gestación y que afecta a uno de cada 20 niños. El otro evento de esta secuencia se relaciona con el buen funcionamiento del sistema inmunitario. Parece que una infección común en niños con sistemas inmunitarios mal preparados y, que además desarrollaron el primer factor de riesgo (la alteración genética), los vuelve propensos a presentar la enfermedad.
Para que un sistema inmunitario funcione correctamente, debe enfrentarse a una infección en el primer año de vida del niño, asegura este científico, quien añade que sin este evento decisivo, el sistema inmunitario llega mal preparado a las etapas de vida posteriores.
Esta segunda pieza del rompecabezas conecta con los hábitos de consumo en los países desarrollados (detrás venimos los países en desarrollo), con la creciente fijación con la limpieza y la desinfección, y la creación de espacios inocuos, libres de gérmenes donde crecen los niños. No en vano, la demanda de artículos de limpieza para el hogar crece todos los años, reportó la firma Nielsen, en el 2016.
Estos hallazgos, creo, no son un llamado a descuidar la higiene doméstica, sino a reflexionar hasta dónde estaremos exagerando con el asunto de la desinfección, y creando organismos mal preparados para librar la guerra contra las bacterias.