Domingo, 20 de Enero de 2019

Enjambre de problemas por el transporte

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 20 de enero de 2019

CULEBRA

CULEBRA. - En un tono apacible, pero cargado de emociones y con la sabiduría que imparten 60 años de vida, Lourdes Feliciano explica -de manera precisa y sencilla- qué significa vivir en Culebra: "mire, aquí es difícil nacer y peor es morirse".
"Porque para nacer, las mujeres tienen que volar a la isla grande y, para morir... aquí no hay ni Ciencias Forenses ni una funeraria", contó la mujer, quien es la dueña de la ferretería Mini Max.
Sus expresiones recogen el sentir de los culebrenses quienes, tras hacerle frente, con éxito, a la Marina de Estados Unidos para que en 1975 saliera de sus tierras y viviendo por décadas con un sistema de transporte marítimo deficiente, hoy están cansados y drenados.
Sienten que son atropellados, que los mantienen rezagados, olvidados y, hasta entienden que hay un plan para que paulatinamente se vean obligados a salir de su terruño y convertir la isla en un 'resort' caribeño para turistas, según dijeron a El Nuevo Día.
El cansancio también es evidente en la mirada y las expresiones de los culebrenses y ha llevado a algunos al conformismo, mientras que otros advirtieron que seguirán gritando a pulmón las injusticias a las que son sometidos por vivir en una isla municipio.
Reclaman acción y que los puertorriqueños, aquellos que acuden a Culebra a disfrutar de sus encantos, se hagan eco de su dolor.
La génesis de todos los problemas de Culebra es el transporte marítimo, un asunto que reconocen es antiguo, pero entienden que desde la mudanza del terminal de Fajardo a Ceiba, ha llegado a su peor momento.
"Nosotros, cuando estábamos en Fajardo, era más fácil. Ahora hay que caminar como es. Aquella carpa no es un terminal", dijo Elías Díaz Ortiz, un hombre de 72 años, recientemente operado para la remoción de dos hernias.
Perdió un número indeterminado de citas para, finalmente, ser operado en Fajardo.
Los contratiempos, por la inconsistencia de la transportación marítima y más reciente, por la larga caminata que supone moverse de una carpa que hace de terminal en Ceiba hasta la embarcación, no inciden en el amor de don Elías por Culebra. "Se vive bien", dice.
Los culebrenses entrevistados sienten un profundo orgullo por su tierra, pero lamentan que toda su vida se trastoque por un servicio de transporte deficiente. Ese problema incide en los servicios de salud, la educación, la seguridad, el turismo, el comercio y hasta en su alimentación.
En Culebra todo cuesta hasta un 30% más caro que en la isla grande por el acarreo, destacó Ruth Dávila, residente en la isla hace 35 años y dueña de la hospedería Naniki Bay y el "food truck" Nina's.
Dávila al igual que Héctor Díaz, propietario del Colmado Milka, hablaron de los múltiples tropiezos que confrontan para mantener sus respectivos negocios. Pese a que planifican la estrategia diaria para mantener el suplido de mercancías, todo se va al piso con la inestabilidad del transporte colectivo cuyos cambios de horario o disponibilidad de las embarcaciones no son informados.
"Los vegetales, por más cuidado que tenga, se pierden. La gente se está yendo", lamenta Díaz quien fue el único comerciante que logró que los víveres comprados para el último fin de semana del 2018, como parte de los preparativos de la celebración de Despedida de Año, llegaran a Culebra cerca de las 10:00 p.m., lo que le costó pagar horas adicionales a sus empleados.
No fue hasta pasada la medianoche, contó, que pudo descargar el camión que traía. En vez de ganancias, obtuvo pérdidas.
"La logística de nosotros tiene que ser con tiempo, basado en los horarios del ferry. Una vez llegamos a Ceiba, todo eso se trastocó. Es tétrico. La mudanza nos afectó grandemente. Ellos dicen que la ruta es más corta. Para nosotros ha sido más larga", apuntó el hombre, no sin antes recalcar que con los cierres de grandes almacenes en la zona este tras el huracán María, se ven precisados a hacer sus compras en el área metro.
"Salimos a las 6:00 a.m. (en el ferry de carga), pero no tenemos la mínima idea de a qué hora vamos a regresar", afirmó Feliciano.
Además, comerciantes y residentes de Culebra denunciaron la inconsistencia del itinerario, el que solo tengan disponible el ferry de carga Cayo Largo de la Autoridad de Transporte Marítimo (ATM) y que algunos de los empleados de esta agencia de gobierno, particularmente en el lugar de venta de boletos, los tratan irrespetuosamente.
"Nosotros hablamos con ustedes (la prensa) a expensas de que la cojan con nosotros y nos dejen a pie. A nosotros nos defienden los capitanes de esas embarcaciones porque ellos nos conocen", dijo Feliciano, quien reveló que se cocina una demanda por parte de los culebrenses, en el ámbito federal, por supuesta violación a los derechos civiles y humanos.
"Con esa mudanza del terminal de Fajardo a Ceiba es cuando peor hemos estado. Eso de que el terminal de Fajardo estaba en mal estado es una mentira. Allí van a hacer un proyecto multimillonario, mientras las embarcaciones privadas se roban los chavos porque son inadecuadas. No viajan de noche ni cuando el mar está malo", contó Zulma Collazo.
Desde octubre pasado, la ATM firmó un contrato de $15 millones, por un año, para arrendar las embarcaciones privadas Schooldic Explorer, Big Cat, Mr. Evan y Mr. Cade. Sin embargo, los culebrenses dijeron que, aunque dos de esas naves son para carga, solo llevan pasajeros.
El director de la ATM, Juan Maldonado, confirmó la queja de los culebrenses. Indicó que, en Culebra, buscan relocalizar el desembarco del muelle en San Idelfonso al que se encuentra en construcción en Sardinas y ahí estarían en funciones las lanchas de carga privadas.
También informó que "está próximo" a publicar en la página de la ATM los itinerarios de los viajes en las embarcaciones y establecer un sistema certero para identificar a los residentes de Vieques y de Culebra, que es otra de las quejas de los culebrenses, ya que al momento de comprar boletos o abordar lanchas no se les da prioridad.
Dijo que su norte es normalizar el transporte marítimo, pero no será hasta seis meses, cuando prevé que tendrá la flota de embarcaciones completa.
Pese a las múltiples denuncias, Maldonado no reconoce que el nuevo terminal sea peor que el de Fajardo. "No estoy sordo a los reclamos de los viequenses y los culebrenses. Hay pocos directores, anterior a mí, que hayan estado tan involucrados (en el tema)", aseveró el funcionario.
Miedo de los suplidores
Aunque en cada rincón de Culebra se observa un paisaje costero de ensueño, esa visión se interrumpe cuando se intenta transitar en auto a cualquier punto. Prácticamente todas las vías públicas están repletas de hoyos, particularmente la PR-250 y la PR-251, que lleva a la playa Flamenco, reconocida a nivel mundial por sus aguas cristalinas.
El alcalde de Culebra, Iván Solís Bermúdez, indicó que desde noviembre de 2017 ha solicitado a la ATM coordinación y garantías para que el suplidor de asfalto pueda llegar al municipio. Unos $150,000 de asignación legislativa aguardan para ser destinados a ese trabajo.
"Lamentablemente no ha sucedido y es la única forma de traer asfalto o equipo a la isla", manifestó Solís sentado en su escritorio en el centro de gobierno de tres pisos que tiene averiado el único elevador y el acondicionador de aire.
"Los suplidores tienen miedo de transportarse a Culebra y que no tengan fecha de salida. Eso es lo mismo con todos los contratistas ahora mismo. Es una situación que agrava los servicios que se deben recibir", agregó.
Ante esa realidad y para no llorar, Mayra Félix, una líder comunitaria y ama de casa, opta por bromear sobre el ambiente de incertidumbre y de expectativa con el que se vive en Culebra.
"Eso de condiciones óptimas, eso no existe. Bregamos el día a día. Se oye fuerte, pero uno se siente seco, drenado porque es un sobrevivir todos los días. Es levantarte (y verificar) si llegó la gasolina, si el ferry salió a tiempo, si el médico llegó, si puedes buscar la receta, si hay leche", soltó la mujer.
"A veces pienso que eso es lo que me mantiene joven", agregó entre risas sin olvidar que su labor comunitaria es su motor.
En Culebra hay un centro de salud, pero ofrece servicios básicos.
"Aquí todo es a discreción. Es hasta sociópata de sentirse 'ahhh'. Nosotros estamos olvidados desde hace mucho tiempo. Se ha llegado al conformismo, incluso con esa ruta de Ceiba", dijo Dolly Camareno.
Félix y Camareno entienden que se les quiere desplazar de Culebra. Camareno lo llama un "plan macabro" con la intención de "que todo el mundo se vaya de aquí y las empresas grandes puedan convertir esto en un Cozumel".
Igualmente, temen que la inatención por parte de los funcionarios de la ATM tenga el objetivo de que se pierda el subsidio federal.
Por su parte, Maldonado aseguró que la agencia no tiene incumplimiento alguno con las autoridades federales.
Un suplicio la salud
Transcurrido un año del ciclón María, Culebra aún tiene luz gracias a generadores de diésel.
En el ámbito de la salud, no hay subespecialistas como cardiólogos, endocrinólogos, reumatólogos o neurólogos. Dos veces al mes, si hay transporte marítimo, los residentes de la isla municipio reciben la visita de un ginecólogo, un siquiatra y un internista. El pediatra debe visitarlos semanalmente.
Las mujeres que optan por parir en la isla, lo han hecho con dulas, comadronas o parteras.
Tampoco hay centro de diálisis, máquina de rayos X o centros para quimioterapias o radioterapias.
Camareno, quien padece de esclerosis múltiple, dijo que, en caso de un imprevisto como una caída, hay que ver cuál es la disponibilidad de médicos. No hay servicios para terapias físicas.
El hijo de 24 años de Mayra padece de desgaste progresivo de sus caderas y de artritis, por lo que ha sido sometido a cuatro cirugías y aguarda por otra. Después de cada intervención quirúrgica debe recibir terapias físicas.
"Somos bendecidos que tenemos el mar y yo uso el mar para su terapia, que nade con unas especificaciones", dijo la mujer.
Alto costo de vivienda
Pero su optimismo se desvanece cuando piensa que el Departamento de Salud no es la única agencia que olvidó a Culebra.
"El Departamento de la Vivienda nunca ha tenido a Culebra en el mapa, (igualmente ocurre con) todos los departamentos (del gobierno)", dijo recordando el alto precio de las viviendas en la isla municipio.
El alquiler en promedio es de $700 mensuales. Una renta que resulta alta, incluso para policías y maestros que deben dar servicios en la isla municipio.
El alcalde dijo que aboga para que se cree un hospedaje de menor costo para los maestros. Mientras que, a los uniformados se les provea un incentivo de $250 mensuales, como parte de su salario por aceptar laborar en Culebra por dos años consecutivos. Un policía estatal puede escoger trabajar cerca de su residencia luego de dos años de servicio.
Entrevistados bajo anonimato, policías que rinden servicio en Culebra mostraron las aglomeradas áreas de dormir que poseen y el destartalado lugar destinado a cocinar. "El incentivo lo pagan, pero no llega todos los meses. El último que recibí me lo dieron hace tres meses", dijo un agente.
Los uniformados dijeron que es común hallar autos sin marbetes, puesto que para renovarlos, los culebrenses deben montar sus vehículos en el inconsecuente ferry de carga y llegar a la isla grande para el trámite.
En Culebra no existe todo el andamiaje de seguridad que hay en la mayoría de los municipios. La criminalidad es escasa, pero "el trasiego de drogas sí (es alto)", comentó Camareno.
El asesinato más reciente ocurrió en septiembre de 2018 en la PR-250, que lleva a la playa Flamenco.
"Lo mataron como a las 3:00 a.m. Eran las 11:00 del día y todavía el cadáver estaba ahí, y todos los turistas, todo el mundo pasando por ahí porque no dejaron ni que una sábana le pusiéramos para no alterar la escena en lo que llegaba el fiscal y Ciencias Forenses. Esa es la primera impresión que se lleva el turista, además del disloque con el transporte marítimo", dijo Dávila.