Domingo, 17 de Febrero de 2019

Arranca una nueva carrera armamentística en el mundo

ColombiaEl Tiempo, Colombia 16 de febrero de 2019

La semana pasada se registraron, quizá, los mayores pasos que se han visto en las últimas décadas hacia una nueva carrera armamentística entre las principales potencias militares del mundo

La semana pasada se registraron, quizá, los mayores pasos que se han visto en las últimas décadas hacia una nueva carrera armamentística entre las principales potencias militares del mundo. Al pistoletazo de salida que dio Estados Unidos al anunciar su salida del Tratado de Eliminación de Misiles de Corto y Medio Alcance (INF, por su sigla en inglés), Rusia aseguró el miércoles que también se retirará. También, en el momento en el que Donald Trump aseguró en el discurso ante el Congreso que podrían lanzar una nueva negociación, el Gobierno de Vladímir Putin resaltó que ellos ya habían mandado las propuestas necesarias. Pero, frente a las declaraciones del mandatario estadounidense en las que dejó claro que si no hay acuerdo, invertirán más que cualquiera en armamento, su contraparte asiática respondió que van a desarrollar nuevos misiles y que destinarán US$1.150 millones a un programa de desarrollo de la industria militar hasta el 2027, lo que supone un incremento de los fondos en un 86% frente a 2015. "Tal vez podamos negociar un acuerdo diferente, sumando a China y a otros. O tal vez no podamos, en cuyo caso gastaremos más e innovaremos más, por lejos, que todo el resto", apuntó Trump. Putin le respondió que su respuesta sería "simétrica", mientras que su ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, afirmó que "durante 2019 y 2020 debemos desarrollar una variante terrestre del sistema Kalibr y fabricar los sistemas de misiles terrestres con cohetes hipersónicos. También, lo importante es aumentar el alcance de los sistemas de misiles terrestres ya existentes hoy". Y, aunque el término Guerra Fría ha estado presente durante todos los días, ambas partes se preocuparon en no despertar tanto los temores, como fue el ejemplo del ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, quien aseguró que "no creo que debemos hablar de una nueva Guerra Fría. Ha comenzado una nueva era, una en la que EE. UU. ha decidido eliminar todo el sistema de control de armas, el sistema de limitación de armas estratégicas ofensivas. Esto es triste". Con todo esto, aunque no está claro si supone un acercamiento a una posible nueva Guerra Fría, lo que los expertos dejan claro es que la carrera armamentística prendió su mecha. "Creo que las tensiones militares van a aumentar, aunque no estoy seguro de que estas vayan a ser peores de lo que ya son", apunta Julian Ku, profesor de derecho internacional de la Universidad de Hofstra, en Nueva York. Eso sí, Timothy Heath, analista sénior de defensa internacional de Rand Corporation, asegura que la salida del acuerdo responde a las malas relaciones que existen en la actualidad. "Las tensiones militares están aumentando, pero la retirada es más un síntoma de las grandes tensiones que ya existen que un conductor de ellas. China y Rusia han estado desarrollando capacidades de misiles que violan el tratado, mientras que la retirada liberará a Estados Unidos para desarrollar sistemas similares". En este punto, los expertos apuntan a dos posibles situaciones. Por un lado, que el objetivo de Donald Trump fuera realmente "quitarse" las limitaciones para desarrollar más armamento, o, por el otro lado, llegar a un acuerdo que incluya a China, otra de las grandes potencias nucleares del mundo. Esta última es una opción que, como afirman, se parecería a la estrategia que siguió el mandatario con los acuerdos comerciales como el TLCAN o el TPP. "La razón principal por la que los Estados Unidos abandona el INF es porque el principal competidor estratégico, China, tiene muchos misiles INF que amenazan a nuestras fuerzas militares en el Pacífico. No tiene ningún sentido permanecer en un tratado cuando su principal rival no está en él. Así que creo que, de hecho, podría ser bueno para la paz y la estabilidad a largo plazo", señala Ian Easton, del Instituto Project 2049. Aunque Estados Unidos y Rusia han liderado históricamente el desarrollo de las armas nucleares, en los últimos años China se sumó a esta tendencia, lo que ha generado temor tanto a los países de Occidente, como a la misma Otan. Pero, como resalta Bonnie Glaser, analista sénior del Center for Strategic and International Studies (CSIS) en Washington, "muchos informes de los medios no han sido correctos al suponer que la retirada llevará a una carrera de armamentos nucleares. El INF también prohíbe las armas convencionales, y es probable que la respuesta sea en el área convencional, no nuclear. China tiene una gran ventaja en los misiles de corto y medio alcance". Ahora, se espera que las partes empiecen a mover sus fichas e incluso puedan lanzar alguna negociación. Sin embargo, el optimismo es limitado. "Creo que Estados Unidos y Rusia tendrán más discusiones, pero parece que no habrá una resolución. Es probable que EE. UU. considere el despliegue de armas intermedias y China y Rusia probablemente reaccionarán desplegando o continuando desplegando los mismos tipos de armas. A falta de un cambio de postura de Rusia o China, creo que hay pocas posibilidades de que se reduzcan las tensiones en este frente en un futuro próximo", dejó claro el experto Ku.