Jueves, 25 de Abril de 2019

El emprendimiento español que quiere enfrentar el ‘bullying’ en Colombia

ColombiaEl Tiempo, Colombia 25 de abril de 2019

Linda Patiño redacción Tecnósfera @LinndaPC
Fueron los comentarios crueles, las burlas y la constante presión que vivió Amanda Todd lo que le llevó a quitarse la vida a sus 13 años

Linda Patiño redacción Tecnósfera @LinndaPC
Fueron los comentarios crueles, las burlas y la constante presión que vivió Amanda Todd lo que le llevó a quitarse la vida a sus 13 años. El video en YouTube con su testimonio después de batallar con el ciberbullying del que fue víctima por una foto suya en ropa interior sigue en línea para recordarle al mundo que el ciberacoso es un problema que requiere atención urgente. Una historia similar, de unos padres que perdieron a su hijo por culpa del matoneo, fue lo que llevó a un grupo de españoles a crear B-resol, una solución tecnológica para buscar resolver problemas de convivencia en colegios y academias. La aplicación busca facilitar el reporte de conductas como el acoso, problemas de drogas y desórdenes alimentarios que puedan estarse presentando en una institución. El director del emprendimiento cree que si bien las redes sociales y los móviles han sido usados para el mal, también pueden ser instrumentos para la solución de los conflictos. "Toda mi vida he trabajado en el mundo de la tecnología y estoy convencido de que es una herramienta y no un fin, que debe impulsar metas humanas", explicó Josep Figols, cofundador de B-resol, en entrevista con EL TIEMPO. En enero, B-resol fue elegida por el Departamento de Justicia de Barcelona como la mejor app para resolución de conflictos. Durante el World Mobile Congress 2018 fue finalista en la categoría de innovaciones contra el ciberbullying. La aplicación española llegó a Colombia este mes con la esperanza de empezar a expandirse por Latinoamérica. El objetivo es apoyar los protocolos ya existentes, requeridos por la Ley 1620 de 2013, que exigen a todas las instituciones educativas contar con rutas de atención a casos de acoso escolar. La herramienta promete mejorar la comunicación interna, generar reportes para la toma de decisiones y, principalmente, animar a que tanto víctimas como observadores puedan pedir ayuda. La invitación es a que los estudiantes ‘cambien de chip’ y se animen a ser parte de la solución, en vez de ignorarla. B-resol inició su fase de investigación en 2012, y la primera versión del sistema salió publicada en 2016. Desde ese entonces han llegado ya a 50 instituciones. El sistema de licencia anual tiene un costo que depende la cantidad de usuarios que usarán el servicio. Una vez la institución tiene el servicio, recibe el software y el acompañamiento del emprendimiento para implementarlo. Uno de los momentos más importantes, según Figols, es el día del lanzamiento, cuando el emprendimiento español les recomienda a las instituciones dar una charla salón por salón en la que se explique el mecanismo y se invite a hacer un uso responsable de este. "Se trata de entregar el poder de la denuncia colectiva. Cuando los jóvenes entienden que esta es una herramienta para su propio bienestar, son los primeros en defenderla y procurar utilizarla de forma adecuada", explica. "Cuando los jóvenes sienten que es algo que los ayuda y está pensado para ellos porque no luce aburrido, son los primeros en evitar que se use de mala manera", destaca, además de que aproximadamente el 80 por ciento de los reportes son hechos por los observadores: los compañeros, los amigos, cualquier estudiante no implicado directamente en el conflicto. Cada centro tiene una forma de adaptarse a las exigencias de la ley. No todos son grandes espacios con muchos docentes, por lo que B-resol procura flexibilizar el tipo de perfiles de usuario. A la hora de denunciar, los jóvenes pueden encontrar adultos de confianza designados, que no siempre son los responsables de su curso o las personas de mayor posición en el centro educativo. La plataforma posibilita que los estudiantes den un ‘toque de atención’ a un profesor o psicopedagogo con quien se sientan capaces de explicar una situación propia o de otros. El proceso puede hacerse de forma anónima si así lo prefieren. Todo funciona a través de una aplicación móvil y de un sitio web que tiene en consideración el elemento de la privacidad. Mientras los centros obtienen todos los registros de las gestiones que se han realizado y pueden obtener estadísticas para analizar y tomar decisiones, los estudiantes que envían la alerta pueden hacerlo sin temor a algún tipo de represalias, pues las comunicaciones viajan encriptadas y se autodestruyen del dispositivo emisor apenas se realiza el envío. "Cuando el adolescente envía un clic, el texto no queda en el móvil; nadie puede ver qué ha escrito en el dispositivo. Además, la información que se genera en el centro no se comparte ni con B-resol ni con otros centros" explica Figols.