Jueves, 21 de Marzo de 2019

El Brexit, en medio del caos

ArgentinaLa Nación, Argentina 21 de marzo de 2019

Por segunda vez consecutiva, un profundamente dividido Parlamento británico acaba de rechazar expresamente las propuestas de la primera ministra, Theresa May, para regular el proceso de salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE)

Por segunda vez consecutiva, un profundamente dividido Parlamento británico acaba de rechazar expresamente las propuestas de la primera ministra, Theresa May, para regular el proceso de salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE). Ayer, los parlamentarios descartaron, por 312 votos a favor contra 308 en contra, abandonar ese bloque sin acuerdo. Esta nueva y dura derrota política debilita aún más a la ya tambaleante primera ministra. Sucedió cuando falta apenas algo más de dos semanas para que la salida británica de la UE efectivamente se materialice. Algo que podría suceder sin haberse logrado los acuerdos mínimos para una separación ordenada.
La cuestión es políticamente tan grave que hasta podría causar la eventual caída de May y derivar en la convocatoria a unas elecciones generales de resultados inciertos, así como en la necesidad de una extensión de los plazos actuales, y hasta en la convocatoria a un nuevo referendo sobre el Brexit, que fue inicialmente decidido en 2016 por el 52% de los votos británicos.
La opinión original de muchos británicos sobre las presuntas ventajas de la salida británica de la UE, de acuerdo con encuestas, parecería haber cambiado. Razón por la cual nadie puede, por anticipado, asegurar que, en caso de realizarse un segundo referendo, se mantendrá la decisión inicial.
Entre los temas que aún no han sido resueltos definitivamente está el de la frontera física entre las dos Irlandas en caso de producirse la salida británica de la UE.
Además, está el hecho de que este acuerdo de divorcio debe regular el sensible problema del control real, en las fronteras, de las intensas corrientes migratorias que llegan desde el norte de África así como desde Medio Oriente, que hoy presionan insistentemente sobre la vieja Europa.
El primer proyecto de acuerdo de salida ya negociado estipula un período de transición que se extendería hasta el 31 de diciembre de 2020, que ha sido previsto para permitir a todos ajustarse a una nueva y bien distinta realidad, negociando los términos específicos de los diversos capítulos de una nueva y más distante relación entre Gran Bretaña y la UE.
Las partes, con todo realismo, se han comprometido a respetar las situaciones personales de los británicos que residen y trabajan en el continente europeo, así como las de los ciudadanos de los distintos países de la UE que lo hacen en Gran Bretaña. Pero todavía parecen estar lejos de haber logrado regular todos los aspectos de un divorcio que parece cada vez más desacertado.