Sábado, 23 de Marzo de 2019

"Monsi", el gato de Elena Poniatowska que es fiel a la Virgen María

MéxicoEl Universal, México 23 de marzo de 2019

CIUDAD DE MÉXICO, marzo 15 (EL UNIVERSAL)

CIUDAD DE MÉXICO, marzo 15 (EL UNIVERSAL).- Posarse ante los pies de la Virgen María en la parroquia de Chimalistac ha hecho de "Monsi" el "feligrés" más asiduo de este templo, ubicado al sur de la Ciudad de México.

Su carácter amigable y cariñoso lo ha hecho destacar de entre los demás gatos que merodean la parroquia y lo ha vuelto popular entre los fieles que acuden a venerar a la Virgen Dolorosa.

Cuando "Monsi" comenzó a deambular por la parroquia, los fieles pensaban que se trataba de un gato callejero; sin embargo, su origen es más glamuroso: pertenece a la escritora Elena Poniatowska, quien lo adoptó cuando falleció el cronista Carlos Monsiváis.

Pese a que el felino tiene un hogar, ello no le impide escaparse al templo, ronronearle a los fieles y tirarse a los pies de la Virgen María.

De acuerdo con información publicada por el semanario "Desde la Fe", es común ver al gato de pelaje negro con blanco en el atrio de la Iglesia, echado sobre una banca o estar presente en la Santa Misa en el regazo de alguna asistente a misa, comenta el padre Martín Muñoz.

"Hay varios gatos por aquí, pero 'Monsi' es el más atrevido. Cuando lo vemos en el templo tratamos de sacarlo, pero regresa. No sé si odiar la terquedad del animalito o admirar su perseverancia", comenta entre risas.

Asegura que el gato prácticamente pertenece a la comunidad, pues le traen comida. "Le traen comida en sobres, que no es barata, y eso es lo que hace que el gato no se vaya", detalla.

El párroco comenta que la fama de "Monsi" de ser devoto de la Virgen María se debe a que el felino siempre se refugia en la figura de la Virgen. "Eso me da pendiente, porque pueda dañar sus vestiduras. Sin embargo, es un animalito pacífico, es muy sociable, no es destructor, pero no a todos los feligreses les gustan los animales", resaltó.

El párroco asegura que el gato es muy remolón, porque insiste en que lo acaricien. "Las señoras que ya lo conocen prefieren tenerlo cargado durante la Misa para que no esté paseando en la iglesia, porque hay gente que sí le molesta".