Lunes, 22 de Julio de 2019

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Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 22 de julio de 2019

Decir que no era impensable

Decir que no era impensable. Cómo se iba a negar Luis Salgado la oportunidad de codirigir una puesta escena de Cirque du Soleil; el circo más prestigioso del mundo que, además, fue su inspiración para tantas hazañas creativas cuando, en su natal Vega Alta, apenas empezaba a soñar que dedicaría su vida a las tablas.
Así es que sin detenerse ante los desafíos, cual trapecista antes de lanzarse al vacío, el boricua soltó un sí casi inmediato cuando el coreógrafo colombiano Sergio Trujillo le pidió convertirse en director y coreógrafo asociado de "Paramour" (Amante), musical que se presentará a partir del 15 de abril en Hamburgo, Alemania.
Este espectáculo rompe esquemas en el trabajo tradicional de la compañía al armonizar las espectaculares artes circenses que caracterizan a Cirque du Soleil con el teatro musical.
La trama de "Paramour", primer espectáculo del circo creado especialmente para Broadway, transporta al espectador al Hollywood de 1940 para contar la historia de una joven mujer que se debate entre dos grandes pasiones: el amor romántico y el amor al arte.
Que se sepa, Salgado es el primer puertorriqueño en ocupar un cargo de dirección en la compañía canadiense de prestigio internacional que mantiene espectáculos en más de 60 ciudades del mundo.
"Sergio, el director de ‘Paramour’, es el único coreógrafo latino con cuatro ‘shows’ en Broadway a la misma vez. Parte del porqué estoy acá es porque él me dijo que no podía estar en Alemania. Él está moviendo sus cosas para poder, de alguna manera, hacer varios proyectos al mismo tiempo. Sin saberlo, me obligó a mí a hacer lo mismo. Él es un típico maestro, enseñándome qué hacer", comentó Salgado en entrevista telefónica desde Hamburgo.
El puertorriqueño, quien también tiene en agenda los musicales "Fame" y "Aida", llegó a Hamburgo hace tres meses para trabajar ininterrumpidamente con la puesta en escena junto a Trujillo, con quien mantiene una comunicación telefónica constante.
"Paramour" estrenó originalmente en Nueva York en 2016. Al cabo de un tiempo, la compañía determinó que hacía falta hacerle algunos cambios. A juicio de Salgado, se necesitaba "un ojo que entendiera ambos mundos -el circo y el teatro- para poder hilarlos". Trujillo fue "el doctor" que hizo ajustes para lograr la armonía. El trabajo de Salgado consiste principalmente en implementar esa visión, uniendo las artes del canto, el baile, la actuación y la acrobacia. En este proceso, el boricua realiza sus aportaciones con la meta de que el público disfrute de una función donde todos los elementos están coordinados para lograr esas emociones al borde tan característica de los espectáculos de Cirque du Soleil.
Esta labor ha sido tan hermosa como intensa. Por un lado, cada día que pisa el escenario para dirigir un ensayo, Salgado vive una gran ilusión de su juventud. Aunque trabaje no menos de 14 horas diarias reafirma que "amo hacer esto. Amo, amo, amo hacer esto".
"Imagínate a este niño de Vega Alta, Puerto Rico, que a los 17 años lo que hacía era soñar con el Circo del Sol todos los días. Muchas cosas que desarrollé en ese momento venían influenciadas por el Circo del Sol. De repente, 20 años más tarde, decir que estoy aquí como director asociado para algo que soñé tan fuertemente, uno dice: gracias a Dios, se hace camino al andar y, carajo, podemos confiar", indicó el boricua que lleva dos décadas labrando una ascendente carrera en Broadway con créditos que incluyen "In the Heights".
Exigencia y responsabilidad a otro nivel
Por otra parte, cuando dijo que sí al proyecto, Salgado no podía imaginar en toda su magnitud lo difícil que sería trabajar con la limitación de tiempo (tres meses) y otros desafíos que le esperaban más allá de ser líder. Aunque está acostumbrado a pasar largas horas ensayando y a castigar al cuerpo con esfuerzo mental y físico, Cirque du Soleil elevó sus niveles de responsabilidad a otro nivel.
enseña a los acróbatas a actuar
Lo primero es que no está trabajando con actores. A los acróbatas de Cirque du Soleil, que en su mayoría no saben llevar el conteo de una coreografía, el boricua los ha guiado a transformarse sobre las tablas para lograr que su destreza principal, la acrobacia, se funda con la actuación y el baile.
"Es un poco servir de educador para esos mundos, darle profundidad a cada elemento para que sea una misma onda de energía la que afecte al público. No sabes lo difícil que es, pero los frutos han sido gigantes", expresó con satisfacción.
un mundo de riesgos
En el camino Salgado también entendió las complejidades en el proceso de lograr un espectáculo de Cirque du Soleil. Al día a día del trabajo artístico se suman una enorme cantidad de elementos técnicos que tienen que funcionar perfectamente para proteger la seguridad de los artistas. El nivel de riesgo es monumental y ningún error es pequeño porque puede costarle una lesión grave o la vida a un miembros del elenco.
"Sentí miedo el día que Sergio se regresó a Nueva York porque él es un maestro en lo que hace. Lleva un motor y un ritmo que yo tengo que seguir. Entonces, le dije: ‘tengo mariposas en el estómago’, y él me contestó: ‘qué bueno, debes tenerlas porque estás ante un show que cuesta $15 millones de euros ($16.9 millones de dólares)’", contó Salgado.
La tensión que experimentará el público al disfrutar de la pieza tiene un paralelo con la que vive el personal que trabaja tras bastidores. Personas como Salgado están acompañando mentalmente al elenco que se juegan la vida en cada función. Lidiar con las emociones que esto supone ha sido una experiencia trascendental en la carrera del boricua porque cuando se dirige a actores en el teatro ese tipo de preocupación no existe.
"Tengo que darle las gracias a mi mamá, por encima de todo, porque en este proyecto más que en ningún otro he necesitado de ella por la preocupación que siento por la vida de las personas con quienes estoy trabajando. He necesitado tener fuerza espiritual para exigirles que me den todo, pero a la misma vez me estoy muriendo por dentro, rezando porque nadie se caiga o se lastime. Están poniendo su vida en riesgo en cada función y yo he estado conectado con mi mamá, pidiéndole su bendición que se expande a todas las personas del elenco. He sentido un gran agradecimiento por tener a mi madre viva", dijo.
Agradecimiento que siente también hacia Puerto Rico, porque cuando piensa en todo lo que tuvo que pasar para llegar hasta donde está lo más que recuerda son sus años de estudiante de escuela pública en Vega Alta, y varias experiencias que tuvo en ese periodo de su vida.
"Lo que más me llena de orgullo es que salgo de un programa educativo de artes que me cambió la vida. A mí lo que me cambió la vida fue estar en un ballet folclórico en zapatillas de ‘kung fu’ de Humerto Vidal. Estar aquí representa un momento en mi carrera y es bonito compartirlo con la patria. El país me formó", apuntó Salgado, listo para seguir dándole el sí a nuevos desafíos. Sabe que tiene las herramientas para asumirlos.