Sábado, 20 de Abril de 2019

Canal de TV abierta para el Congreso

ChileEl Mercurio, Chile 20 de abril de 2019

Parece una mejor opción que ambas cámaras prioricen el optimizar sus actuales plataformas digitales.

Un informe en derecho encargado por el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) ha rechazado la posibilidad de que el Senado y la Cámara de Diputados postulen en forma conjunta a una concesión televisiva. El documento establece en su parte medular que el artículo 12 de la Constitución les entrega esa opción solo al Estado, las universidades y demás entidades que determine la ley. Dicha norma se complementa con la obligación de ser personas jurídicas de derecho público o privado, lo cual no ocurre en este caso, dado que -sostiene el informe- el Congreso no contaría con personalidad jurídica ni patrimonio propio.
Si bien se trata solo de un informe, el cual tanto el Senado como la Cámara pretenden contrarrestar, su argumentación es sólida en cuanto a la incompatibilidad existente. Sin embargo, más allá de las consideraciones legales, la pregunta de fondo que el tema plantea se refiere a la pertinencia de crear un nuevo canal público, considerando, además, que ambas ramas legislativas cuentan, para difundir sus actividades, con señales que son transmitidas por distintos cableoperadores del país.
El presidente del Senado, Jaime Quintana, ha dicho que "negar una señal al Senado y la Cámara es decirle no a la democracia, es ir en sentido contrario a las sociedades desarrolladas, en donde los parlamentos tienen un canal en la frecuencia abierta", afirmación muy discutible. Pero tal vez lo que más llama la atención es el interés planteado por algunos parlamentarios para -incluso al margen de la vía por la que se transmita- extender el ámbito -ya sea de esa estación que se pretende o de los actuales canales de cable de cada cámara- con una programación que vaya mucho más allá de cubrir el trabajo legislativo. En efecto, no es tarea de ese poder del Estado ofrecer alternativas programáticas ni utilizar los recursos que el Presupuesto le asigna para competir con las estaciones de TV. Llevada a un extremo, la lógica que subyace a ese planteamiento, de "mejorar" la oferta televisiva, podría terminar involucrando al Congreso en todo tipo de actividades productivas y comerciales. Por cierto, tampoco parece adecuado que un canal así destine espacio para realizar largas entrevistas humanas a los parlamentarios o para destacar lo que cada uno de ellos considera como sus logros, práctica que podría derivar en una forma de dar ventaja a los incumbentes, especialmente en tiempo de elecciones.
Más que crear un nuevo canal, con los costos que ello implicaría (se han señalado cifras en torno a los US$ 5 millones para equipos), parece una mejor opción que ambas cámaras prioricen el optimizar sus actuales plataformas digitales, que permiten un acceso directo y constituyen una forma eficaz de transparentar su trabajo.