Domingo, 21 de Julio de 2019

¡Grande, Ñuble!

ChileEl Mercurio, Chile 21 de julio de 2019

¿Qué tenían esas tierras para que en ellas aterrizaran con tanta naturalidad un Nicanor, una Violeta y un Lalo...?

Hay en esta nueva región (la con mayor cantidad de población rural del país: 36,8%) un algo que la hace diferente. Su osadía se deja ver no solo en lo adelantado de fundar, en 1870, un diario -La Discusión- que es (después de El Mercurio de Valparaíso) el segundo medio de comunicación escrito más antiguo de Chile que aún ruge. También se refleja con creces en cómo se levantaron después de ese horrible movimiento telúrico ocurrido el 24 de enero de 1939 y, más contemporáneo aún, en la aguerrida lucha colectiva para obtener la separación del gran Biobío que -finalmente- conquistaron en 2018. Y en muchas facetas más. ¿Cuáles?
Antes que nada, acoger entre los suyos a una familia como la de los Parra. ¿Qué tenían esas tierras para que en ellas aterrizaran con tanta naturalidad un Nicanor, una Violeta y un Lalo, todos hijos de una humilde costurera? A su vez, el Ñuble les dio cabida a dos Martas invencibles: la Colvin y la Brunet, ambas premios nacionales. Asimismo, vio nacer al comodoro Arturo Merino Benítez, a los colchanderos de Trehuaco, a la madre del prócer (sin la cual no hubiera existido Bernardo O'Higgins), a Volodia Teitelboim, al renombrado arquitecto Smith Solar, por cierto, a Arturo Prat Chacón y a las mejores longanizas de la tierra.
El maestro Arrau -que recorrió el mundo con su piano- exigió descansar hasta la eternidad en el camposanto de Chillán, la capital de la región. También manifestaron esa misma voluntad el mítico entrenador de fútbol Nelson Oyarzún (que le dio su nombre al estadio), Ramón Vinay y Jorge del Carmen Valenzuela Torres. ¿Quién era este último? Ni más ni menos que el llamado "Chacal de Nahueltoro", el campesino analfabeto que -bajo el efecto del alcohol- mató con una guadaña a su pareja y a cinco de los hijos de ella. Corría 1960. Tras 32 meses de juicio, fue condenado a morir fusilado. En el intertanto, el reo había aprendido a leer y escribir, y Miguel Littin encubaba la película que hiciera famoso el trágico caso.
Permítaseme continuar estas líneas con unas palabras especiales para Alejandro Witker, una de las voces más reconocidas del Ñuble actual. Con qué fuerza y persistencia ha mantenido viva la revista Quinchamalí y tantas otras iniciativas culturales de su querido terruño. Sospecho que don Alejandro inspira su labor de "rescatista" histórico en el vigor y rigor de esas loceras que nos regalan una cerámica tan negra y tan nuestra que ya han sido designadas Tesoros Humanos Vivos y, !atención¡, están impulsado -con fe y mucha razón- su postulación a ser Patrimonio de la Humanidad.
Con su casi medio millón de habitantes, sus territorios atravesados por los ríos Diguillín e Itata (donde crecen las parras más añosas de Chile), los Ángeles Negros, los roqueríos de Cobquecura y los murales de David Alfaro Siqueiros en la Escuela México, Ñuble es más que bello, más que diverso... Por algo el poeta Gonzalo Rojas, oriundo de otras tierras, quiso terminar ahí sus días y hasta enterrarse en el cementerio de Chillán. Y pensar que -en mapudungún- Ñuble significa "lugar obstruido". !Bendita obstrucción¡