Lunes, 22 de Abril de 2019

Una deuda pendiente con los viequenses

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 22 de abril de 2019

Nota del editor: segundo de una serie de reportajes sobre Vieques a 20 años de la muerte de David Sanes, evento que marcó el proceso para sacar a la Marina de la isla

Nota del editor: segundo de una serie de reportajes sobre Vieques a 20 años de la muerte de David Sanes, evento que marcó el proceso para sacar a la Marina de la isla.
WASHINGTON.- Dieciséis años después del cese de los bombardeos en Vieques, el proceso de limpieza y remediación de la antigua zona de entrenamiento de la Marina de Guerra estadounidense tiene una fecha incierta.
Aunque la remoción de municiones ha avanzado sobre la superficie de los antiguos terrenos militares, la que se espera termine a más tardar en cuatro años, el gobierno federal desconoce cuándo o cómo podrá sacar las bombas que han quedado en aguas de la Isla Nena.
Una vez fracasaron los esfuerzos por reclamar que el gobierno federal resarciera a los viequenses por los problemas de salud que atribuyen a la contaminación en el área, la limpieza del antiguo campo de tiro militar es la deuda pendiente de la Armada con la isla municipio.
En abril de 2001, cuando cesaban las maniobras con balas "vivas", el gobierno federal transfirió al Municipio de Vieques 4,250 acres, donde estuvo el almacén de municiones de la Marina. Entonces, otros 3,500 acres fueron entregados al Departamento del Interior y 800 acres fueron cedidos al Fideicomiso de Conservación.
Tras el cierre del campo de tiro, el 30 de abril de 2003, los 14,573 acres de esa zona se transfirieron al Departamento del Interior para que fueran administrados como un refugio de vida silvestre.
Desde entonces, la Marina de Guerra ha removido más de 104,000 municiones de lo que fueron las zonas de entrenamiento que el Pentágono llegó a declarar la joya de la corona del entrenamiento naval y consideró irremplazable.
Se han destinado más de $270 millones a esas tareas.
Pero, en sus propios documentos, la Marina de Guerra reconoce que las municiones lanzadas superaron las 300,000.
La Marina de Guerra espera completar la remoción de las municiones enterradas en suelo terrestre de Vieques a más tardar en 2023, según el más reciente informe que el cuerpo castrense entregó al Congreso en diciembre pasado.
Pero la Armada estadounidense subrayó, en ese documento, que existe "un nivel significativo de incertidumbre" sobre la búsqueda y remoción de las bombas que fueron lanzadas al mar y permanecen en el lecho marino.
Las medidas de reparación en aguas de Vieques pueden completarse para 2032. El informe enviado al Congreso, no obstante, advirtió que no pueden garantizar que tengan la tecnología para remover las municiones.
"Las tecnologías para una remoción segura y efectiva de las municiones que están bajo agua aún son desarrolladas", indica el informe, que respondió a una solicitud del congresista demócrata José Serrano (Nueva York), a través del proyecto de asignaciones del Departamento de Defensa.
La comisionada residente en Washington, Jenniffer González, expresó insatisfacción con el ritmo de los trabajos de limpieza.
"Hemos tenido múltiples reuniones con el Departamento de Defensa y la Marina (para plantear este asunto). Hemos pedido que se acelere", dijo González, quien hizo público el informe del Pentágono.
Tras el huracán María, que devastó a Puerto Rico el 20 de septiembre de 2017 y asoló con particular fuerza a Vieques, "hubo municiones que regresaron a áreas que se habían limpiado", dijo la comisionada.
"Durante los tres meses inmediatamente después del huracán, el trabajo de la Marina de Guerra estuvo centrado casi exclusivamente en la recuperación" del área, agregó el informe del Pentágono.
Los trabajos de limpieza se reanudaron en enero de 2018.
De los $270 millones que se han destinado a las tareas de remoción de municiones, $28.7 millones se utilizaron durante el pasado año fiscal, incluidos $5 millones para cubrir las consecuencias del huracán.
"El dinero para la recuperación del huracán se utilizó para reparar edificios, equipos, verjas, servicio eléctrico y carreteras para poder operar con seguridad", precisó el informe militar.
Anteriormente, los expertos de la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) habían calculado en $500 millones el total de fondos que requerirá el trabajo de limpieza que financia la Marina.
Elías Rodríguez, portavoz de la oficina de la EPA en Nueva York, indicó que $50 millones de los $270 millones presupuestados "han contribuido a la economía local", incluido el entrenamiento de 31 técnicos. "Este es un proyecto a largo plazo, y estamos avanzando para alcanzar nuestras metas", sostuvo Rodríguez.
Lo que fue la instalación naval estadounidense en Vieques reunió 23,000 acres de la isla municipio. De esos 23,000 acres, cerca de 9,500 la Marina de Guerra considera que quedaron con municiones o artefactos relacionados.
La EPA destacó que han despejado de municiones aproximadamente 4,000 acres de superficie de los 9,500 acres a los cuales se restringe el acceso del público.
La agencia federal presenta también como progresos el haber completado una limpieza preliminar de municiones en la zona de la playa adyacente al faro y en la playa del suroeste.
"Esas acciones permitieron el acceso público acelerado al área alrededor del faro histórico y la playa adyacente, que se pudo abrir en marzo de 2015", indicó Rodríguez.
"Raspan la cascarita"
Para el biólogo Arturo Massol Deyá, profesor en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), hay que tener en cuenta, en primer lugar, a qué se refiere el Pentágono con "un proceso de limpieza". "Lo que hacen es despejando las áreas con bombas sin detonar que están en la superficie. No limpian el suelo. Raspan la cascarita", dijo Massol Deyá.
Si se han recogido 104,000 municiones, se trata de una muestra pequeña, según el catedrático y director asociado de Casa Pueblo, que ha hecho estudios sobre la contaminación sobre el suelo viequense. El científico sostuvo que, en Vieques, se llegaron a lanzar o utilizar un promedio de 24,000 municiones al año.
Massol Deyá opinó que es particularmente alarmante la admisión de la Marina de Guerra de que el proceso de búsqueda de bombas en aguas de Vieques es incierto. Teme que sea una advertencia de que "no van a hacer nada" en ese renglón.
"Esas bombas van a estar parcialmente oxidadas. Nos van a dejar esa chatarra y basura en el lecho marino. Estamos hablando de miles de bombas", agregó.
El plan de remediación
Desde el pasado 18 de marzo y hasta mañana, la Marina de Guerra tiene disponible para comentarios el "plan propuesto para la acción de remediación" de las dos unidades principales de lo que fue el campo de tiro militar, a base de la ley del "Superfondo", como se conoce comúnmente al estatuto sobre la respuesta, compensación y responsabilidad ambiental (CERCLA, por su siglas en inglés).
De acuerdo al plan de remediación, en esas dos unidades principales, que llevan los números 12 y 14, "no se identificaron contaminantes de preocupación basados en la exposición humana al suelo, sedimentos, área superficial, o el agua subterránea".
Respecto al consumo de peces y cangrejo azul, el plan establece que, "aunque los cálculos indican un peligro inaceptable no cancerígeno, se concluyó que las concentraciones de metales responsables de los valores calculados pueden atribuirse a las condiciones naturales; por lo tanto, no existe un peligro inaceptable no cancerígeno asociado con actividades pasadas con municiones".
Detonaciones al aire libre
El profesor Massol Deyá ha cuestionado las detonaciones al aire libre que hace la Marina de Guerra para eliminar municiones que encuentra en Vieques, y considera incompletos los informes del Pentágono sobre el impacto de las bombas sobre el ecosistema terrestre, lagunas, acuíferos y las zonas marinas.
En un informe reciente, la Academia Nacional de las Ciencias destacó que existen alternativas menos contaminantes que las que utiliza la Marina de Guerra estadounidense para explotar al aire libre municiones en Vieques.
Un comité de expertos de la prestigiosa institución mantuvo que la quema contenida o la detonación contenida son mejores alternativas que las detonaciones al aire libre, pues permiten capturar las emisiones gaseosas y ser tratadas antes de dejarse escapar al medio ambiente.
El informe, titulado "Alternativas para la desmilitarización de municiones convencionales", aludió además a la posibilidad de reciclar municiones.
Massol Deyá criticó que los análisis públicos de la Marina de Guerra no hagan alusión a esas advertencias. La EPA afirmó, por su parte, que el informe de la Academia Nacional de Ciencias se ocupa principalmente de "municiones convencionales", que incluye "municiones en exceso, obsoletas e inservibles".
En contraste, en Vieques "se han encontrado grandes cantidades de municiones sin explotar", que son especialmente peligrosas y requieren un mayor cuidado, sostuvo la EPA.
Para utilizar las cámaras de detonación, los trabajadores tendrían que transportar las municiones sobre "terrenos difíciles", lo que expondría su seguridad, de acuerdo a la EPA. "En contraste, la detonación abierta es un proceso mucho más seguro para los trabajadores del sitio porque requiere un mínimo o ningún manejo de las municiones", agregó la agencia federal, en una declaración.
El análisis de la Academia Nacional de las Ciencias sostiene, no obstante, que "las tecnologías alternativas, por su naturaleza, liberan muchas menos emisiones al medio ambiente y, por lo tanto, son generalmente percibidas por el público como más respetuosas y aceptables para el medio ambiente".
Massol Deyá ha acentuado que el informe de la Academia Nacional de las Ciencias es una validación de las denuncias que expertos y residentes de Vieques han hecho sobre las detonaciones al aire libre, que le parecen representan "una continuación de los bombardeos militares".