Domingo, 18 de Agosto de 2019

Larroulet: "Soy optimista, creo que nosotros podemos ser un país desarrollado"

ChileEl Mercurio, Chile 18 de agosto de 2019

Por su parte, Óscar Landerretche ve condiciones para construir un relato de desarrollo, pero advierte que "nuestra clase dirigente se siente muy tentada por medidas efectistas".

¿Podemos llegar al desarrollo?, fue la pregunta que recibió Cristián Larroulet para exponer en un seminario organizado por ESE Business School de la Universidad de los Andes, en su calidad de economista y miembro de la Academia de Ciencias Sociales, más que en su condición de integrante del segundo piso de La Moneda. Dijo ser optimista al respecto y entregó un listado de sus principales fundamentos.
Entre ellos, la continuidad de una economía abierta, la implementación de un balance estructural en el fisco y la reciente creación del Consejo Fiscal Autónomo que vele por su cumplimiento; la modernización tributaria en trámite en el Congreso; el positivo efecto de la inmigración en la fuerza de trabajo; la reforma laboral y de pensiones que se están abordando, y la revolución microeconómica proinversión y competencia que está llevando adelante el Ministerio de Economía.
También participaron en el encuentro el profesor del Departamento de Economía de la U. de Chile, Óscar Landerretche, y el economista asociado del Grupo Security, Aldo Lema. En su intervención, Landerretche se apoyó en las ideas del economista Joseph Schumpeter. Planteó que la legitimidad de un sistema económico no se juega solamente en el nivel de ingresos o de bienestar de la gente, ni siquiera en la igualdad, sino que también está en la narrativa que se ofrece a la gente, la cual debe ser coherente con el modelo de desarrollo.
Su visión es que hay condiciones para construir un relato de desarrollo que combine crecimiento con un país más igualitario, más sustentable, más justo y más ciudadano. No obstante, enfatizó que "nuestra clase dirigente se siente muy tentada por las medidas efectistas y estridentes", y "son muy proclives a invocar los peores demonios de cada lado del espectro", lo que hace inviable los acuerdos políticos público-privados que se necesitan. Países como Corea saltaron al desarrollo con acuerdos entre el Estado y los grandes empresarios. Es el tipo de conversación que en su opinión hay que tener aquí para contar con un mercado laboral flexible y adaptable a las tendencias tecnológicas, y donde los trabajadores "confíen en que van en esa parada". Es una nueva era en que no tiene cabida la nostalgia de que vamos a volver a la era en que nos fue bien, comentó.
"Nosotros estamos en condiciones de plantear un relato atractivo para la gente más joven", dijo Larroulet, el cual tiene que descansar en las experiencias que han resultado exitosas, sobre las instituciones, ideas y el equilibrio macroeconómico. "Una transformación schumpeteriana radical, el sistema político no lo va a aceptar", comentó.