Domingo, 25 de Agosto de 2019

El gato volador

ColombiaEl Tiempo, Colombia 25 de agosto de 2019

Gabriel García - médico veterinario
Muchos gatos que viven en apartamentos o lugares elevados en algún momento de su vida han sentido curiosidad por asomarse a la ventana y, aunque la mayoría son excelentes escaladores, contorsionistas e incluso trapecistas, a veces les falla el cálculo y la curiosidad termina en accidente

Gabriel García - médico veterinario
Muchos gatos que viven en apartamentos o lugares elevados en algún momento de su vida han sentido curiosidad por asomarse a la ventana y, aunque la mayoría son excelentes escaladores, contorsionistas e incluso trapecistas, a veces les falla el cálculo y la curiosidad termina en accidente. De ahí el refrán popular: la curiosidad mató al gato. Diseñados para volar Quizá por esa cualidad temeraria de pasear por terrazas, perseguir aves y mariposas o disfrutar de las cornisas y ventanas abiertas, se puede decir que los felinos están evolutivamente diseñados para salir ilesos —por fortuna— de las caídas y, en muchas ocasiones, el accidente de alturas no pasa de un susto o un hueso roto. Sin embargo, hay que extremar las medidas de precaución, ya que no todos los gatitos corren con la misma suerte y existen casos donde los daños son mayores desde alturas relativamente mínimas, mientras que desde pisos elevados, por el contrario, las consecuencias son casi nulas. Los mininos durante una caída estiran las patas y aumentan su volumen corporal formando una especie de paracaídas, lo que les permite disminuir la velocidad de descenso, reducir el impacto contra el suelo y, de esta forma, aterrizar sin problema. Lesiones frecuentes Lo primero que debe saber es que, ante cualquier accidente, lo más importante es acudir prontamente al médico veterinario, ya que si bien puede no haber alguna herida visible, las lesiones pueden involucrar los órganos internos y estas requieren una valoración más profunda y delicada. Señales de alerta Como en el caso de cualquier accidente, es necesario prestar especial atención a las señales y analizar muy bien la escena en casa: ventanas abiertas, cortinas rasgadas, entre otros. Luego, si hay rastros de sangre en el suelo, el gato maúlla constantemente, se encuentra inactivo e indiferente, no quiere comer o beber, se esconde, camina cojeando o evitando usar alguno de sus miembros, o tiene inflamada alguna zona en especial, quiere decir que algo ha sucedido y no se encuentra bien. ¿Qué hacer si ya sucedió? Si las medidas de prevención no surtieron efecto y el gato ha sufrido un accidente, lo primero que se debe hacer es observar el comportamiento del animal, ya que si este tiene mucho dolor, puede comportarse huidizo o agresivo, por lo cual se deberá actuar con precaución para evitar generar más traumas o agresiones a las personas que intenten auxiliarlo; la medida más efectiva es envolverlo en una toalla, chaqueta o tela limpia y seca. Si se observa alguna hemorragia, ante todo se debe examinar la zona con las manos limpias y secas (para evitar posibles contaminaciones), e intentar detener el sangrado con gasas limpias. Luego de brindarle primeros auxilios, se debe acudir lo más pronto posible a una clínica veterinaria para una evaluación más profunda.