Domingo, 25 de Agosto de 2019

Presunto

ColombiaEl Tiempo, Colombia 25 de agosto de 2019

Nadie es más culpable que un presunto delincuente

Nadie es más culpable que un presunto delincuente. Hoy en día, por el abuso de la utilización del término, todo ser humano al que se le endilgue el adjetivo ‘presunto’ queda inmediatamente marcado como culpable en la mente del público. Y eso pasa inevitablemente con el uso reiterado de las palabras que quedan asociadas a hechos particulares. Las palabras se gastan y se desvirtúan. La confusión no viene de la definición del diccionario, que no puede ser más clara, "Presunto, presunta, adjetivo, que se supone o que se sospecha aunque no está demostrado: presunto asesino; presunto autor; presunto culpable". Ya estamos cansados de ver y oír en todos los medios de comunicación la utilización del término ‘presunto’. No hay duda, es necesario su uso para proteger a las personas involucradas en algún delito o presunto delito que resulten inocentes después de completar los procesos legales. Su uso extendido y repetitivo se debe también a la necesidad que tienen los medios de comunicación de no ser acusados de cometer falsas imputaciones. En un país donde las demandas son el gran negocio de ciertos abogados, no es difícil pensar en la espada de Damocles que pende sobre los periodistas por cada una de las afirmaciones que hacen. Anteponer el adjetivo ‘presunto’ es su casco. Los medios reportan, día tras día, una cantidad ingente de casos de asesinato, desfalco, corrupción, narcotráfico, estupro, violaciones y de otros tipos del amplio espectro de los códigos. En cada uno de los casos se muestra algún presunto responsable, pero usualmente está cercado por las informaciones que aportan la Policía, la Fiscalía y las mismas investigaciones periodísticas, en las cuales se dan detalles sobre las circunstancias, la ocasión, lo perverso del delito, el muy importante pasado del presunto culpable, al igual que de quiénes son sus parientes o qué opinan sus vecinos y colegas. Todo ello parece apuntar a la culpabilidad del presunto culpable. Y esas redundancias y detalles hacen imposible que el público no lo considere culpable, por más que se anteponga el adjetivo ‘presunto’. Pasan los días, y a gran parte de las noticias no se les da seguimiento; todo se olvida, excepto que con el paso del tiempo, el ‘presunto’ es menos ‘presunto’. El adjetivo se pierde, y solo queda la palabra de peso, ‘culpable’. En este país tenemos un piélago de presuntos culpables que todavía no han sido condenados. Se cita que en el 2015 se habían "cometido 3,5 millones de delitos y solo se produjeron 51.000 sentencias condenatorias". Eso equivalía al 6 por ciento de las noticias criminales efectivas que se registraban en la Fiscalía. Esta diferencia entre denuncias que la prensa retransmite y el lento transcurrir de la justicia asegura la permanencia de la condición de presunto. Es decir, culpable para el público. Parece extravagante, pero esto se puede comprobar con los casos sonados en los que la justicia no ha llegado a la sentencia. Todo al que usted pregunte le podrá asegurar quién es el culpable en cada uno de esos casos, aunque para la justicia esté en condición de presunto. Pero, también, con lo fraccionado que está el país, ciertas personas, antes de que el periodista o la autoridad pronuncie el adjetivo ‘presunto’, que oigan la noticia ya tendrían su sentencia. Si el implicado en un delito es de su propio bando, partido o clase, lo definiría "inocente". Si es del bando contrario, lo declararía "culpable". Tanto una situación como la otra muestran la poca credibilidad que se le da a la justicia, agravada permanentemente cuando las autoridades dudan o descalifican las sentencias, como lo hacen el mindefensa, la Vicepresidenta y nuestro presunto Presidente.
Adjetivo devaluado
Carlos Castillo Cardona
Hoy en día, por

el abuso de la utilización del término, todo ser humano al que se le endilgue el adjetivo ‘presunto’ queda inmediatamente marcado como culpable en la

mente del público.