Jueves, 21 de Noviembre de 2019

Un misterio con mucho humor

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 20 de noviembre de 2019

Durante gran parte de su filmografía, el comediante Adam Sandler ha utilizado el recurso de la pareja dispareja, la mayoría de las ocasiones para tratar de crear tensión cómica entre su contraparte femenino en el filme

Durante gran parte de su filmografía, el comediante Adam Sandler ha utilizado el recurso de la pareja dispareja, la mayoría de las ocasiones para tratar de crear tensión cómica entre su contraparte femenino en el filme.
Esto lo ha llevado a estar casado con Salma Hayek ("Grown Ups") y Kate Beckinsale ("Click") o a tener romances "inesperados" con Winona Ryder ("Deeds") o Marisa Tomei ("Anger Management").
Esta estrategia solo funciona cuando la actriz que comparte escenas con Sandler tiene destrezas cómicas, lo cual explica porque sus tres filmes con Drew Barrymore ("The Wedding Singer", "50 First Dates", "Blended") son de los mejores de su carrera.
Esta semana Sandler vuelve a tener éxito en este departamento particular volviendo a protagonizar un filme con Jennifer Aniston, otra intérprete que sabe lo que está haciendo en el género de la comedia. La reunión de los protagonistas de "Just Go With It" se da en "Murder Mistery", comedia que hace su debut en Netflix.
El filme retiene la química probada entre los protagonistas, pero busca ser una sátira moderna de los misterios que fueron popularizados por escritores como Sidney Sheldon y Agatha Christie.
El ritmo del filme es ágil y es sostenido por la dinámica entre Sandler y Aniston, que interpretan a un matrimonio que ha tenido que esperar quince años para poder tener su luna de miel lujosa en Europa.
Aún así, el filme registra como un eco menos inteligente y con más presupuesto de "Manhattan Murder Mistery" (1993), filme de Woody Allen donde él y Diane Keaton quedan enredados en el asesinato de uno de sus vecinos.
Vale la pena dejar claro que el guión de James Vanderbilt ("White House Down", "Independence Day Resurgence") cuenta con dos o tres ideas interesantes, principalmente el recurso de que los personajes interpretados por Aniston y Sandler están tan aborrecidos que ni si quiera se dan cuenta que están en peligro y ven las muertes que alteran sus vacaciones por Europa como si estuvieran consumiendo un "reality show" en vivo y a todo color.
El problema es que la mayoría de los mejores elementos del guion son aplastados por la dirección de Kyle Newacheck, quien claramente está convencido de que está dirigiendo una película de acción y demuestra estar más interesado en resaltar el valor de producción de las localizaciones que el talento cómico del elenco secundario.
Como suele suceder con la mayoría de sus comedias, las fallas de esta nueva oferta de Adam Sandler resultan ser irrelevantes. Independientemente de qué esté pasando con el guión o la dirección, el comediante siempre deja claro que se está divirtiendo con lo que hace, algo que siempre resulta ser contagioso.