Domingo, 21 de Julio de 2019

Discusión por Plaza Egaña

ChileEl Mercurio, Chile 21 de julio de 2019

Este debate es otra manifestación de la tensión de intereses entre residentes y usuarios de paso en un espacio público.

Controversia ha generado la reciente entrega de la remodelada Plaza Egaña, en Ñuñoa, que estuvo cerrada más de cinco años por la construcción de la Línea 3 del metro. El pasado fin de semana, el sector fue abierto al público y de inmediato se produjo un cruce de opiniones sobre el resultado de los trabajos, centrándose las críticas en haberse privilegiado una plaza dura por sobre las antiguas áreas verdes existentes.
La polémica da cuenta del creciente interés de los ciudadanos por el desarrollo urbano de sus comunas. La preocupación por la ciudad, sus espacios públicos, sus áreas verdes y su desarrollo estético es una prioridad relativamente nueva para el grueso de la población chilena. Ello no es extraño, puesto que el desarrollo de los países, en la medida en que las necesidades básicas resultan atendidas, lleva al planteamiento de nuevas y más sofisticadas demandas; por ejemplo, las referidas a la calidad del desarrollo urbano. Ello es saludable: los espacios públicos son el patio central de la vida en común y la preocupación por ellos denota una valoración de la sociabilidad.
Con todo, muchas veces existen intereses contrapuestos respecto del modo de desarrollar esos espacios. Esa tensión se encuentra especialmente presente cuando los residentes de un lugar son distintos de quienes usan la infraestructura de paso o en el período laboral. Algo de eso está presente en el caso de la Plaza Egaña. El lugar dejó hace años de ser una plaza vecinal, para transformarse en centro neurálgico de una zona de Santiago que alberga el ingreso a la estación que lleva su mismo nombre, en donde se encuentran las líneas 3 y 4 del metro, un centro de comercio y de servicios a escala metropolitana. En lugares como este es habitual privilegiar espacios más duros, pues ello permite a estos resistir mejor el paso de grandes grupos de personas; también reduce los costos de mantención. Como contrapartida, la plaza pierde atractivo como lugar de recreación y encuentro entre vecinos.
Una controversia similar se generó hace algunos años, cuando la Municipalidad de Santiago suprimió varias áreas verdes de la Plaza de Armas; ello, aun cuando en esa decisión influyó el carácter patrimonial de los edificios que la rodean, siguiendo una cierta tendencia mundial de privilegiar el protagonismo de esas obras históricas.
Por cierto se podrá discutir si el resultado estético de la Plaza Egaña actual es el más adecuado, pero su conceptualización como lugar de alto flujo y la decisión de privilegiar la funcionalidad tienen sentido. Hay que tener presente, por lo demás, que en el mundo existen muchísimos ejemplos de plazas duras famosas por su belleza, por lo que tal vez más importante que el tipo de plaza de que se trate, sea que su diseño responda equilibradamente a las necesidades de usuarios y vecinos.