Domingo, 21 de Julio de 2019

James vs. Messi: magia, zurda y responsabilidad

ColombiaEl Tiempo, Colombia 21 de julio de 2019

PABLO ROMERO - ENVIADO ESPECIAL EL TIEMPO - salvador bahía, brasil @PabloRomeroET
El nombre es de solo cinco letras, cinco letras que generan mil problemas

PABLO ROMERO - ENVIADO ESPECIAL EL TIEMPO - salvador bahía, brasil @PabloRomeroET
El nombre es de solo cinco letras, cinco letras que generan mil problemas. Cuando se pronuncian, los rivales se cuidan, quizá tiemblan; saben que en la cancha habrá magia, que de la zurda nace fantasía, que ese 10 se ve imponente en la espalda. Son las cinco letras de James, las mismas cinco de Messi, los dos mejores jugadores que estarán hoy en el Arena Fontenova, los símbolos del buen juego en Colombia y Argentina. No es una comparación, es lo que significa cada uno para su selección. Si Messi es el mejor futbolista del planeta, James es el mejor de Colombia. Si ellos no están, falta el encanto del juego, las ideas se ausentan. Si ellos no están, a sus equipos les toca hacer un esfuerzo doble. En Argentina viven de Messi; fuera del país, e incluso dentro de él, dicen que el equipo es Messi y 10 más, pero es una relación convulsiva. En Colombia, James es uno más de un colectivo, pero está en un nivel superior al de todos y está bien rodeado, y el país lo quiere, lo necesita. Messi es titular certificado del Barcelona, 34 partidos de Liga en la temporada y 36 goles: James jugó 20 en el Bayern Múnich, y se la pasó de suplente. Le tocó huir, como lo hizo del Real Madrid, y no ha definido su futuro. A Colombia, como a cualquier equipo terrenal, le toca planificar el doble para contener a Messi, y nada es suficiente. Siempre hay una estrategia: o lo marcan hombre a hombre o le ponen a alguien que sea su sombra, que lo corretee hasta cuando para a tomar agua, o le crean un cerrojo, con dos volantes de marca o tres. En el pasado ya lo ha hecho Colombia, como en aquel partido de la Copa América 2015, cuando el DT era José Pékerman, y Carlos Sánchez fue su sombra; ese día, Messi no anotó. Argentina clasificó por penaltis, y el ‘10’se fue aburrido porque Ospina le sacó de todo. En el partido de eliminatorias al Mundial de Rusia, de visitante, Colombia le puso a tres volantes de marca, a Wílmar Barrios, a Daniel Torres y a Sánchez. Pero a los 10 minutos, el pequeño gran problema ya celebraba, ya había hecho gol de tiro libre; y no contento con eso, hizo las asistencias en otros dos goles. "Sabemos lo que es Messi; es un jugador que en cualquier momento, con una genialidad, puede cambiar un partido, pero a su alrededor también hay jugadores importantes. Nosotros tenemos jugadores de experiencia para ayudar a contrarrestar lo que Argentina pueda generar". Lo dice alguien que lo conoce bien, Ospina, y lo conoce bien porque ya lo ha sufrido, y también lo ha hecho sufrir. Pero Messi vive un divorcio con Argentina; está pero no está, ha renunciado, ha regresado, agota sus posibilidades. "Quiero terminar mi carrera y haber ganado algo con Argentina", dijo hace poco a la prensa de su país. Juega con toda esa presión encima. A James lo vigilan menos en la cancha, pero en esos descuidos es cuando hace de las suyas, porque con él, la Selección juega a otro ritmo, con otra dinámica. Cuando Carlos Queiroz llegó a Colombia, lo primero que dejó en claro fue que el equipo giraría en torno a James, y así ha sido, y así va a ser, desde que el jugador esté bien físicamente. Jugó 25 minutos contra Panamá, 74 contra Perú. Se pone a punto, porque ha tenido una temporada difícil: jugó poco y se lesionó mucho. Después del amistoso contra Perú, James dijo: "Cada día me voy sintiendo de mejor manera. Me quedan unos días para poner me mucho mejor". Pero los días ya acabaron, hoy es el estreno de Colombia, y el equipo y el país confían en su 10 de cinco letras.