Martes, 16 de Julio de 2019

Definiciones en Energía

ChileEl Mercurio, Chile 16 de julio de 2019

El nuevo ministro continúa, en lo principal, con las políticas de sus antecesores.

En entrevista con este diario, el nuevo ministro de Energía definió las orientaciones que guiarán su gestión. En general, plantea una política de continuidad con lo que se ha venido haciendo desde el gobierno pasado, en el sentido de incentivar las energías renovables, sin comprometer la seguridad energética, y procurando que los consumidores se beneficien de los cambios en el sector.
Con todo, la nueva autoridad ya ha introducido algunas modificaciones. Por ejemplo, en la ley corta de distribución estableció una banda de entre 6 y 10% para la tasa de actualización que usa en el modelo de tarificación; en la versión anterior solo existía el piso de 6%. La otra modificación es el requisito de que las empresas de distribución sean de giro único, de manera que su rentabilidad efectiva pueda determinarse sin estar contaminada por negocios no regulados en que podría estar involucrada la compañía.
Según el ministro, otra de sus tareas es la de aumentar la inversión en el sector, lo que en realidad ya está ocurriendo, pues este año se incrementó en un 15%, principalmente en proyectos de energías renovables no convencionales (ERNC). Es probable que a esto contribuya en parte la conclusión del proyecto de transmisión Cardones-Polpaico, que permite que las nuevas inversiones del Norte tengan espacio para enviar su energía hacia el resto del país; otros proyectos del mismo tipo se desarrollan también en el Sur. Es interesante, en cualquier caso, notar que el impulso actual va hacia parques eólicos y que -al menos por el momento- los proyectos solares parecen menos importantes.
El ministro también se refirió al conflicto con El Campesino, adjudicataria de los contratos de suministro asociados a la central del mismo nombre. Estos provienen de los momentos más complejos de la crisis de energía que vivía el país hacia principios de la década, cuando los contratos de suministro quedaban desiertos, porque no había seguridad de que se pudieran desarrollar los proyectos de hidroelectricidad o de carbón, la única alternativa de bajo costo que entonces se visualizaba. Para evitar licitaciones desiertas, el Gobierno fijaba elevados precios tope. Así, en 2014, se adjudicó un gran contrato a los promotores de la central El Campesino. La empresa, sin embargo, enfrentó dificultades para lograr la aprobación ambiental y decidió no construir.
A la firma se la critica porque le resulta más conveniente comprar energía y potencia en el mercado de clientes libres y luego revenderlas para suministrar su contrato, que insistir en su proyecto ante las autoridades ambientales. El ministro señala que la empresa incumple sus obligaciones, pues el espíritu del contrato requiere que desarrolle el proyecto convenido; en efecto, estos contratos exigen que las empresas señalen sus fuentes de generación, su ubicación, combustible, punto de conexión, producción propia de energía estimada y otros aspectos que dan cuenta de la existencia de instalaciones físicas y no virtuales. Frente a la discusión, la empresa ha ofrecido hacer las inversiones comprometidas, pero ahora en energías renovables no convencionales. El ministro responde que estas últimas no prestan los mismos servicios (de continuidad, por ejemplo) que una central de ciclo combinado. Sin embargo, aceptaría el cambio de tecnología si la empresa dobla su inversión en ERNC, de manera de replicar mejor la generación total de El Campesino.
En resumen, la nueva autoridad continúa, en lo principal, con las políticas de sus antecesores, en particular en cuanto a los efectos del cambio tecnológico en distribución. Además, debe resolver las consecuencias de decisiones tomadas en un contexto muy distinto, como fueron las licitaciones de suministro de 2014.