Martes, 16 de Julio de 2019

Carignan 2.0

ChileEl Mercurio, Chile 16 de julio de 2019

La cosecha 2017, la misma de los calores extremos y de los incendios devastadores, ofrece el punto de quiebre para el estilo del carignan chileno. Más refrescante y jugoso que nunca, será un año para recordar.

CUANDO LA ASOCIACIÓN DE PRODUCTORES DE CARIGNAN, Vigno (Vignadores de Carignan), se formó hacia fines de la década pasada, la idea era rescatar algo que se estaba perdiendo, un patrimonio de cepas viejas plantadas en el secano del Maule a las que casi nadie en realidad les prestaba demasiada atención.
Viajar en el tiempo apenas una década en el vino chileno supone grandes cambios. Diez años atrás, lo que se hacía era insistir con las cepas francesas (aún se insiste) y todo lo que no fuera eso, sencillamente, no se consideraba. Era el Chile ambicioso de los vinos íconos (aún lo es), de subir el promedio de precio por caja (todavía) y de usar la diversidad geográfica y climática de nuestro país como el principal argumento de venta.
Lo que propuso Vigno fue distinto. Más allá del clima, de la geografía, estaban el aspecto cultural, las tradiciones del secano, el paisaje humano, y también el paisaje gastronómico, la historia del carignan ligada al terremoto de Chillán de 1939, las primeras plantas que se importaron para apoyar a la viticultura que, literalmente, cayó al suelo. Por primera vez se estaba contando una historia, se tenía un relato y se apelaba a algo más allá que a la calidad eventual del líquido dentro de la botella.
Lo que ha estado dentro del líquido, sin embargo, ha ido cambiando de manera casi radical. En un comienzo, el estilo de los vinos de Vigno era guiado por la súper extracción y la madera. Vinos enormes, de mucho cuerpo y de fuerte tostado de la barrica en la que se criaban. Las primeras cosechas de Vigno (a partir de 2008) eran bloques de frutas maduras que no tenían ningún problema en plantarse frente al más feroz de los corderos al palo.
En una reciente cata de la cosecha 2017, que estará en el mercado hacia fines de este año o a comienzos del siguiente, toda esa soberbia enológica o, mejor, toda esa sobreactuación vínica, es cosa del pasado. El estilo venía cambiando notablemente desde la cosecha 2016, pero es en 2017 en que el cambio ya se nota de verdad. Y fue el año menos indicado para hacerlo, por cierto.
Seguro que lo tienen en la retina. Un año nefasto, de calor insoportable, pero, sobre todo, de incendios devastadores que atacaron al Maule sin piedad. Lograr vinos frescos, ligeros en medio de esa exacerbación del calor, no debe haber sido fácil. "Ya teníamos pasas en los racimos hacia fines de febrero, así es que tuvimos que adelantar la cosecha al menos veinte días", recuerda Brett Jackson, el enólogo de Valdivieso, uno de los miembros de Vigno.
En los estatus de la organización se deja bien en claro que las parras que los miembros deben usar son solo plantas viejas, en secano. "Las plantas viejas hacen que la variación climática no sea tan drástica", dice el enólogo de J. Bouchon, Christian Sepúlveda, quien -tal como los demás miembros de Vigno- ha obtenido este 2017 un tinto floral, jugoso, rico en acidez y, sobre todo, delicado en taninos.
"Delicado" y "taninos" nunca fueron dos palabras que se escribieran juntas cuando se hablaba de carignan chileno. "El tema de la madera y sus excesos fue algo que ya se había solucionado. La sobreextracción ha sido algo en lo que hemos trabajo más recientemente", reconoce Jaime de la Cerda, enólogo de De Martino.
Una nueva vida del carignan que, además de ofrecer esa historia profunda ligada al campo chileno, hoy también brinda vinos deliciosos, refrescantes y fáciles de beber. Sin embargo, mucho ojo: que sean más ligeros no significa que no se lleven igual de bien con todos los embutidos y asados que se les ocurran. El carignan, ya sea de viejo como de nuevo cuño, es el compañero ideal de los pataches nacionales.
"Lo que propuso Vigno fue distinto. Más allá del clima, de la geografía, estaba el aspecto cultural".
Algunos de los mejores vigno (en espera de la cosecha 2017)Bouchon Vigno Carignan 2016 Melozal $14.990
De Martino Old Vines Series Vigno Carignan 2016 Maule $17.190
Emiliana Organic Vineyards Vigno Carignan 2016 Melozal $13.990
Garage Wine Co. Vigno - Truquilemu Vineyard - Empedrado 2016 $19.990
Gillmore Vigno Carignan 2015 Loncomilla $13.990
Morandé Adventure Vigno 2016 Maule $15.990
P.S. Garcia Vigno Carignan 2015 Melozal $19.000
Undurraga Vigno Carignan 2015 Cauquenes $15.000.