Sábado, 19 de Octubre de 2019

Millonaria inversión de AES y CMI consolida expansión de la energía limpia en El Salvador

El SalvadorLa Prensa Gráfica , El Salvador 19 de octubre de 2019

Con una inversión de $64 millones, AES El Salvador y la Corporación Multi Inversiones (CMI) pusieron en marcha las cuatro plantas de generación solar fotovoltaica de la segunda etapa del proyecto Bósforo. Estas se encuentran en Santa Ana, San Sebastián Salitrillo, Sonsonate y Jiquilisco. Los proyectos generan en conjunto una capacidad de 40 megavatios (MW): suministran la energía eléctrica equivalente al consumo de 145,000 hogares.

Por/ Javier Orellana . El Salvador
Con una inversión de $64 millones, AES El Salvador y la Corporación Multi Inversiones (CMI) pusieron en marcha las cuatro plantas de generación solar fotovoltaica de la segunda etapa del proyecto Bósforo. Estas se encuentran en Santa Ana, San Sebastián Salitrillo, Sonsonate y Jiquilisco. Los proyectos generan en conjunto una capacidad de 40 megavatios (MW): suministran la energía eléctrica equivalente al consumo de 145,000 hogares.
El proyecto Bósforo nació por la alianza entre AES El Salvador, que incluye a la mayoría de las distribuidoras de energía eléctrica, y CMI. Esta corporación tiene una fuerte presencia en El Salvador en la industria de alimentos con Pollo Campero.
Bósforo fue concebido en tres fases que sumarán una inversión total de $160 millones para tener una capacidad de 100 MW de energía con fuente solar fotovoltaica, a través de 10 plantas de 10 MW cada una.
La primera fase de Bósforo consistió en la puesta en marcha de tres plantas en los municipios de Pasaquina, El Carmen y La Unión, todos situados en el departamento de La Unión, con una inversión de $47 millones. De acuerdo con AES, estas generan energía verde suficiente para abastecer a más de 100,000 viviendas e implican un ahorro de 52,000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año en emisiones.
La segunda fase implica una reducción de 70,000 toneladas en las emisiones de CO2 al año. Al concluir la tercera parte del proyecto el ahorro en las emisiones será de 175,000 toneladas de CO2.
Cada una de las cuatro plantas está equipada con 44,000 módulos fotovoltaicos de tipo policristalino y cuentan con tres estaciones de potencia, que convierten la energía de corriente directa a corriente alterna. Además, cada una posee una subestación de distribución eléctrica que adapta esta energía para inyectarla a la red de distribución.
Además, disponen de dos estaciones de monitoreo climático que permiten analizar y confirmar el funcionamiento de cada planta respecto a la cantidad de luz solar que recibe.
La inversión de AES y CMI viene a sumar a los cambios que se han dado en la matriz energética de los últimos años y en la incorporación de nuevos proyectos de energía limpia.
El sector eléctrico salvadoreño ha visto cambios profundos en los últimos años con el auge de la energía renovable, especialmente solar fotovoltaica.
Según el Consejo Nacional de Energía (CNE), de 2013 a 2018 El Salvador aumentó su capacidad de 1,584.8 MW a 2,056 MW, todo renovable; la inversión sumó $913.6 millones.
En 2010 el 47 % de la capacidad de generar energía que había en el país era con búnker, es decir, combustible fósil. Esto significa que el costo de la energía era más vulnerable a aumentar por los precios internacionales del petróleo. Además de no ser una fuente renovable.
Para 2017 la energía térmica se había reducido al 39 % del total del parque.
Sin embargo, la energía que el país utiliza no siempre concuerda con la capacidad, puesto que se escogen los recursos con base en los contratos y en los costos de generación. Por eso se importa mucho a través del Mercado Eléctrico Regional (MER), sobre todo de Guatemala.
"Esta inversión, con recurso solar, seguirá fortaleciendo la seguridad energética del país, a través de la diversificación de la matriz de generación. Además, contribuirá a la protección medioambiental y la sostenibilidad de El Salvador", afirmó AES por medio de un comunicado de prensa.
En el mundo las energías fósiles representan un 81 % del abastecimiento total de energía primaria, una proporción que se ha mantenido casi inalterada en las últimas tres décadas, según un informe del Foro Económico Mundial.
En comparación, en El Salvador el búnker ocupa el 31.8 % de la generación hasta el 12 de junio de 2019, según el CNE. La energía solar representa un 2.5 %. Además están la geotermia con 23.7 % y las hidroeléctricas con 24.1 % de la matriz. El resto lo inyectan los ingenios azucareros con el bagazo de la caña.
El Salvador tiene nuevos proyectos, como un parque eólico que se construirá en Metapán, nuevas inversiones en energía solar, como el proyecto de la francesa Neoen en asocio con Capella Solar, una licitación de biogás, la planta de gas natural y el proyecto hidroeléctrico El Chaparral, entre otros.
Con la conclusión de las tres fases del proyecto, Bósforo reducirá emisiones por más de 175,000 toneladas de CO2 al año. Esta inversión, con recurso solar, seguirá fortaleciendo la seguridad energética del país, a través de la diversificación de la matriz de generación".