Lunes, 15 de Julio de 2019

Opinión: Jim Morrison y el Apertura

Costa RicaLa Nacion, Costa Rica 15 de julio de 2019

La tarde se consumió como en el video de Jim Morrison, después de un frenesí crepuscular de tonos naranja. La estrella de The Doors es historia; el Apertura apenas va a escribirla.

Es tarde de miércoles, la casa está vacía y hay que escribir la columna.

Un canal de música descorcha su hora retro con Jim Morrison al volante de un Mustang azul, que se adentra en el desierto con la estrella de The Doors en estado de pureza hippie.

Es el video de un clásico: Riders on the storm y reparo en ese Jim barbudo, aferrado al volante, en una tarde crepuscular, conduciendo hasta el infinito en busca de algo que no entiendo qué es.

Transgresor, contracultural, rebelde, Morrison ya no cabe en su leyenda terrenal y busca un estado superior. El videoclip es premonitorio: Jim se está despidiendo y nadie lo comprende.

Caigo en la cuenta cuando grita fuera de sí, envuelto en una partitura musical pegajosa. Lo que busca no está en este mundo…

Lo hallaron muerto en una bañera, en París, hace poco más de 48 años, un 3 de julio, a los 27, una edad en la que un mortal común se pone serio con el título bajo el brazo para comenzar a hacer su vida. Vuelvo a la realidad, a la columna…

Como cuentas de un rosario, la pretemporada va desgranando flashes de los equipos rumbo al Apertura, alimentando corazones sedientes de sueños o clavando el dardo de la duda.

Lo de la Liga fue camaleónico: pasó de la duda lacerante ante Millonarios al optimismo puro tras despachar a Saprissa en el Clásico sin Colores, montado para ayudar a Erick Marín.

El equipo azul de Jorge Luis Pinto desnudó los viejos fantasmas defensivos erizos: la fragilidad para defenderse por los costados, las dudas en el corazón de la zaga y la dificultad de bordar del medio hacia arriba para golpear al rival.

Se redimió ante Saprissa, con orden atrás, transiciones rápidas y un juego profundo para llegar con superioridad numérica, hacer tres goles y dejar instalada la sensación de que pudieron ser dos más, por lo menos.

En el bando alajuelense es tiempo de barajar nombres: que si los centrales serán Figueroa y Junior, que Kenner puede ser el lateral de la derecha, que a la izquierda iría este o aquel, que en el medio sobran nombres, que Mac será fijo, que Ureña volvió a ser Marco…

A Paté, en cambio, lo recibió un aluvión de críticas y cuestionamientos, como si una horda se preparara para el festín de su caída si en la quinta fecha del Apertura el ansiado Saprissa que pregona no se plasma con liderato incluido.

Centeno se juega mucho y lo sabe, pero no negociará principios. Se merece una cuota de credibilidad ahora que llevó a su equipo futbolistas que sintonizan su frecuencia y deberán transmitir al resto que se puede jugar con orden táctico, tocando en todos los sectores de la cancha e imponiendo su jerarquía.

La tarde se consumió como en el video de Jim Morrison, después de un frenesí crepuscular de tonos naranja. La estrella de The Doors es historia; el Apertura apenas va a escribirla.