Martes, 20 de Agosto de 2019

Las cordales, ¿sacarlas o no sacarlas?

ColombiaEl Tiempo, Colombia 20 de agosto de 2019

Redacción Salud @SaludET
Las muelas del juicio o cordales son en realidad los terceros molares, que por lo general aparecen de los 14 a los 25 años de edad e incluso, según Lilibeth Leaño, odontóloga, pueden nunca salir en algunos casos

Redacción Salud @SaludET
Las muelas del juicio o cordales son en realidad los terceros molares, que por lo general aparecen de los 14 a los 25 años de edad e incluso, según Lilibeth Leaño, odontóloga, pueden nunca salir en algunos casos. De acuerdo con la especialista, popularmente se llaman del juicio porque su aparición coincide con la edad en que las personas maduran mentalmente y su esqueleto se ha desarrollado por completo. Vibiana Moreno, cirujana maxilofacial, apunta que existen cuatro muelas cordales, una en cada cuadrante de la boca, en la última posición de la línea de la dentadura. Toman importancia porque al erupcionar pueden afectar la posición de los demás dientes, empujándolos hacia adelante o favoreciendo que se deformen. Aunque son muelas, en su anatomía puede haber varias, al punto que pueden tener entre una y cuatro raíces, e incluso hasta seis conductos no siempre rectos. "Según sus características y el espacio que tengan, pueden brotar de manera inclinada y afectar gravemente la mordida, además de ocasionar otros problemas, entre los cuales el dolor y las infecciones son los más comunes", explica Leaño. Un vestigio La cirujana Moreno dice que estas piezas dentales tienen en realidad características vestigiales que en los humanos cumplen una función accesoria que apenas es un rezago de la tarea que cumplían en los homínidos: masticar vegetales. Según la especialista, al estudiar los cráneos de estos antepasados se encuentra que las mandíbulas eran mucho más alargadas, por lo que existía espacio suficiente para alojar estas muelas encargadas de procesar la celulosa de las plantas. Sin embargo, con la evolución y a medida que fue cambiando la dieta humana, la estructura de las mandíbulas se acortó y las cordales permanecieron. Llama la atención que en algunos grupos de población prácticamente no existen, como es el caso de los indígenas mexicanos, y en otros como en Tasmania, todos las tienen. La diferencia está relacionada con un gen específico, aterriza Moreno. Desarrollo Aunque el nacimiento de las cordales se presenta en la mayoría de las personas de manera sana y alineada, en algunos casos se puede acompañar de dolor, inflamación y factores de riesgo que favorecen las infecciones. Esto puede ocurrir, según Leaño, cuando estas muelas se inclinan, cosa que también ocurre cuando salen parcialmente porque no encuentran el espacio adecuado. La complicación más común es el dolor persistente en la zona donde está erupcionando, pero también se pueden desalinear los dientes vecinos e incluso apiñarlos, lo que dificulta la higiene y favorece la formación de placa bacteriana y caries. Cuando no existe suficiente espacio, las muelas del juicio pueden quedar retenidas parcial o totalmente, dice Leaño. En ambos casos puede ocurrir que termine creciendo en un ángulo que afecte la muela adyacente, puede inclinarse hacia la parte posterior causando más dolor o crecer en ángulo recto contra otro diente, como si estuviera acostada dentro del maxilar. Síntomas En episodios como estos, la muela puede presentar algunos síntomas como la inflamación de las encías, el sangrado y la sensibilidad de las áreas adyacentes, dolor e hinchazón en las mandíbulas, mal aliento y dificultad para abrir la boca, razones por las cuales se debe consultar ante cualquier complicación. ¿Sacar o no sacar? Tanto Leaño como Moreno dicen que cuando los síntomas anteriores se presentan de manera regular, pero además hay daño en otros dientes, quistes, caries o enfermedad periodontal, la única solución es extraer las cordales. Este procedimiento no debe afectar las cuatro cordales, ya que puede ser por separado y las que no presenten molestias se pueden preservar. La extracción de las cordales, por lo general, debe ser realizada después de una exhaustiva evaluación por profesionales especializados y habilitados para evitar complicaciones. En algunos casos, sobre todo en menores o mayores, se puede requerir sedación, además de la anestesia convencional; y, como siempre, exámenes previos de coagulación, estado general y condiciones favorables. Tras la cirugía, que es ambulatoria y puede generar una incapacidad muy corta, se recomienda aplicar hielo sobre la mejilla para reducir el dolor, tomar los medicamentos de manera estricta, procurar en las primeras horas mantener la cabeza por encima del nivel de los pies (cuando se está acostado), y algunos recomiendan hacer enjuagues bucales con solución salina, evitar el ejercicio físico fuerte, no fumar y alejarse de las temperaturas extremas en los alimentos, ni ingerir aquellos que tengan residuos pequeños.