Martes, 20 de Agosto de 2019

Ángeles y demonios

UruguayEl Pais, Uruguay 20 de agosto de 2019


Y que siempre leyeron la realidad en base a manuales externos, mayormente europeos


Y que siempre leyeron la realidad en base a manuales externos, mayormente europeos. Eso en Uruguay se potencia, como queda en claro con algunas tendencias que vemos hoy del análisis político local.> > Por ejemplo, si leemos la prensa afiliada al oficialismo, o escuchamos a sus principales dirigentes, estaríamos convencidos de que en Uruguay hay dos amenazas peligrosísimas, y que crecen a pasos agigantados cual Godzilla desbocado: por un lado el fenómeno de las iglesias evangélicas o pentecostales y su incursión en la política. Por otro, la irrupción en el escenario electoral del excomandante del Ejército Guido Manini Ríos, a quien se asocia a una ultraderecha estilo lo que en España representaría el nuevo partido Vox, o Le Pen en Francia. O, según la flamante aspirante a vice Graciela Villar, al "neoliberalismo bolsonarista".> > El problema es que a poco que se analiza el panorama político uruguayo, nada de esto es muy realista.> > Para empezar, el impacto de estas fuerzas en Uruguay sigue siendo insignificante. Hace unos días, el periodista Marcelo Pereira, de La Diaria, trataba con alarma el crecimiento de lo que llamaba grupos "neopentecostales" (lo de "neo" parece que siempre suma al efecto cuco). Pero inmediatamente reconocía que su caudal en las internas apenas había rondado los... ¡1.500 votos! Parece difícil que con esas cifras puedan ser un ogro que haga mella en la política nacional. > > Por otro lado, esta alarma por la llegada de gente con vocación religiosa a la política, parece ser muy selectiva. Durante los gobiernos del PT en Brasil, Lula hizo frecuentes alianzas con las bancadas evangélicas, su primer vicepresidente, José Alencar, era un destacado representante de las mismas, Dilma nombró como ministro de Pesca a Marcelo Crivella, sobrino nada menos que de Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal. Y ambos presidentes del PT derrocharon sonrisas en la inauguración de la versión brasileña del Templo de Salomón, una bizarreada monumental, de costo faraónico, para la cual se importó hasta el último ladrillo de Tierra Santa.> > Entonces el problema no parece ser tanto que los religiosos se metan en política, sino que lo hagan en contra del Frente Amplio. Algo que queda todavía más claro cuando se ve que notorios dirigentes umbandistas llegaron al Parlamento de la mano del MPP. ¿Qué opinará el sensible intendente Di Candia, que casi prohíbe las jineteadas, sobre las prácticas religiosas de la mae Susana?> > Vayamos al segundo tema, y es el crecimiento del partido Cabildo Abierto, de Manini Ríos. Como decíamos, para la dirigencia oficialista y su prensa afín (a la que llamativamente se le acepta un compromiso explícito con lo electoral, inimaginable en cualquier otro mortal), es el gran cuco de hoy. Alguien que sin duda es el Bolsonaro uruguayo a quien se puede endilgar todo lo peor de la política y la ideología "antiderechos".> > Lo primero que sorprende es que a Manini Ríos quien lo nombró comandante en jefe del Ejército fue el propio Tabaré Vázquez. ¿Será que no había leído su perfil? > > Otra cosa es que quienes lo han tratado, difícilmente lo encasillen en una visión semejante a la de Bolsonaro. Por el contrario, parece ser alguien con una mirada conservadora en lo social, de raíz católica, pero con posturas bastante "desarrollistas" en lo económico, admirador del ensayista uruguayo Methol Ferré, y cuyo entorno hasta familiar estuvo más cerca de la zona de influencia política de José Mujica que de la oposición.> > Es más, buena parte de su caudal electoral, de acuerdo a los primeros análisis, proviene de sectores donde cosechaba el propio Mujica. Según el politólogo Eduardo Bottinelli, Manini tuvo el voto de mucha gente que apostó al Frente Amplio en la pasada elección. De nuevo, ¿esos votantes eran buenos cuando elegían al Frente y ahora son un grupo de antiderechos, antidemocracia y defensores de la oligarquía? ¿Será que Manini es tan convincente?> > Más allá de lo irreal de estas etiquetas y atribuciones de extremismo y maldad a algunos actores políticos, hay un efecto seguramente no deseado que genera este discurso de varios dirigentes importantes del Frente Amplio. Y es que ha desplazado al centro del espectro político a gente como Lacalle Pou o Ernesto Talvi. Cuando se gastan epítetos tan duros contra algunos dirigentes o sectores de reciente irrupción, (se puede sumar a esto la llegada de Juan Sartori), el efecto inevitable es la naturalización de otros políticos de cierta trayectoria, o de base más tradicional. > > Si Sartori es el mal, Lacalle Pou es más potable, o menos "demonizable". Si Manini es Bolsonaro, Talvi no puede ser tan horrible. A menos que se haga como Graciela Villar, para quien cualquiera que no sea frentista solo busca arruinar el país, y explotar a su pueblo. Un discurso que podrá funcionar en el núcleo del comité de base, pero que se diluye en algo payacesco a poco que se camine media cuadra.>