Martes, 20 de Agosto de 2019

Deborah Colker: "Fue significativo presentar en el Bolshoi este espectáculo de tono transgresor"

UruguayEl Pais, Uruguay 20 de agosto de 2019

carlos reyes
Promete ser uno de los grandes espectáculos de danza internacional que se verá esta temporada en Montevideo

carlos reyes
Promete ser uno de los grandes espectáculos de danza internacional que se verá esta temporada en Montevideo. La coreógrafa brasileña Deborah Colker (creadora de Ovo , el espectáculo de Cirque du Soleil que se acaba de presentar en Antel Arena), trae Cão sem plumas (Perro sin plumas) al escenario mayor del Auditorio Nacional Adela Reta . El espectáculo, que el año pasado ganó el premio Benois de la danse, subirá a escena el miércoles 14 y jueves 15 de agosto a las 20.00. Tickantel, desde $ 300 a $ 1100. > > A través de una escenificación que muestra una danza potente, en el contexto escénico de una película filmada específicamente para este montaje, la creadora brasileña habla del Brasil profundo, y desde busca describir a la humanidad toda. Para eso se valió del trabajo cinematográfico del director pernambucano Cláudio Assis, quien rodó en las imágenes que entran en diálogo con los cuerpos de 14 bailarines. La película fue realizada en 2016, cuando la coreógrafa y su equipo recorrieron durante 24 días la dura geografía del sertão, buscando vivir de primera mano la experiencia que se busca comunicar al espectador. La obra llega en el marco del Festival Internacional de Artes Escénicas (Fidae), que irá del 13 al 24 de agosto.>
-¿Cómo nació Câo sem plumas ?> > - Câo sem plumas es un poema homónimo de João Cabral de Melo Neto que yo ya conocía de los años 80, cuando yo era joven. Yo estuve casada con un pernambucano, y a través de él conocí mucho de esa cultura. Pasó mucho tiempo desde entonces, el surgimiento de mi compañía, toda mi carrera profesional, y en un punto bastante avanzado de mi trayectoria, yo empecé a trabajar con historias, incorporando a la danza, la palabra. Y buscando un asunto para hacer un espectáculo, cayó en mis manos el libro de poemas de João Cabral, allá por 2014. Y cuando lo releí, fue como un shock. Me causó un efecto brutal, y decidí trabajar sobre ese río que Cabral describe, y desde allí hablar sobre la humanidad. > > -El proceso de trabajo fue largo. > > -Sí, estuve tres años para hacer este espectáculo, que trata sobre la naturaleza humana y la naturaleza geográfica. Y el autor también habla sobre lo inconcebible. Así que aunque yo ya conocía al autor y al libro desde hace tanto, jamás pensé que iba a llegar a tener una identificación tan profunda con su mirada. Pese a ser un libro escrito en 1950, es de una claridad que perfectamente podría haber sido escrito en el presente. Pese a que él ubica la acción en el río Capibaribe, bien puede estar hablando de todos los ríos del mundo. Eso lo hace universal.
-¿Cómo fue recibir el año pasado el premio Benois de la Danse por este espectáculo? > > -Fue increíble. Pese a tener ascendientes rusos, yo nunca había ido a Rusia, y fue impresionante, visitar Moscú, y principalmente estar en el Bolshoi, el templo sagrado de la danza, y presentar este trabajo junto a las mayores compañías de danza del mundo, desde la Opera de París hasta el Royal Ballet de Londres. Creo que fue significativo haber podido presentar en ese gran templo de la danza este espectáculo que tiene un tono transgresor , que trabaja mucho con una estética que juega mucho con el barro, y cruza la danza con el cine. Yo creo que es un espectáculo 4D, porque superpone cuatro lenguajes juntos, en busca de construir escénicamente las palabras de Cabral.> > -Hace unos días estuvo en Montevideo Ovo, el espectáculo que vos creaste con Cirque du Soleil. ¿Cómo nació ese trabajo? > > -Yo estaba en Londres, en 2006: mi compañía estaba presentando un espectáculo allá, cuando Cirque du Soleil me invitó para dirigir un espectáculo para ellos. Recibí la invitación con mucha sorpresa, porque por más que conocía la compañía, nunca había visto un espectáculo de ellos. Y fue un período de trabajo muy agradable, porque Ovo se estrenó en 2009, y dio para trabajar mucho en la creación, la búsqueda del tema, la dirección. Ellos me pidieron un espectáculo sobre la naturaleza, y yo les propuse abordar el mundo de los insectos, cosa que les gustó mucho. Creo que fue muy feliz para las dos partes, que yo pudiera trabajar sobre técnicas de circo, desde la empresa del espectáculo más grande del mundo. Me parece que el público que conoce el trabajo de la compañía Deborah Colker y asiste a Ovo, reconoce mi mano, en el trabajo sobre el gesto de los artistas, en el tipo de danza, en la energía, en la música. Y me gustó mucho esa idea del extranjero que llega a un lugar, y le cuesta ser aceptado por la comunidad que no lo conoce. Y el tema del amor, que tiene tanto que ver con el huevo que él transporta, como con lo que le va a suceder dentro de la comunidad, el extranjero que se enamora, todo eso.
-¿Cómo cambió el ambiente de la danza contemporánea en Brasil desde que tu empezaste tu carrera hasta hoy? > > -Cuando yo empecé era terrible, era una batalla enorme. Luego el apoyo fue creciendo, hasta la situación actual, en que la compañía es reconocida internacionalmente, y nacionalmente también. Creo que cada espectáculo que fuimos haciendo fue abarcando una temática específica, y un vocabulario escénico propio también. Creo que todo se fue dando paso a paso, naturalmente. Hoy somos una compañía grande, pero igual la lucha continúa. La alegría de todo eso es muy grande, pero la lucha nunca para. Yo creo en cada día de trabajo, en el modo de trabajar. Yo trabajo de una manera intensa, creo en eso . Cada día de trabajo soy más exigente, para superarme, para conquistar nuevos caminos. Siempre estoy en esa búsqueda: busco nuevas maneras de contar a través de la danza.> > -Brasil siempre ha tenido una danza contemporánea muy potente. ¿A qué atribuye usted eso? > > -Creo que tiene que ver con la Brasil es un país que baila de norte a sur, es un país muy danzante, con sus bailes de calle, sus danzas populares y de academia. A su vez, la danza contemporánea lo que hace es hablar desde lo que pasa en la actualidad, desde una aceptación de las culturas. Y por otro lado, este trabajo de danza contemporánea también es muy autoral, parte mucho de uno mismo, de su mirada propia. Tiene que ver con el estudio del cuerpo y cómo ese cuerpo puede expresar ideas. Creo que un poco en la conjunción de todo eso podría estar la respuesta. Después de todo, yo creo que cada tema que abordás en escena merece un tratamiento específico, pide de algún modo su lenguaje propio. Así, creo que cada espectáculo mío habla también un poco de ese momento de mi vida. Yo empecé estudiando más el lenguaje corporal, pero en un punto incorporé la dramaturgia, y desde allí, la filosofía, la condición humana.
-¿Te acordás de la primera vez que te presentaste ante el público uruguayo? > > -Yo actué en Uruguay antes de llevar a mi compañía. Yo en los años 80 fui a bailar allí con una artista uruguaya, Graciela Figueroa, una maestra muy importante para mí. Luego fui en los años 90, y seguí yendo. A mí me gusta mucho Uruguay, me gusta el Solís, el Sodre. Siempre es un placer para mí volver a ese país.