Jueves, 22 de Agosto de 2019

Por fin le llega el día glorioso a Melanie Díaz

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 22 de agosto de 2019

El éxito de Puerto Rico en Lima 2019, con 24 medallas, ha dejado una estela de momentos históricos e inolvidables, pero ninguno supera al de Melanie Díaz, que tras caer dos sets abajo y cuatro match points ante la brasileña Bruna Takayashi, su primera raqueta, remontó y selló finalmente la medalla de oro por equipos

El éxito de Puerto Rico en Lima 2019, con 24 medallas, ha dejado una estela de momentos históricos e inolvidables, pero ninguno supera al de Melanie Díaz, que tras caer dos sets abajo y cuatro match points ante la brasileña Bruna Takayashi, su primera raqueta, remontó y selló finalmente la medalla de oro por equipos.
Melanie, 23 años y 88 en el último ranking de la ITTF, dominó las tres últimas mangas, 17-15, 11-9 y 11-6, vengando así la derrota de su hermana Adriana frente a Bruna en el segundo partido, que fue su única en la rama femenina, ya que había perdido asimismo con su primo Brian Afanador en semifinales de dobles contra Takayashi y Gustavo Tsubol, pero la utuadeña la había vencido por paliza en la antesala de la final en sencillos, venciendo de paso a la china-estadounidense Wu Yue, la primera sembrada y campeona defensora.
De hecho, antes del encuentro, Adriana sentenció que iba a ajustar cuentas con Yue por haber superado a Melanie, en la semifinal, y esta le devolvió el favor frente a Takayashi, tan frustrada y molesta que se quitó la medalla de plata enseguida que descendió del podio.
Adriana, obviamente, fue la reina del tenis de mesa con tres preseas doradas y una bronceada, pero Melanie obtuvo dos y una de los mismos colores, y jamás perdió en pareja con Daniely Ríos, otra que vino de menos a más y se consagró al precintar el triunfo contra la canadiense Alua Coté para discutir el cetro con las suramericanas.
Con ventaja de 2-1 de las eventuales perdedoras, Adriana, víctima del cansancio físico y mental, se resarció y derrotó a Jessica Yamada en cuatro juegos, preparándole el escenario a Melanie, que derrocha humildad a raudales, para que fuera la heroína.
Mientras Melanie no se amilanaba, Adriana y Daniely no se cansaban de animarle desde su rincón, al igual que su padre y entrenador Bladimir, que había pronosticado que este sería el año consagratorio de su hija mayor, sometida a un régimen de entrenamiento tan duro que le ha hecho perder peso y ganar movilidad.
Por fin, pues, Melanie se hizo justicia por si misma y se lo merece por cría, modestia y comportamiento ejemplar.