Viernes, 06 de Diciembre de 2019

Un siglo de Esplendor

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 6 de diciembre de 2019

Los cumpleaños siempre son un buen momento para repasar lo vivido, pero cuando se trata de la celebración de un siglo es prácticamente una obligación mirar hacia atrás, buscar memorias, y escudriñar el pasado

Los cumpleaños siempre son un buen momento para repasar lo vivido, pero cuando se trata de la celebración de un siglo es prácticamente una obligación mirar hacia atrás, buscar memorias, y escudriñar el pasado.
El hotel Condado Vanderbilt celebra el haber alcanzado ese momento y como parte de su festejo se ha publicado un libro conmemorativo en cuyas páginas se despliega la historia de su creación y desarrollo.
"Si las paredes pudieran hablar… Los primeros 100 años del Condado Vanderbilt", contiene imágenes antiguas y recientes, curiosidades y anécdotas de la primera hospedería construida en Puerto Rico.
La iniciativa de recopilar este material fue parte del plan para reconocer al hotel, que forma parte del Registro nacional de lugares históricos de Estados Unidos y es también una de las hospederías reconocidas por el Historic Hotels of America, un programa que reconoce y celebra aquellas hospederías que han marcado hitos en el desarrollo de los Estados Unidos.
"No hay muchos lugares adonde puedes ir en Puerto Rico o el Caribe que tengan tanta historia", aseguró Ben Tutt, gerente general del Condado Vanderbilt.
Esa mística particular que transmiten los espacios que han sido testigos de cambios sociales, políticos y económicos a lo largo de tantos años es una de las características que hace único al Condado Vanderbilt.
Fue en 1919 que los hermanos empresarios Hernand y Sosthenes Behn, nacidos en Saint Thomas, inauguraron en la isla el hotel de sus sueños. Un espacio que vislumbraron como eje del desarrollo turístico y económico de la región de San Juan, específicamente en la costa del Condado.
Diez años antes, en una decisión que hablaba de su visión de avanzada para el país, los Behn habían terminado la construcción del conocido puente Dos Hermanos, que acortó la distancia entre el Condado con el Viejo San Juan y áreas cercanas. En 1910 el municipio de San Juan compró dicha estructura.
Cónsono con sus deseos de promover los avances de infraestructura y comunicaciones necesarios para atraer al turismo de lujo, los hermanos visionarios, también trajeron una compañía de teléfonos a la isla. La misma empezó a funcionar en 1914. A esta empresa le siguió, en 1920, la International Telephone and Telegraph (IT&T) en 1920.
La emisora de radio WKAQ, primera en Puerto Rico y ubicada entonces en el Viejo San Juan, fue propiedad de la IT&T.
El libro ofrece este y otros detalles como contexto sobre los eventos acontecidos en Puerto Rico, Estados Unidos y el mundo, antes y después de que el Condado Vanderbilt comenzara a posicionarse como un destino favorito para los viajeros, principalmente estadounidenses.
La meta de los fundadores fue competir con Florida y California, que en aquel entonces eran los estados favoritos para vacacionar por la clase alta estadounidense.
Para potenciar el atractivo particular de la isla, se le comercializó como el "hogar lejos del hogar", porque permitía a los visitantes disfrutar de una localidad exótica sin tener que renunciar a las comodidades.
Parte de lo que también puede ayudar a explicar el éxito del hotel desde sus comienzos es que los hermanos Behn se asociaron a la empresa que operaba el prestigioso Hotel Vanderbilt en Nueva York. El apellido Vanderbilt ya estaba asociado al lujo y el esplendor en el periodo de la historia norteamericana conocida como "Gilded Age" (1870-1900).
El actual gerente del Condado Vanderbilt contó que para empezar a armar la historia de la hospedería se inició una búsqueda en los archivos que mantiene la empresa. Fue tanto lo que encontraron en esta y otras fuentes que para poder terminar la edición del libro tuvieron que descartar mucha información.
En un principio, el Condado Vanderbilt era un edificio de cinco pisos que se imponía en un paisaje donde no existía ese tipo de estructuras. Tenía un campo de golf y una bolera, baños modernos, una planta de hielo y una pista de baile donde se tocaba música en vivo todos los días.
De acuerdo a los datos históricos, a cargo de la cocina se asignó a un chef francés, o al menos a uno que debió haber entrenado con un experto en cocina francesa. Ese elemento fue otro que aportó al reconocimiento del hotel como uno que podía competir con cualquier otro en su categoría.
En el libro se incluyen algunas de las recetas que se preparaban en el hotel en aquel entonces, con ingredientes que provenían mayormente de un huerto casero ubicado en la colindancia. Allí había desde frutas y vegetales hasta aves.
En 1930, debido al terrible impacto económico durante la Gran Depresión, el hotel fue vendido. La San Juan Hotels Corporation, con sede en Nueva York, cambió el nombre de la hospedería a El Condado Hotel. Un año más tarde el empresario puertorriqueño Manuel González Martínez se convirtió en el nuevo propietario.
Durante la década de los años treinta el hotel recibió a figuras como Eleanor y Franklin D. Roosevelt y Carlos Gardel. En la próxima década, cuando sobre 20 aerolíneas comerciales ofecían viajes a Puerto Rico, llegaron a la isla reconocidas figuras del mundo del espectáculo en la época dorada de Hollywood. Entre ellas, Errol Flynn.
Bodas, banquetes y vibrante vida bohemia tuvieron su espacio en el Condado Vanderbilt hasta su cierre en 1997, ordenado por el entonces gobernador Pedro Rosselló, cuando se estima que las pérdidas anuales por la operación en la hospedería ascendían a $7 millones.
En 2001, bajo el mandato de Sila María Calderón, se canalizó la monumental rehabilitación del Condado Vanderbilt. El gobierno aportó una tercera parte de los fondos necesarios para canalizar la reapertura completa que ocurrió en 2014. Dos años antes el hotel abrió parcialmente. La inversión en la remodelación superó los $200 millones.
El hotel de cinco estrellas conserva hoy la estructura original. Esta era una condición para que pudiera formar parte del listado de lugares históricos. A cada lado de la edificación centenaria se erigió una torre para dar cabida a más habitaciones.
De acuerdo a Tutt, la capacidad que tiene el libro para transportar a los lectores a tiempos relevantes en la vida de los puertorriqueños es el mejor homenaje al hotel y la mejor forma de continuar mirando hacia el futuro, quién sabe por cuántos años más.