Jueves, 12 de Diciembre de 2019

Incógnita italiana

ChileEl Mercurio, Chile 11 de diciembre de 2019

Tras la jugada de Salvini, todas las opciones parecen abiertas.

Una vez más, Italia enfrenta un período de inestabilidad política y de incertidumbre sobre el futuro del gobierno, lo que causa inquietud en los mercados y en la Unión Europea.
Era cosa de tiempo para que la populista coalición de gobierno se derrumbara. Los aliados, la Liga, de derecha, y el heterogéneo Movimiento 5 Estrellas (M5-S), tenían en común el rechazo al establishment y a la interferencia de Bruselas en la política italiana. Pero no mucho más. La competencia en las elecciones europeas de mayo develó la incompatibilidad de proyectos. Matteo Salvini -el líder de la Liga, que ha hecho de la lucha antiinmigración su bandera- considera que la alianza colapsó por diferencias irreconciliables. Puede que sea así, pero ese éxito electoral le hizo ver la oportunidad de modificar la relación de fuerzas con sus aliados en unas elecciones frescas, en las cuales podría encumbrarse a Primer Ministro.
Si en marzo de 2018 el M5-S obtuvo 33 por ciento y la Liga el 17 por ciento, los números se invirtieron en mayo pasado, y las encuestas incluso le asignan ahora entre 36 y 38 por ciento, lo que le daría una buena mayoría (en Italia hay un "bono" que le otorga el 55% de la Cámara al partido que obtenga más del 40 por ciento de los votos). Para que eso ocurra, el actual Ejecutivo, encabezado por el independiente Giuseppe Conte (designado por el M5-S), debe ser derribado por el Parlamento.
En efecto, Conte necesita que ambas cámaras le den un voto de confianza; si no lo hacen, cae el gobierno. En ese caso, las elecciones no son automáticas, puesto que el Presidente, Sergio Mattarella, podría intentar que se formara un "gobierno institucional" con la tarea urgente de aprobar un presupuesto afín a las metas que le impone la UE (para evitar que entre en vigor automáticamente un IVA del 25%) antes del 31 de octubre, y postergar las elecciones al menos hasta 2020.
Tanto el M5-S como el Partido Demócrata (PD, de izquierda moderada) no quieren un gabinete de Salvini, pero necesitan tiempo para recomponer sus filas. El PD está dividido entre los que apoyan comicios ya, y los que, como el ex Premier Matteo Renzi, prefieren el "gobierno institucional", sin la Liga. Al M5-S no le apetece aliarse con el PD ni con Renzi, a quien combatieron con dureza cuando gobernaba, por haber negociado con Bruselas las políticas de austeridad, pero sopesan el mal menor. Una primera señal la dieron ayer, al unirse con el sector de Renzi para derribar en el Senado la propuesta de Salvini de haber debatido inmediatamente la censura contra Conte. Así, la idea de elecciones ahora ha sufrido un traspié, mientras parecen mejorar las perspectivas del "gobierno institucional" .
En ese escenario, Salvini -que pasó de la izquierda a la derecha extrema, al incorporarse a la Liga del Norte y transformarla en partido nacionalista antiinmigración y euroescéptico- ha adelantado que podría aliarse con el ahora eurodiputado Silvio Berlusconi, líder de Forza Italia (9% de los votos en mayo), y con los Hermanos de Italia, grupo nacionalista extremo. Pero además ha formulado al M5-S la tentadora oferta de apoyar su propuesta más emblemática, la de una reforma para reducir el número de escaños parlamentarios, a cambio de adelantar la elección.
De este modo, hoy todas las opciones parecen abiertas.