Domingo, 05 de Julio de 2020

Joël Dicker: "No me molesta que digan que mis libros son adictivos"

ChileEl Mercurio, Chile 5 de julio de 2020

A sus 34 años, el escritor suizo y autor de "La verdad sobre el caso Harry Quebert" ha vendido nueve millones de libros. El exitoso narrador conversó sobre su nueva novela, que llegará a Chile la próxima semana. "El enigma de la habitación 622" (Alfaguara) se inicia con un asesinato en un hotel alpino, aunque su autor no la define como una novela policial.

"El suizo que resucita las librerías" fue el calificativo que le dio a Joël Dicker el diario El País de España. El escritor, nacido en Ginebra en 1985, vio rechazadas cinco propuestas de novelas, pero a los 27 años dio un batatazo editorial con "La verdad sobre el caso Harry Quebert". Con su ritmo galopante y vuelcos vertiginosos en un tranquilo pueblo costero de New Hampshire, el libro se transformó en un superventas mundial.
Luego de ese resonante triunfo vendrían las novelas "El libro de los Baltimore" y "La desaparición de Stephanie Mayer", también exitosas. Las atmósferas de misterio e intriga que crea el autor le han significado ser traducido a 42 idiomas y ha llevado a muchos de sus lectores a terminar leyendo en el pasillo, la calle o el ascensor. Son libros que conjugan crímenes, tramas laberínticas y mucho suspenso, pero Dicker se resiste a calificarlos de novelas policiales o negras. "Ese es un elemento más, una capa más".
El 3 de junio, se presentó en Madrid la versión en español de "El enigma de la habitación 622", el primero de sus libros que no transcurre en Estados Unidos, sino en su natal Ginebra, que no aparece tan plácida como sale en las postales. En sus más de 600 páginas, la novela incluye un triángulo amoroso, enredos del ámbito financiero suizo y juegos de poder. Estará disponible en librerías chilenas el 8 o 9 de julio.
Todo se inicia una noche invernal en un hotel de lujo en los Alpes suizos (el Palace de Vebier) con un asesinato que no puede ser resuelto. Años más tarde, un escritor llega a ese mismo hotel para recuperarse de una ruptura sentimental. Terminará investigando el crimen, en compañía de otra huésped del hotel, Scarlett. La novela incluye numerosas referencias a Bernard de Fallois, experimentado editor y una figura muy querida para Joël Dicker, quien parte hablando de él en su entrevista con "El Mercurio".
-¿Qué tan importante fue en su vida el editor Bernard de Fallois, fallecido hace poco y a quien homenajea en el libro?
"Fue un hombre muy importante para mí porque fue el artesano del éxito de 'La verdad sobre el caso Harry Quebert'. Le debo mucho por eso, pero es aún más importante para mí pues gracias a Bernard me sentí un escritor. Fue el primero que reafirmó mi identidad de escritor, porque en mi interior no lo sentía, me costó asumirlo. Gracias a Bernard fui capaz de asumir por completo esa identidad y de reivindicarla".
-Ha dicho que "una novela es literatura, es ficción, es invención". Pero en su nuevo libro aparece un escritor llamado Joël y un editor de nombre Bernard. ¿Sigue siendo todo ficción?
"Es efectivo, yo mantengo que la literatura es ficción. Para mí la literatura y las novelas son ficción y lo digo contradiciendo lo que se puede ver, por ejemplo, en Francia, en la que un escritor cuenta su propia vida y se le califica como una novela de autoficción. Mi nuevo libro es ficción, todo lo que sucede en el hotel lo es. Pero la obra tiene la particularidad de que posee pequeñas incursiones de la realidad, pequeños relatos sobre mi amistad con mi editor Bernard de Fallois. Solo en ese momento abandono la ficción y entro en el relato".
-Se repite que sus libros generan adicción, como si fueran una droga peligrosa.
"No me molesta que se repita el término 'adictivo' en relación a mis libros porque sé que son novelas que enganchan, una vez que las empiezas dan ganas de seguir. En mi opinión, así deberían ser los libros. Si uno no tiene tantas ganas de seguir es tal vez porque el libro no es tan bueno".
"Escribo libros muy largos"
Con su apariencia de suizo afable y eficiente, Joël Dicker dice ser "obsesivo" a la hora de escribir. "Cuando estoy en la fase de escritura de un libro, me levanto a las 4 de la mañana", señala este ganador del Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y del Premio Lire. Aunque reconoce que durante el confinamiento por la pandemia no escribió nada porque no se sintió cómodo en ese período.
-¿Por qué no le gusta que clasifiquen sus libros dentro del género noir o como thrillers contemporáneos?
"No me obsesionan las clasificaciones, creo que sirven de referencia al lector, sobre todo para explicar, en pocas palabras, de qué se trata un libro o en qué universo está situado. Pero creo que hay libros que no entran en estas casillas. En mi libro efectivamente hay elementos del género noir , del thriller , hay un asesinato, hay una investigación, también hay suspenso. En el género noir la investigación y la solución del asesinato son los elementos centrales y no es el caso. Sigo teniendo mis reservas en cuanto a esa clasificación".
-¿Ha habido críticas que le han dolido?
"No, porque creo que uno tiene derecho a preferir unos libros más que otros y no me siento para nada ofendido cuando alguien dice que no le ha gustado algún libro mío. Cada uno tiene su estilo y la belleza de la literatura es su diversidad. Más me dolería una crítica a mi persona".
-Pero en una entrevista señaló que "vender muchos libros sigue siendo un crimen para algunos ambientes".
"Desgraciadamente, existe ese problema: vender libros, sobre todo en Francia, es mal visto. Es algo que siempre ha existido, el hecho de que los escritores sean criticados por su volumen de ventas".
-Tienes 34 años y una carrera exitosa. Como escritor, ¿en qué aspectos le gustaría progresar?
"En literatura hay un aprendizaje que se adquiere con la práctica, algo muy empírico de escribir y sé que el paso del tiempo me ayudará a avanzar. Además, tengo 34 años, mi trayectoria de la vida es relativamente limitada. Esa experiencia de vida tal vez me hará contar las cosas de otra manera. A veces me gustaría ser más conciso, escribo libros muy largos y en ocasiones me digo que podría contar las mismas cosas en menos páginas. Tal vez lograré algún día ser más eficaz".
Leer como placer
-Dice que le parece muy importante experimentar el placer de leer, sobre todo cuando hay una dura competencia de series, películas, etc. ¿Qué escritores le provocan placer?
"Muchos novelistas. El primero que me provocó placer durante mi infancia fue Roald Dahl. Luego Ken Follett y Albert Cohen, que me gusta muchísimo. Hoy, entre los escritores que más aprecio está un sueco que se llama Niklas Natt Och Dag, quien escribió un libro titulado '1793'".
-¿Piensas escribir en el futuro alguna novela que toque el tema de la pandemia?
"No tengo muchas ganas de hablar sobre la pandemia porque no me pareció particularmente agradable. Tal vez mencionar algo de ella, pero solo como una referencia para enmarcar la historia. Además, creo que aún es demasiado pronto para hablar de ella. Habrá que esperar un poco para tener una idea de su verdadero impacto. Necesitamos distanciarnos".
-Sus libros han tenido especial éxito entre el público hispano. ¿Existe alguna razón que lo explique?
"Es cierto que he tenido mucho éxito en español. Tal vez la razón por la que tengo éxito en español y también en otros idiomas es porque el lector se ve directamente implicado en los libros, debe hacer uso de su imaginación porque hay una parte bastante grande que yo no cuento. Hay partes en que voluntariamente les cedo el lugar a los lectores, para que ellos lo imaginen".