Lunes, 26 de Octubre de 2020

Jorge Pereira: de La Plata a la Bauhaus, un puente por correo

ArgentinaLa Nación, Argentina 26 de octubre de 2020

Las paredes, los sillones, las escaleras, cubiertos de libros y de obras, en una luminosa casa rodeada de vegetación donde los gatos "circulan como la música" y "muestran el lugar donde de repente uno se puede encontrar con un número de la épica Nueva Visión o una pieza original de Joseph Albers o una carta de Walter Gropius eximia en su diseño y con una firma a puño grande y segura"

Las paredes, los sillones, las escaleras, cubiertos de libros y de obras, en una luminosa casa rodeada de vegetación donde los gatos "circulan como la música" y "muestran el lugar donde de repente uno se puede encontrar con un número de la épica Nueva Visión o una pieza original de Joseph Albers o una carta de Walter Gropius eximia en su diseño y con una firma a puño grande y segura".
Así relata el libro Insurrecto, editado por Aldo de Sousa y disponible online, los hallazgos realizados en el taller de Jorge Pereira, artista platense cuyo legado es rescatado por la galería en un nuevo . Incluye la reproducción del siguiente texto, escrito a máquina y fechado el 6 de noviembre de 1967: "Gracias por su carta del 26 de octubre, en la que me cuenta sobre su organización y sus planes. Es una iniciativa muy interesante, pero tengo que llamar su atención sobre el hecho de que no soy el especialista y el experto en su campo, ya que me concentro sobre todo en la arquitectura".
Humildes y cordiales, esas palabras fueron escritas nada menos que por Gropius, fundador de la Escuela de la y uno de los pioneros de la arquitectura moderna. Estaban dirigidas a Pereira, entonces integrante el Instituto Formativo Integral de Directores de Arte (IDA), a quien contactó con otro maestro: el austríaco Herbert Bayer, uno de los profesores más destacados de la célebre escuela alemana, emigrado a Estados Unidos en 1938. La primera carta de Bayer llegó desde Aspen a Florida 744 trece días más tarde, e inició un vínculo que derivaría en una muestra de sus fotogramas prologada por Jorge Romero Brest.
El propio afán de Pereira por crear imágenes fotográficas sin cámara contrastó con su obra pictórica, colorida y geométrica, al incluir azarosas pruebas sobre papel fotosensible con vegetales, aceites, tinta china, huellas dactilares e insectos, exhibidas en la Bienal de París de 1967. Lo impulsó también a contarse entre los fundadores del Centro de Experimentación Visual, que participaron de la exposición Fotografía tridimensional en el (CAYC).
Destinada a "exceder los límites del plano", esta exposición incluyó en 1971 obras de artistas como Andy Warhol, Robert Rauschenberg, y Sol Lewitt. La obra de Pereira consistía en un fotograma extendido sobre el piso, frente a tres espejos que multiplicaban la imagen, y se exhibió al año siguiente en la Bienal de Londres. Todo un anticipo de lo que vendría después.