Viernes, 23 de Octubre de 2020

Acusado

ChileEl Mercurio, Chile 23 de octubre de 2020

Tía Waverly me ha amenazado de nuevo con una acusación constitucional

Tía Waverly me ha amenazado de nuevo con una acusación constitucional. Dice que es inaceptable que deje los huevos duros a medio comer. Que por algo ella los prepara con tanto cariño para que acompañen nuestras Guinness de la tarde. Sobre todo ahora que vuelven los buenos tiempos. Que no hay derecho. Que es una costumbre familiar centenaria. Que es parte del rito de vivir juntos (esto sí que me sorprendió). Que además, pongo en riesgo mi salud y le doy pésimo ejemplo al perrito Braulio, quien después tampoco querrá comerse su comida. Y entonces y a lo mejor, enferma. Y entonces y a lo mejor, se nos muere. Y qué vamos a hacer sin Braulio, "!qué haríamos, mijito, sin Braulio¡". Que es inaceptable, inconcebible. Que ella no está en edad para hacerse cargo de un solterón que no es capaz siquiera de comerse enteros los huevos duros que prepara. Qué está agotada con esto, que ya no puede más, que se va a volver loca, que he sido injusto con ella, que, en fin, me va a acusar constitucionalmente...
Pienso si acaso todo esto tiene que ver con el encierro, las cuarentenas, tanta mascarilla y alcohol gel con el que nos duchamos cada día. Pienso si acaso será la edad. O a lo mejor y tal vez el principio de alguna especie de demencia senil... O todas las anteriores.
En fin, resolví comerme los huevos duros enteros, total qué más da. Lo que pasa es que en estas estaciones más calurosas me atraganto con mucha facilidad y desde niño que padezco de hipos que me duran como tres días.