Viernes, 23 de Octubre de 2020

Postales desde el Estrecho

ChileEl Mercurio, Chile 23 de octubre de 2020

A casi exactos cinco siglos de la llegada de Hernando de Magallanes al hito geográfico austral, los eventos para conmemorar ese momento han sido opacados por la pandemia, claro, pero aquí un grupo de magallánicos -escritores, científicos, aventureros y originarios- aporta su mirada sobre un lugar y una historia siempre tratada desde Santiago. Por Paula López Wood . Fotos: Cristian Donoso Christie .

Los que llegaron primero
Patricia Stambuk M., escritora y periodista
"Es una tierra que agrede, sobre todo con el viento, pero a la vez envuelve, conquista. En Magallanes te alejas un poco de las ciudades y puedes sentirte exploradora, aventurera. Es el aire helado, puro, que hace tan consciente el simple acto de respirar. O el sonido de las flautas del viento, cuando silba en varios tonos.
"El Estrecho -que es el articulador de ese gran desorden geográfico de 29.954 islas- sigue siendo nuestro plus ultra, el mar que hay que atravesar, el que nos lleva más al sur, el canal que une y separa, el mezclador de aguas. Cruzar el Estrecho es siempre para mí un viaje simbólico, como 'el cruce de la gran agua' del oráculo chino. Nunca tendrá las olas de otros mares, pero es un espectáculo espléndido cuando está muy quieto, como un gran espejo.
"Hay que celebrar la visión y la entereza de los navegantes del siglo XVI, porque fueron capaces de ir sin miedo tras un 'más allá' incierto, nebuloso, amenazante. Querían las especias, es cierto; deseaban enriquecerse y ser premiados con honores, también es cierto, pero ser explorador requiere valentía y pasión. Y nos convirtieron en noticia planetaria.
"Jamás sabremos qué mundo americano hubiéramos construido sin España, pero en esa época el planeta parecía a disposición del que llegara primero. !Se lo repartían¡ Lo que siguió después fue muy dramático: son heridas sociales, históricas. Encuentros fatales, y varios etnocidios y genocidios que siguen doliendo. El pasado no se puede borrar y creo que sus huellas deben seguir visibles para una reflexión permanente, pero nosotros somos el aquí y ahora: es decir, los que tenemos el compromiso de proteger y desarrollar el Estrecho de Magallanes como fuente de vida y patrimonio natural de Chile y de la humanidad.
"La escuadra española navegó por territorios donde existían cuatro pueblos con sus lenguas, cosmogonías y tradiciones, dos nómades terrestres y dos nómades canoeros, que aún están en pie en Chile y Argentina: selk'nam, aónikenk, kawésqar y yaganes. Ellos la descubrieron. Y llegaron hasta el extremo de América sin barcos ni provisiones. No quiero desmerecer la formidable gesta de Magallanes, inigualable, pero demos mérito y títulos a los primeros."
Re-descubrir una cultura
Hemany Molina, presidenta de la Comunidad Covadonga Ona y descendiente selk'nam
"Al Estrecho le decimos Atelen . El pueblo selk'nam habitó esta zona hace más menos 9.500 años. Ellos tenían una noción -y todavía la tenemos- de que, así como la naturaleza da en abundancia, hay que sacar lo que se requiere de ella en su justa medida. Entonces, por ejemplo, cuando un grupo familiar pasaba por un sector con vegetación abundante -calafates, frutilla, hongos y verduras silvestres-, no se sacaba todo. Se dejaba para que los animales también comieran. Tampoco se arrancaba de raíz, para que la semilla cayera a la tierra y volviese a crecer y así hubiese alimento el siguiente año. Asimismo, cuando se mataba un guanaco era siempre para alimentarse y se usaba entero. Nada se desperdiciaba. No existía el atesoramiento. No se podía. Solo lo justo y necesario que podíamos cargar. Y cuando había demasía (como en el varamiento de una ballena), se llamaba a otras familias para compartir. No se trata de romantizar a los pueblos originarios como arbolitos de la naturaleza. Eso es incorrecto. El pueblo selk'nam defendía su espacio. El harowen (clan familiar) era muy territorial cuando otro grupo traspasaba su zona sin permiso.
"La celebración del Estrecho de Magallanes ha servido para mirar el pasado y el futuro, y poner sobre la mesa ciertos temas frente a los cuales hasta hace poco había mucha reticencia para aceptar. Como la creencia de que somos un pueblo extinto (y que nos impide estar al amparo de la Ley Indígena). En el imaginario colectivo existe la idea romántica de que ser selk'nam es ser cazador vestido con cuero, con arco y flecha. Pero resulta que hoy tenemos computadores, auto, vamos a la universidad, vivimos como cualquier persona.
"Es difícil, porque somos un pueblo que no pudo guardar su conexión territorial por condiciones ajenas. Las pocas comunidades que quedaron se fueron a Argentina, o permanecieron en las mismas estancias y se mimetizaron. Necesitaban pasar inadvertidos. Gracias a la tecnología hoy nos hemos reencontrado con las familias dispersas y hemos levantado una memoria común que nos ha permitido fortalecer una identidad. En ese sentido, como Magallanes, nosotros también estamos descubriendo algo: los vestigios de una cultura que dejaron nuestros abuelos y que nunca murió".
Una conmoción para Fuego-Patagonia
Alfredo Prieto, arqueólogo, académico de la Universidad de Magallanes
"Este es el festejo de un hito biogeográfico que modificó la cultura. Porque, junto con separar al continente de la isla grande de Tierra del Fuego, separó también a dos poblaciones de humanos, a la flora y la fauna. Por eso, no debemos olvidar que es también el festejo de la isla grande de Tierra del Fuego. Lo anterior provocó un cambio profundo que conmocionó la biogeografía de todo el paisaje de la Patagonia. Hasta donde sabemos, el Estrecho de Magallanes tiene cerca de 8.500 años. Y sin embargo, es tan difícil y peligroso navegarlo que muy poca gente lo conoce. Si bien tres pueblos indígenas circundaron el Estrecho, es difícil que lo hayan recorrido a cabalidad. El entorno de los canoeros era la costa y el bosque (donde había lobos marinos y madera) y el de los cazadores, la estepa (donde había guanacos y ñandúes). Hay sectores del Estrecho extremadamente difíciles -como la primera angostura-, o zonas donde simplemente no se puede andar a pie -como el sector oeste-. Por esa razón, pienso que Hernando de Magallanes sí puede considerarse como descubridor del Estrecho, puesto que es difícil que alguien lo haya recorrido en su totalidad. Aunque es también un prejuicio, porque quizás hubo algún aventurero en canoa que sí haya logrado hacerlo".
Ficciones y relatos del Estrecho
Oscar Barrientos, escritor y académico Universidad de Magallanes
"Quienes habitamos este recodo del mundo (ya sea por nacimiento o adopción) convivimos con ese gigante de agua y sal que en su vastedad nos trae también el espíritu de ambos océanos. Su sola presencia nos convierte en habitantes de un escenario donde los tiempos se desnudan y se encuentra el latido de nuestros pueblos originarios siempre fundido con la proeza de todo navegante. Ese trozo de mar -la lágrima de Kóoch, según la mitología tehuelche- ha acompañado nuestras vidas.
"Como escritor, uno de los personajes que recorrió el Estrecho que siempre me ha fascinado es sir Francis Drake, corsario al servicio de Su Majestad la reina de Inglaterra y terror de los navíos españoles. Su historia bien podría recordar a una novela de Conrad. Drake atravesó el Estrecho de Magallanes en 1578 a bordo de su barco el Ciervo Dorado en tiempo récord. Una violenta tempestad lo arrojó lejos de sus objetivos y dio, arrastrado por los vientos, con ese lugar que luego se conocería como Paso Drake, zona de olas enormes y sopladores. Allí amainó en unas extrañas islas que bautizó como Elizabeth y que ubicaría en la carta náutica. Después de ello han ido varias expediciones en busca de la isla, pero se la tragó el mar. Eso es objeto de un cuento mío titulado La isla de los pájaros sombra , que la cineasta Tiziana Panizza convirtió en un cortometraje. Esa historia épica, de vendavales despiadados y la esperanza de tierra firme han alimentado mi prosa y también la de los creadores que habitamos en esta región del mundo y que permanecemos aquí contemplando su resoplar de cetáceo gigantesco y sus olas siempre dispuestas a cambiar de humor".
Ruinas y ballenas
Miguel Cáceres, director del Museo de Historia Natural de Río Seco y del futuro Museo del Faro San Isidro
"El faro San Isidro y el exfrigorífico de Río Seco son espacios que guardan una potencialidad poética muy fuerte, inscribiéndose como huellas en la historia de Magallanes, que es también la historia de las metáforas sobre los constantes intentos, triunfos y fracasos de los seres humanos por dominar la naturaleza. Hay una cuestión con el Estrecho que hace muy recurrente esa poética del fracaso, del naufragio, de un gran silencio interrumpido por el viento. Y por cierto, la violencia de la lógica colonizadora y la modernidad, donde en menos de un siglo prácticamente se borraron del mapa cinco culturas y se arrasó con una gran cantidad de plantas y animales, modificando para siempre el paisaje de esta parte del mundo.
"Hoy, y pese a las difíciles circunstancias, estamos preparando una muestra museográfica en el faro San Isidro que intenta cubrir las relaciones entre seres humanos y grandes cetáceos en el Estrecho de Magallanes. Pensamos armar una especie de 'gabinete de curiosidades' dentro del faro, algo muy saturado que remitiera al imaginario del origen de los museos y anterior a las clasificaciones científicas modernas. Los materiales principales serían los huesos de ballenas sumergidos en bahía Águila (contigua al faro y donde estuvo la planta de procesamiento de ballenas que operó la Sociedad Ballenera de Magallanes en la primera mitad del siglo XX). En ese entonces, estos huesos fueron arrojados como basura a la bahía, mientras se exportaba la principal mercancía ballenera: el aceite de ballena. Durante la investigación nos pareció pertinente pensar en la relación de las ballenas con los primeros habitantes del Estrecho. Así, incorporamos materiales relacionados con los pueblos yámana o yagán y los kawésqar respecto de las relaciones de estos pueblos con los grandes cetáceos. Hoy, el espacio cuenta además con un trabajo realizado por Martín González Calderón, artesano y artífice del pueblo yagán, y su compañera, María Felicia González Cárcamo, de ascendencia kawésqar, también artesana, educadora y divulgadora de su cultura. Juntos hicieron la reproducción de la transición de las artes en la carpintería de rivera de los pueblos canoeros australes, desde la canoa originaria de corteza de coigüe, pasando por la de tronco ahuecado hasta llegar a la chalupa a vela, resultado de la transculturación entre los pueblos canoeros del extremo sur americano y los loberos y balleneros europeos, yanquis y chilotes, que realizaron actividades cinegéticas en el Estrecho desde el siglo XVIII en adelante".
Una navegación imposible
Cristian Donoso, navegante, explorador, académico de la Universidad San Sebastián
"Uno de los momentos más complejos que viví en un cruce del Estrecho fue durante septiembre de 2004. Un temporal gigantesco, uno de los más fuertes que he vivido, nos sorprendió en la boca occidental, cerca de las islas Parker. Navegaba en una pequeña lancha de fibra con el investigador alemán Rolf Kilian, y con mucho peligro nos acercamos al cabo Tamar, donde las olas formaban enormes colinas de agua que se estrellaban contra la costa y se arremolinaban en los bajos. La visibilidad era muy baja por la lluvia y las rociones de agua marina que levantaba el viento. Estuvimos a punto de caer encima de unas rocas en la entrada del paso Roda. Finalmente, muy al límite, con dos motores en marcha, logramos entrar a un sitio protegido del viento. Amarramos la lancha a los árboles de la costa, y ahí quedamos muy firmes. El temporal se extendió por varios días y la comida comenzó a escasear. A veces hacíamos caminatas para ver el estado del mar hacia el oeste, desde un mirador en una roca. Bajábamos de la lancha y caminábamos hasta ahí, pero el viento era tan fuerte que nos tiraba al suelo cuando nos asomábamos. Desde esa experiencia es imposible no sorprenderse con la hazaña de Magallanes.
"Todavía no sabemos exactamente cómo eran las naos de Magallanes, como se construyeron, cuál era su diseño y cómo se navegaban. Los veleros actuales pueden navegar contra el viento, gracias al diseño de sus cascos y velamen. Con las antiguas naos la capacidad de remontar el viento era nula o muy limitada. Y cruzar el Estrecho en sentido este a oeste significa, ante todo, navegar contra el viento, porque los vientos dominantes en el Estrecho vienen del oeste. Las naos de Magallanes navegaron hacia lo desconocido, sin cartas, en un territorio que es un laberinto de canales y donde la costa parece abrirse (o cerrarse) en todas direcciones. No sabían si se encontrarían con un callejón sin salida o ante una nueva encrucijada. Esa fue la jugada de Magallanes. Sin posibilidad de medir la longitud y, a veces, con días densamente nublados, tampoco la latitud, sus posibilidades de orientarse eran muy limitadas. Navegar a merced de corrientes y del viento en contra, en embarcaciones tan rudimentarias como las naos, en una costa con pocos puertos seguros, fondos de roca donde las anclas no se agarran a nada, con tripulaciones recién amotinadas y resentidas, parece una jugada con muy pocas posibilidades de éxito. Sin duda, el éxito de Magallanes al cruzar el Estrecho debe encontrarse en la tenacidad sin límites del comandante y su equipo, y en una cuota no menor de suerte".
Un atlas abierto para la exploración
Camilo Rada, geofísico y montañista
"Pienso que el descubrir no tiene que ver con un evento específico, sino con un proceso. Hernando de Magallanes cruzó el estrecho sin ningún tipo de mapa. El solo hecho de no haber naufragado y lograr hacer el cruce sin cartografía es ya un tremendo logro. Después de él navegaron cientos de barcos, hasta que se privilegió el paso por el cabo de Hornos, porque la navegación por el Estrecho es muy peligrosa. En ese sentido, Hernando de Magallanes sí descubrió algo del Estrecho. Los primeros nativos que llegaron a la zona también descubrieron el Estrecho, pero para ellos tal vez era simplemente un cuerpo de agua que separaba un pedazo de tierra; algo no muy diferente a otro canal de los fiordos de la Patagonia. Magallanes, en cambio, se dio cuenta que no se trataba de cualquier canal, sino que de la conexión más ecuatorial entre los dos océanos más grandes del planeta. Más tarde, los científicos darían cuenta de la geomorfología del Estrecho, entendieron que fue esculpido por glaciares. Ellos también descubrieron y siguen descubriendo el Estrecho de Magallanes en un nuevo nivel.
"Aún hay muchas cosas que no entendemos del Estrecho y sus zonas aledañas. Basta con pensar que de todos los valles que hay en la Patagonia, es probable que la mitad nunca nadie los haya caminado. En ese sentido, veo a la exploración como una campaña común, una empresa donde la humanidad en su conjunto hace un atlas del mundo. En ese atlas, el capítulo de la Patagonia y del Estrecho aún tiene muchas páginas en blanco".
El Estrecho desde Mistral
Christian Formoso, poeta, escritor y académico Universidad de Magallanes
"Hay representaciones del Estrecho que me marcan como poeta. Como Gabriela Mistral, quien entre 1918 y 1920 describió el paisaje austral a través de la 'bruma espesa' y los 'inmensos ocasos dolorosos' de la experiencia íntima y la tradición literaria occidental. Y que casi cincuenta años más tarde, en Poema de Chile -luego de recorrer el país desde sus límites junto a un niño indígena y un huemul- fue capaz de ver la niebla magallánica ya no como la bruma espesa del poema Desolación , sino que jugando a "hacer la gallina ciega/ con el pastor o arriero", y a las islas australes debatiéndose entre la risa y la danza. Mistral cambió todo el imaginario magallánico acuñado tantas veces desde las miradas de la desilusión imperial, reformulando también las representaciones nacionales para hacer un país construido a la medida de la experiencia de sus habitantes y de la búsqueda de la justicia social. En Magallanes está el nacimiento de un Chile nuevo: 'Pide tierra para ti, cóbrala', le dice en Magallanes al niño indígena que la acompañó durante todo su viaje. Poema de Chile es el sueño de un nuevo país mirado con los ojos de aquellos que lo viven y lo aman, construido con ellos. Eso aún está pendiente y allí tenemos la seña para este festejo".
IMPERDIBLES DEL ESTRECHONavegar y recorrer el Estrecho de Magallanes continúa siendo una hazaña mayor. Sin embargo, hay excursiones marítimas y terrestres que son perfectamente realizables, muchas de ellas por el día. Esta es una selección:
Visitar la colonia de pingüinos de Magallanes en el Monumento Natural Isla Magdalena.
Navegar hasta la isla Carlos III, en el Parque Marino Francisco Coloane, para encontrarse con ballenas, pingüinos, lobos marinos, albatros y toda la fauna patagónica presente en su borde costero y glaciares.
Cruzar a Tierra del Fuego, visitar Porvenir y la colonia del impresionante pingüino rey en Bahía Inútil.
Hacer la ruta de los faros por tramos terrestres, desde Punta Dungenes hasta el de San Isidro.
Trekkear al Monte Tarn, o visitar y caminar el cabo Froward, el punto más austral del territorio continental de América.
Conocer naufragios históricos, como los del Amadeo y el Olimpia, que han ocurrido a lo largo del Estrecho desde 1520.
Adentrarse en la historia del Estrecho con un city tur en Punta Arenas y una visita al Fuerte Bulnes.
Para más información y viajes especiales por el Estrecho:
GoPatagoniaChile.com