Viernes, 07 de Octubre de 2022

Gobierno intentará otra recompra de bonos 2023 y 2025

El SalvadorLa Prensa Gráfica, El Salvador 22 de septiembre de 2022

El Gobierno de El Salvador (GOES) anunció ayer que lanzará otra oferta para hacerse con el remanente de los bonos de 2023 y 2025, tras culminar una primera operación de recompra esta semana. El monto pendiente asciende a $1 mil 34 millones de dólares, detalla Grupo EMFI.

Rosa María Pastrán
El Gobierno de El Salvador (GOES) anunció ayer que lanzará otra oferta para hacerse con el remanente de los bonos de 2023 y 2025, tras culminar una primera operación de recompra esta semana. El monto pendiente asciende a $1 mil 34 millones de dólares, detalla Grupo EMFI.
Según los resultados de la operación de recompra los tenedores de los bonos presentaron ofertas por $179.4 millones de dólares para el bono 2023, pero el GOES solo aceptó comprar $133 millones; en el caso del bono 2025, las ofertas alcanzaron $432.5 millones de dólares, las que fueron aceptadas por las autoridades.
Esta maniobra financiera fue anunciada el 26 de julio pasado, cuando el Gobierno dijo que iba a recomprar los bonos de 2023 y 2025 y que para ello contaba con $560 millones; ambas emisiones suman $1 mil 600 millones de dólares, pero al precio de mercado el monto rondaba, en esa fecha, los $1 mil millones de dólares.
Cuando fue el anuncio para la recepción de oferta por aquellos tenedores que quisieran vender, el GOES dijo que contaba solo con $360 millones para esta transacción. Los economistas dijeron que eso era "una mala señal". La liquidación de esta operación está prevista para hoy.
"El precio total de compra más los intereses devengados a pagar por la República es de $359.9 millones de dólares. Se espera que todos los bonos ofrecidos que no sean aceptados y comprados por la República como resultado de la operación (...) sean devueltos a los tenedores de las ofertas correspondientes en la fecha de liquidación", indica la nota publicada después de la compra.
Una vez se conoció el resultado, el presidente Nayib Bukele, aseveró desde su cuenta de Twitter, que debido a su éxito lanzarán otra oferta "pública, transparente y a los precios del mercado".
"Creemos que esta es una movida arriesgada, ya que es equivalente a poner todas las fichas en tratar de volver a acceder al mercado al costo de potencialmente quemar grandes cantidades de liquidez", advirtió Grupo EMFI.
Luego de publicar los resultados de la operación de recompra, el ministro de Hacienda, Alejandro Zelaya, aseguró que con esta, el Estado salvadoreño se ahorró $275.3 millones de dólares. El economista y expresidente del Banco Central de Reserva, Carlos Acevedo, comentó que los pagos que hará el gobierno serán con base en los precios que fijó cuando anunció la operación el 12 de septiembre, es decir un 91 % por los bonos de 2023 y 54 % por los de 2025, por lo que coincidió que el ahorro estará arriba de $200 millones.
"El problema que veo ahora es que, de los bonos del 2023 compró relativamente poco, todavía le queda un saldo de $670 millones de dólares que tiene que pagar en tres o cuatro meses. Ahí el reto es conseguir esa liquidez, porque la liquidez que había conseguido básicamente se le va en la compra que hizo (ayer)", destacó.
Para la economista Tatiana Marroquín, el movimiento impulsado por las autoridades debe de evaluarse primero, en función de qué tan exitosos iban a ser para ayudar a enfrentar la "clara deficiencia de liquidez" y, segundo, cómo los mercados internacionales, inversionistas y calificadoras de riesgo leerán esta operación.
En el segundo caso, "la conclusión generalizada es que es un movimiento que lo que expresa es problemas financieros, más que fortalezas financieras", indicó la economista. La semana pasada, tras conocerse los términos de recompra del GOES, la agencia Fitch rebajó la nota soberana de El Salvador de CCC a CC.
"Me parece que en ese aspecto, la acción de política pública realizada no fue exitosa porque no logró hacer ver a El Salvador con mayor fortaleza financiera, todo lo contrario", acotó Marroquín.
Entre otros datos, ayer trascendió que un 54 % de los tenedores del bono 2025 decidió vender. "Me parece que era algo que se esperaba porque en el 2025, de acuerdo a las mismas calificadoras, hay muy altas posibilidades de que no se pueda responder a esa deuda, entonces es mejor vender ahorita que quedarse esperando si El Salvador va a mejorar su perspectiva financiera. Por esa razón, creo que un poco más de la mitad de la deuda del 2025 se pudo vender", expresó Marroquín.
Y destaca que si bien hubo un ahorro del Estado, "porque no pagó todo lo que tenía que pagar, hay que analizar más allá de sumas y restas, qué otros costos conlleva esto", como por ejemplo, la degradación de la calificación del país.
Marroquín expresó que muchas de las incógnitas relativas cómo el país va a enfrentar los pagos de deuda pendientes deberían responderse en el proyecto de presupuesto 2023, que Hacienda debe presentar a más tardar la próxima semana.
El economista del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), Ricardo Castaneda, coincide en que en este momento es más apetecible vender el bono del 2025, aunque su precio es más barato que el de 2023, por el "riesgo" del país. "Ahorita El Salvador se ve desde los mercados financieros con mucha preocupación, y el hecho de que se haya anunciado la reelección presidencial le agrega mucho más incertidumbre. Entonces, los inversionistas dicen 'en realidad no sabemos cómo va a estar El Salvador en 2025. Posiblemente no va a tener el dinero para pagar, preferimos que nos den la mitad del valor, pero asegurarlo, porque posiblemente para 2025 no va a haber nada', esa es la lectura que se hace", destacó.
Castaneda anotó que sigue habiendo presión para el gobierno debido a que tiene que asegurar $667 millones para el bono 2023 a tres meses de su vencimiento, cuando le quedan $200 millones de un crédito con el BCIE, por lo que aún debe de obtener $467 millones de dólares.
"La acción de política pública realizada no fue exitosa porque no logró hacer ver a El Salvador con mayor fortaleza financiera, todo lo contrario".
"Si usted considerará que la situación financiera del país va a ser buena, ¿para qué va a vender? Cuando la inversión es rentable usted no vende".