Viernes, 03 de Febrero de 2023

La misión es bajar pobreza

ColombiaEl Tiempo, Colombia 5 de diciembre de 2022



La creación del Ministerio de Igualdad y Equidad, una de las promesas prioritarias del gobierno del presidente Gustavo Petro, continúa su avance con mensaje de urgencia en el Congreso de la República



La creación del Ministerio de Igualdad y Equidad, una de las promesas prioritarias del gobierno del presidente Gustavo Petro, continúa su avance con mensaje de urgencia en el Congreso de la República. La decimonovena cartera del gabinete nacional, que será liderada por la vicepresidenta Francia Márquez, tiene, dentro de sus funciones, contribuir a la "eliminación de las desigualdades políticas, económicas y sociales". El articulado del proyecto de ley incorpora una docena de funciones, dentro de las que se destacan la gestión de la oferta social del Gobierno Nacional y la conformación del "sector administrativo de la Igualdad y Equidad". Asimismo, identifica como población objetivo distintos grupos tradicionalmente excluidos como mujeres, LGBTQ, campesinos, afrocolombianos, discapacitados y habitantes de calle. ¿Cómo decir que no a un ministerio de Igualdad en una sociedad y economía como la colombiana, con profundos niveles de inequidad y amplias brechas entre la población? No hay duda de que las condiciones sociales, económicas, de género y hasta geográficas en las que un niño en Colombia nace, determinan mayoritariamente las probabilidades de sus futuros ingresos, su desarrollo físico e intelectual, su goce de derechos y, en especial, el abanico de oportunidades a su alcance. Eso es inaceptable para cualquier contrato social. A pesar de la dinámica recuperación económica pos-pandemia, el choque del coronavirus contra los más vulnerables ha sido de grandes dimensiones. De acuerdo al Dane, el 39 por ciento de los colombianos está hoy en condición de pobreza monetaria y el 12,2 por ciento son pobres extremos. Una mirada territorial a estas estadísticas muestra tanto departamentos como grupos poblaciones específicos con proporciones que superan el 50 por ciento. La respuesta radica en si el camino de cierre de estas múltiples brechas-muchas de ellas que se superponen sobre los hombros de millones de compatriotas- pasa por el impulso burocrático de otro ministerio más. En especial, cuando éste ha surgido como producto de un compromiso político y no del resultado de un diseño institucional técnico. La primera tarea del nuevo Ministerio de Igualdad -las mayorías gobiernistas del Congreso garantizan su aprobación- es demostrar, no la urgencia de las políticas bajo su definición, sino el valor agregado de su existencia en la eficiencia de los resultados contra la pobreza. Para lograr lo anterior es crucial la arquitectura institucional que adopte esta nueva cartera y la forma cómo se integrarán en este nuevo "sector" las entidades existentes como Prosperidad Social, el Bienestar Familiar y demás. Además de los necesarios presupuestos para cumplir su misión, los ojos del país estarán muy atentos por si este ministerio número 19 se convierte en un premio burocrático y clientelista para sectores afectos al Ejecutivo. Sería una inmensa desilusión un desenlace de esa naturaleza de una iniciativa que ha despertado tantas expectativas en los colombianos más pobres. Una tercera tarea es el aprendizaje de lo ya construido. La vicepresidenta Márquez debe resistir la tentación de "Complejo de Adán"-que ya se experimenta en otros sectores de la administración Petro- y recoger las lecciones de más de dos décadas de estrategias técnicas, bien diseñadas, focalizadas y con evaluación de impacto. Estrategias, con limitaciones y errores por corregir, que marcaron una senda de resultados positivos. Más que crear nuevas burocracias, la tarea por la igualdad y la equidad debería enfocarse en una estrategia eficaz y focalizada de reducción de la pobreza y reforzar la lucha antidiscriminación.