Viernes, 03 de Febrero de 2023

Usar menos agua y dejar la carne: chilenos están dispuestos a cambiar por cuidar el planeta

ChileEl Mercurio, Chile 25 de enero de 2023

Casi 40% de la población reduciría la proteína animal y el 16% no la comería más, para enfrentar el cambio climático. Además, 62% no usaría envases desechables.

Los chilenos están cada vez más conscientes del impacto que tienen sus hábitos al momento de cocinar y de alimentarse en la lucha contra la crisis climática que enfrenta el planeta. Esto es lo que sugieren los hallazgos del estudio "Radiografía de la Alimentación", realizado por Aramark-Cadem.
La investigación confirmó lo siguiente: más de la mitad (62%) de la población en Chile estaría dispuesta a evitar el uso de envases desechables, el 57% utilizaría más racionalmente el agua al cocinar y el 40% estaría de acuerdo con hacer compostaje con los residuos orgánicos. Lo anterior, específicamente para contribuir a mitigar el calentamiento global.
El estudio, que realizan por segundo año la empresa de servicios de alimentación Aramark y la consultora Cadem, busca levantar datos sobre hábitos nutricionales en el país. Y este año indagaron en la relación con el medio ambiente.
Posición avanzada
"Estos datos son muy interesantes y novedosos para Chile, porque ponen al país en una posición avanzada en términos de disposición a cambios de hábitos asociados a la preocupación por el medio ambiente", dice Roberto Izikson, gerente de estudios cuantitativos de Cadem.
Y añade: "Estamos alineados con tendencias en Europa, pero considerando que somos un país con menor desarrollo. Esto es una buena noticia y sugiere que las personas están conscientes de que sus acciones impactan en el desarrollo de un fenómeno global como el cambio climático y que tiene implicaciones".
Para llegar a sus conclusiones, los autores del estudio encuestaron a 1.000 mujeres y hombres mayores de 18 años, de todos los niveles socioeconómicos de Chile, por lo que se obtuvo una muestra de representación nacional, aseguran.
En términos de alimentación, el estudio reveló además que el 39% estaría dispuesto a reducir su consumo de carne para mitigar los efectos del calentamiento global, y el 16% incluso dejaría de comerla.
En los últimos años, un creciente cuerpo de evidencia científica ha relacionado el consumo de carne y las emisiones de gases de efecto invernadero que produce esta industria con la emergencia climática.
La revista Nature, por ejemplo, ya ha informado que un tercio de las emisiones producidas por el hombre tiene relación con la alimentación, y la ganadería es una de las que tienen mayor impacto.
Claudia Giacoman, académica del Instituto de Sociología de la U. Católica, quien no participó en el estudio, opina: "Esta y otras encuestas anteriores muestran que existe una claridad en Chile de que aquello que nosotros comemos tiene consecuencias para el planeta, algo que si bien no se ha extendido a toda la población, sí existe hoy".
A juicio de la académica, que se dedica a investigar este tema y trabaja en un proyecto Fondecyt sobre alimentación juvenil y veganismo, los datos son muy llamativos, porque "dan cuenta de que las personas están dispuestas a hacer cambios a pesar de las tradiciones, en función de temas ambientales".
Modificar la cultura
Giacoman explica: "Chile se tiende a asociar con una cultura de carne, donde existe una valoración de su consumo sobre todo en festividades, pero se ve que hay una disposición incluso a no consumirla debido al impacto en el medio ambiente".
El trabajo también indagó en qué medida se incorporan criterios medioambientales al comprar alimentos. Esto arrojó que el 41% de los consultados declaró considerar "mucho o bastante" que sus alimentos "sean producidos de manera sostenible y que respeten el medio ambiente".
Más allá de que exista la disposición a los cambios, "sorprende la cantidad de personas dispuestas a hacerlos en Chile", comenta Ari Bermann, vicepresidente de crecimiento, sostenibilidad y desarrollo de Aramark Latinoamérica.
"Que más del 60% esté dispuesto a evitar los envases desechables implica modificar hábitos, que significarán lavar más o cambiar ciertos procesos, y eso es muy relevante, porque vemos que se prefiere cambiar conductas por un fin mayor", dice Bermann.
En su opinión, los avances de Chile en el marco legal y asociados a un menor uso de plástico, por ejemplo, también podrían explicar que una buena parte de la ciudadanía esté dispuesta a transformar hábitos para frenar el cambio climático.
Coincide con esto Gustavo Ciudad, director del Instituto del Medio Ambiente (IMA) de la U. de La Frontera. "Ya tenemos una ley de plásticos de un solo uso y estamos trabajando en evitar el uso de envases desechables, con lo cual, de alguna forma, tenemos incorporados estos temas en nuestra vida diaria", dice el experto.
A su juicio, avanzar aún más en temas regulatorios y tecnológicos permitirá que más personas pasen de la disposición a cambiar sus hábitos, como lo indica el nuevo estudio, a la acción para salvar al planeta.
Hacia una vida más saludableEntre otros resultados del estudio, destaca que un 65% de los entrevistados declara seguir algún estilo de alimentación. Entre ellos está el no comer azúcar refinada (31%), no consumir lactosa (25%) y llevar una dieta alta en proteínas (24%). El trabajo mostró que la principal motivación para adoptar algún estilo de alimentación específico se vincula a la salud. Los dos objetivos más comunes fueron "para cuidar la salud en general" (44%) y "para cuidar el peso" (17%).