Desorden en gallineros
Es bien sabido que en el reino animal las mejores promotoras de sus productos son las gallinas de campo
Es bien sabido que en el reino animal las mejores promotoras de sus productos son las gallinas de campo. Ellas interrumpen la quietud rural con expresiones sincrónicas de variados tonos y controlado cloquear, anunciando con nítido y compartido cacareo la conclusión del proceso de germinación del huevo. La intimidad del nido se rompe y pronto la comunidad del gallinero se une para proclamar que se ha incrementado la producción del alimento calificado completo que, en ocasiones, es también perpetuación de la especie.
Un espectáculo parecido realiza en las tribunas humanas la autollamada clase política. Cada vez que uno de sus miembros predica con cacareado entusiasmo esperanzas y proyectos solicitando el respaldo ciudadano que permitiría que el país tenga la oportunidad de aprovechar sus méritos y talentos, el gallinero humano, al revés del zoológico, se alborota y la despreciativa respuesta de la mayoría de los contertulios es la descalificación y la crítica, mezcladas con fobias electoreras. Nadie entonces será capaz de entender nada y el sentido de lo dicho usualmente será condenado al fracaso o hasta el ridículo. Entre tanto cacareo, los más vivos aprovecharán de comerse los huevos.
Humanos y gallinas, ambas criaturas de la Creación, debieran saber que solo por sus frutos serán conocidos.