Sábado, 29 de Noviembre de 2025

Un bar escondido donde mozos cantan clásicos murgueros y dan un show original: así es "Murga a la mesa"

UruguayEl País, Uruguay 29 de noviembre de 2025

El espectáculo que mezcla murga con teatro e interacción del público agotó todas las entradas y sumó tres nuevas fechas en diciembre. Esta es la historia detrás de la novedosa propuesta.

Nadie que pase por la puerta de León de Reus en Domingo Aramburú 1651 una noche cualquiera imaginaría que este bar de barrio puede transformarse en el escenario de un espectáculo murguero original. Allí se mezclan teatro, tablado y el espíritu de las cantarolas, sin micrófonos y con la cercanía del "entre casa". Detrás de una cortina que separa el bullicio de la cocina aparece un salón convertido en teatrito donde artistas disfrazados de mozos sirven clásicos y algún inédito a la carta, logrando que la marcha camión se reinvente en un escenario distinto al habitual.

No es un tablado y está a años luz de la competencia del Concurso Oficial. Esta experiencia mágica y casi secreta combina un arte tradicional con la gastronomía y es la excusa ideal para encontrarse, cantar y viajar en el tiempo con esos clásicos grabados a fuego en la memoria colectiva.


Murga a la mesa es, en esencia, una liturgia. Y el ritual comienza incluso antes de entrar: desde la vereda ya se oye a los artistas calentar las gargantas, como dice la jerga carnavalera. No es a propósito aclaran a El País, sino pura ansiedad, ganas de cantar y aprovechar la previa para afinar.

Las puertas se abren a las 21:30 y se recomienda ordenar la cena minutas o parrilla para comer después del show, ya que dentro del salón no se permite entrar alimentos. Eso sí: es ideal ingresar con bebida para poder brindar.

Una vez dentro, se entrega una carta que funciona como programa: incluye clásicos, canciones a elección, plato sorpresa y más. Los músicos, en la piel de mozos, ayudan a ubicarse, abren un vino y preparan las bandejas, siempre con guitarras sonando de fondo.

Lo que sigue es un espectáculo interactivo donde el público es protagonista, no solo cantando sino eligiendo esas canciones infaltables.

Las tres primeras funciones se agotaron y superó las expectativas de los espectadores. "Hay mucho agradecimiento, alegría y sorpresa de que exista", asegura Florencia Núñez, directora de Murga a la mesa. "Hay gente ávida de consumir el género por fuera del Concurso y del tablado", agrega Andrés Alba, integrante del staff.
 
Quienes quieran vivir la experiencia tienen tres nuevas oportunidades el 3, 10 y 19 de diciembre en León de Reus. El cubierto artístico cuesta $450 y las reservas se realizan al 098 102 882. Más información en Instagram: @murgaalamesa.

A continuación, la historia de espectáculo y los planes a futuro.

Una idea que nació como rueda de murga

El proyecto nació de una "manija" de Flor Núñez y Leandro Castro Lazaroff por seguir cantando juntos. Venían de la llamada Murga de los Cruceros donde interpretaban clásicos para turistas en el Museo del Carnaval y cuando la temporada terminó se preguntaron: ¿qué hacemos ahora? "Teníamos ganas de seguir cantando murga, pero no queríamos hacer Murga Joven ni Carnaval", explica Núñez.

Primero imaginaron una rueda de murga, pero enseguida vieron que había potencial para más y que esa idea no alcanzaba a satisfacer las ansias creativas del grupo. "Tenemos cosas para decir", lanza Alba. Pronto se sumaron Majo Hernández, Camilo Caballero y "Massita" Ferreira también de la Murga de los Cruceros y Santiago Mesa para aportar la dramaturgia.

Tras varias reuniones definieron qué querían transmitir, el tipo de humor, cómo encuadrar los clásicos y también crearon una presentación y una canción final inéditas. No podía faltar la crítica social: eligieron abordar la precarización laboral, una realidad que conocen: como artistas, tienen "varios kioscos" para sobrevivir y muchas veces el trabajo principal no es el que más los motiva.

"Unimos lo de los mozos porque en el bar está muy presente lo arrabalero y además es un oficio de mucho contacto con la gente", explica Núñez.

"La misión fundamental es servir clásicos. Hay otros grupos fuera del Carnaval que lo hacen, pero cantan y se van; nosotros lo hacemos distinto. Hay una producción estética, una dramaturgia, material inédito. Eso nos da la chance de ampliar la carta", suma Castro. El plan es seguir explorando y sumar nuevos cuplés. "Esto no se termina acá. Queremos que siga creciendo", adelanta Núñez.

La magia de la murga lejos del Concurso

El show arranca rompiendo la cuarta pared y ahí adquiere real sentido: "A veces terminamos de cantar la presentación y están brindando con nosotros, pero la energía varía. Es un espectáculo integral y te dan ganas de volver", afirma Castro.

Los comensales son el corazón del proyecto y se los invita a sumarse al coro. Y ojo: puede aparecer algún murguista encubierto entre las mesas, como Cloe, una chilena de 28 años que sorprendió al entonar el solo del Zurdo Bessio en "Amor profundo" y se robó todos los aplausos.

Lejos del Concurso, se disfruta sin prejuicios ni comparaciones. Es un retorno a la esencia de la murga, cuando la cantaban también quienes no sabían cantar. "La historia del género se movió hacia un lugar de virtuosos. Hay que recuperar eso de que podamos cantar todos", dice Alba.

El plan es sumar funciones, nuevo material y explorar otros escenarios o bares; incluso concretar aquel anhelo de la rueda de murga. La intención es que esto sea apenas el comienzo de una propuesta que enaltece al género, lejos del Concurso y más cerca de la gente.

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