Sábado, 29 de Noviembre de 2025

MIRADA

PerúEl Comercio, Perú 29 de noviembre de 2025

Que los jóvenes no tengan trabajo adecuado no es un problema solo para ellos, sino también para el país. Estamos desperdiciando el bono demográfico.

Cualesquiera sean los indicadores en los que uno se enfoque, claramente son los jóvenes quienes enfrentan la peor situación en el mercado laboral. En un contexto de recuperación del mercado laboral entre el 2022 y el momento actual, la participación laboral de los jóvenes a escala nacional muestra una caída de 12,4%, mientras que su nivel de ocupación se ha reducido en 15%. A su vez, el empleo adecuado entre los jóvenes ha retrocedido casi un punto porcentual mientras que la tasa de desempleo ha subido de 9,1% a 11%. En Lima Metropolitana, podemos comparar la situación actual con aquella previa a la pandemia y en este caso las caídas están alrededor del 22% en cuanto a participación como en empleo, mientras que el empleo adecuado ha caído 25%.





Esta situación es problemática no solo para los jóvenes que la sufren, lo es también para el país, al menos por dos razones. La primera es que estamos desperdiciando la oportunidad del llamado bono demográfico. Esto es, el período con la mayor proporción de jóvenes en edad de trabajar con relación a la población dependiente (adultos mayores y menores de edad). Si los jóvenes no trabajan, no hay bono alguno. La segunda es que esta situación no augura bien sobre el futuro de nuestro mercado laboral, puesto que las características de la inserción laboral temprana predicen las futuras.





Tres son los grandes problemas del mercado laboral que afectan particularmente a los jóvenes y sobre los cuales es posible actuar con políticas sensatas. El primero es la insuficiente información sobre el mercado laboral. Si bien es claro que seguir estudios postsecundarios tiene efectos positivos sobre el empleo y los ingresos de los jóvenes, existe una enorme heterogeneidad en los retornos entre las carreras y más aún en la calidad de los diferentes centros de formación. El portal Mi Carrera del Ministerio de Trabajo es un esfuerzo importante en esta dirección, que debe ser fortalecido, por ejemplo, con información actualizada y comparable de ingresos por institución de formación y carrera, y un esfuerzo por darle la mayor divulgación.





Un segundo tema está en la formación. El mercado laboral peruano vive una paradoja: un contingente creciente de jóvenes que no consigue empleo al mismo tiempo que empresas registran grandes dificultades para conseguir personal adecuado. Esta disfuncionalidad tiene dos aspectos. El primero es la baja pertinencia de la formación; buena parte de ésta no encuentra demanda en el sector productivo. Un estudio reciente muestra que en 2022 apenas el 36% de los egresados de la formación universitaria tenía un empleo que esté relacionado con su carrera. En contraste, nueve de cada diez de los que tenían un trabajo relacionado con su carrera gozaban de empleo adecuado. El segundo aspecto es la baja calidad de mucha de la formación, que debería combatirse con mejor información. El tercer tema es la sobreabundante y con frecuencia contraproducente regulación. Esta afecta a los jóvenes particularmente, empujándolos a la informalidad que los afecta desproporcionadamente. Un caso típico es el salario mínimo que hace que las empresas opten por trabajadores con mayor experiencia frente a jóvenes que se inician en el trabajo.





Para estos tres temas existen respuestas de políticas adecuadas. Solo faltan políticos que las asuman. Tal vez el hecho de que serán 2,5 millones los jóvenes que voten por primera vez en las próximas elecciones haga que surjan. Ojalá.





El Comercio no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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