Boric y descontrol fronterizo en Chile y el vecindario
Los esfuerzos nacionales y regionales han sido insuficientes.
El fin de los gobiernos de izquierda de Cristina Fernández, Dina Boluarte y Luis Arce, y las gestiones de los presidentes Milei, Paz y Jerí deberían permitir abordar coordinadamente el control fronterizo, la migración ilegal y las repercusiones en el crimen organizado trasnacional y narcotráfico en Chile, Argentina, Perú y Bolivia. Los esfuerzos nacionales y regionales en estas materias han sido insuficientes y merecen ser coordinados entre los países fronterizos.
Manifiesta es la temprana preocupación del nuevo Presidente del Perú, José Jerí, con su traslado a Tacna, esta semana, para inspeccionar los controles fronterizos adyacentes, anunciar la incorporación del ejército a la vigilancia limítrofe y el decreto de estado de emergencia para estos fines.
La visita del mandatario peruano coincidió con la presencia en la zona del candidato presidencial José Antonio Kast y las declaraciones del gobernador de Arica, Diego Paco. Ambos solicitaron al Presidente Boric viajar a Arica para hacerse cargo de la situación e informarse y reforzar las fronteras. Indicativas de la posición del oficialismo en esta materia son las declaraciones del senador socialista Tomás de Rementería, que calificó los dichos del gobernador y de Kast como "una alarma innecesaria y politizada".
En Argentina, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, presentó esta semana la Agencia Nacional de Migraciones. La repartición estará encargada de gestionar las migraciones de manera integral y reforzar la protección de las fronteras como un objetivo de seguridad nacional. A la vez, Bullrich anunció la creación de la Policía Migratoria, integrada por agentes de distintas fuerzas federales, la Prefectura Nacional, Gendarmería Nacional, Policía Federal y Policía de Seguridad Aeroportuaria, cuyo mandato será reforzar la vigilancia de fronteras.
A diferencia de Boric y Jara, es prioridad para José Antonio Kast -como lo está siendo para los presidentes vecinos- fortalecer el control fronterizo y migratorio en coordinación con los gobiernos colindantes. El cambio de gobierno en Chile facilitaría un trabajo conjunto superando las deterioradas relaciones de Boric y su Cancillería con países clave. Conocidos son los desencuentros con el Presidente Milei, a cargo de la más extensa de nuestras fronteras. Irreparables han sido las ásperas críticas y medidas del gobierno chileno en contra de Estados Unidos e Israel, que disponen de valiosa información de inteligencia, medios y desarrollos tecnológicos más avanzados en esta materia.
La situación nacional es inquietante, escasamente se avanza en deportaciones y reconducciones mientras se registran sobre dos mil ingresos clandestinos mensuales, según la PDI, y un número muy superior no registrados, todo con extraordinarias implicancias para la seguridad ciudadana y seguridad nacional.