Un año crítico
2026 será un año crítico para Colombia, por el proceso electoral que tendrá lugar y deberá elegir un gobierno y un Congreso capaces de manejar los complejos problemas que enfrenta el país
2026 será un año crítico para Colombia, por el proceso electoral que tendrá lugar y deberá elegir un gobierno y un Congreso capaces de manejar los complejos problemas que enfrenta el país. Lo es también a nivel internacional, donde es hora de defender y fortalecer el multilateralismo frente a la reconfiguración del orden geopolítico global y el cambio profundo en la política exterior de los Estados Unidos. En este terreno, un tema esencial ha sido la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura del dictador Maduro. Esta intervención violó principios esenciales del derecho internacional y mantuvo la cúpula gubernamental venezolana. Ha ignorado el retorno de la democracia, que es el elemento político esencial para nuestro vecino, y debe involucrar la liberación de los presos políticos y un cambio en la cúpula militar. La intervención en Venezuela ha sido seguida por la amenaza de intervención en nuestro país. Debemos rechazar cualquier amenaza a nuestra soberanía nacional e interferencias en nuestro proceso electoral. Para ello es esencial utilizar los canales diplomáticos y el diálogo entre los presidentes, que parece haberse iniciado. En materia económica, el año se inicia con dos temas complejos. El primero fue la declaratoria de emergencia económica y la reforma tributaria que el Gobierno decretó en ese marco. El país debe oponerse a que el Gobierno intente reemplazar al Congreso, que ya rechazó su propuesta de reforma tributaria. Y exigir, además, que haga ajustes al gasto público, como lo hemos propuesto los analistas externos. El segundo es el aumento cuantioso del salario mínimo, que rompió los principios básicos para determinarlo: la inflación y el aumento de la productividad, con aumentos reales moderados. Beneficia a una décima parte de los trabajadores, que no son por lo demás los de menores ingresos, dado el alto nivel de informalidad laboral del país. Pero tiene varios efectos negativos: la posible reducción del empleo formal y el aumento de la informalidad, un impacto adverso sobre las micro y pequeñas empresas, los aumentos de la inflación que ya se han comenzado a percibir, los efectos sobre sectores exportadores que emplean una proporción mayoritaria de trabajadores con salarios mínimos, y el aumento del déficit público, que el Comité de la Regla Fiscal ha estimado en 6 billones de pesos para este año. Ambas decisiones serán objeto de control legal. La emergencia económica será considerada inconstitucional por la Corte Constitucional, porque no hay un hecho sobreviniente que la justifique. En el del salario mínimo esperamos que el Consejo de Estado también considere inapropiada la decisión correspondiente porque no sigue los criterios legales para determinarlo y genera varios efectos negativos sobre la economía. Lo más importante es el proceso electoral en curso, donde además de los temas mencionados se pueden agregar muchos otros, entre ellos los enormes déficit fiscal y deuda pública, y la necesidad de una política social realmente efectiva y de una política de desarrollo productivo atada a una de ciencia y tecnología, entre otras áreas donde el gobierno actual no tiene logros. Colombia necesita un presidente con la experiencia para resolver estos retos, sin dividir al país con más polarización. Ese presidente es Sergio Fajardo. Ha sido, además, el que ha hecho los mejores análisis y las mejores propuestas en torno a la crisis venezolana, incluyendo la solicitud de convocar la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores para construir una sola voz de Colombia. En los temas que he discutido en esta columna tiene excelentes propuestas en materia de relaciones internacionales y de política económica y social, así como en materia de seguridad, fruto además del trabajo de excelentes grupos de asesores. Apoyemos al centro político que representa, la "Nueva Mayoría" que ha propuesto, el único mecanismo viable para construir un verdadero consenso nacional.
Un candidato para el momento del país
José Antonio Ocampo