Transición energética: el gran desafío de hacer sostenible la tecnología
En la economía digital actual, los centros de datos se han convertido en una infraestructura crítica
En la economía digital actual, los centros de datos se han convertido en una infraestructura crítica. Allí se almacena la información que mueve a empresas, gobiernos y usuarios, y también se ejecutan procesos cada vez más exigentes, como el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. Sin embargo, detrás de esta revolución tecnológica existe un reto que gana cada vez más protagonismo: el impacto energético de estas instalaciones. A nivel global, los centros de datos consumen una cantidad considerable de electricidad. Se estima que representan entre el 1,5% y el 3% del consumo eléctrico total en el mundo, una cifra que refleja la magnitud de su operación y que, al mismo tiempo, plantea preguntas sobre su huella ambiental. A medida que crece la digitalización y se expande la demanda por almacenamiento, procesamiento de datos y servicios en la nube, también aumenta la presión para que estas infraestructuras sean más eficientes y sostenibles. El debate se conecta con un desafío mayor. La transición energética es hoy una prioridad global inaplazable. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), el sector energético es responsable de cerca del 73% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, lo que lo convierte en el principal motor del cambio climático. En ese contexto, la transformación de las infraestructuras energéticas y la descarbonización de los procesos industriales dejan de ser una opción y pasan a ser una necesidad. La propia IEA señala que más del 55% de las reducciones necesarias para alcanzar el objetivo de emisiones netas cero en 2050 dependerán de tecnologías que ya están disponibles. Entre ellas se destacan la eficiencia energética, la adopción de energías renovables y la electrificación de procesos productivos. Este escenario abre un espacio clave para que sectores intensivos en consumo energético, como el de los centros de datos, adopten nuevas estrategias de diseño y operación. Una de las claves está en incorporar criterios de sostenibilidad desde las primeras etapas de los proyectos. Marta Sánchez, vicepresidenta de Secure Power para Sudamérica en Schneider Electric, explica que el concepto de descarbonización debe abordarse desde el inicio de la planificación. "Descarbonizar desde el diseño implica incorporar criterios de eficiencia energética y reducción de emisiones desde la etapa inicial de planeación de una infraestructura, en lugar de hacerlo como un ajuste posterior", afirma. En el caso de los centros de datos, esto significa pensar desde el comienzo en arquitecturas modulares, en una distribución eficiente de cargas, en la selección de equipos con alto rendimiento energético y en sistemas de enfriamiento más eficientes. Según Sánchez, estas decisiones permiten reducir el consumo eléctrico y la huella de carbono a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto. Además de disminuir emisiones, este enfoque también tiene beneficios operativos y financieros. "Este enfoque permite evitar sobredimensionamientos, optimizar el uso de recursos y facilitar la integración futura de energías renovables o tecnologías más avanzadas", señala la ejecutiva. A su juicio, diseñar con criterios de sostenibilidad no solo contribuye al medio ambiente, sino que también mejora la resiliencia operativa y reduce costos en el largo plazo. El papel de las empresas resulta fundamental en este proceso. La reducción de emisiones comienza con un paso básico: entender el propio consumo energético. "Las empresas pueden empezar por medir y entender su consumo energético y sus emisiones. Lo que no se mide, no se puede gestionar ni optimizar", explica Sánchez.
El uso de sistemas de monitoreo y plataformas digitales permite identificar ineficiencias, priorizar acciones de mayor impacto y tomar decisiones basadas en datos. A partir de allí, las organizaciones pueden avanzar en estrategias de eficiencia energética, electrificación de procesos, adopción de energías renovables y modernización de infraestructuras. Esto incluye desde la actualización de equipos obsoletos hasta la digitalización de operaciones para anticipar fallas y optimizar cargas. La sostenibilidad, en este sentido, también se ha convertido en un eje estratégico para las compañías tecnológicas. En el caso de Schneider Electric, la empresa ha integrado este enfoque en su modelo de negocio, ofreciendo soluciones orientadas a reducir la huella de carbono de sus clientes mediante eficiencia energética y digitalización aplicadas a industrias, edificios, infraestructura y centros de datos.